Una firma de inversión aseguró que la IA de Anthropic diseñó un antídoto contra el veneno de escorpión, pero no es así

Expertos en toxinas señalaron que los 17 resultados obtenidos están lejos de convertirse en un tratamiento real

Una empresa dio a conocer que usó la IA de Anthropic para diseñar un antídoto para el veneno de escorpión. REUTERS/Kim Kyung-Hoon
Una empresa dio a conocer que usó la IA de Anthropic para diseñar un antídoto para el veneno de escorpión. REUTERS/Kim Kyung-Hoon
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La firma de inversión Citrini Research difundió un relato viral en el que aseguraba haber usado el chatbot Claude, de Anthropic, para diseñar un antídoto contra el veneno de escorpión. Especialistas consultados por el medio The Verge afirmaron que el resultado está lejos de ser un tratamiento real.

Citrini, una firma de investigación para inversores sin científicos en su equipo, se propuso demostrar que la inteligencia artificial podía revolucionar el desarrollo de fármacos. Según su propio relato, ninguno de sus integrantes tenía conocimientos previos sobre el cruce entre IA y biología.

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Para el experimento, la firma se asoció con Anthropic y una versión interna, aún no publicada, de Claude. Eligieron como objetivo el antídoto contra el veneno de escorpión, un tratamiento costoso y difícil de producir que suele fabricarse inyectando veneno a caballos.

Citrini Research se asoció con Anthropic para desarrollar un antídoto para el veneno de escorpión.
Citrini Research se asoció con Anthropic para desarrollar un antídoto para el veneno de escorpión.

Las picaduras de escorpión afectan a 1,2 millones de personas por año en el mundo y provocan más de 3.250 muertes, sobre todo entre niños, según el informe técnico que Anthropic publicó el 20 de octubre.

320 mil diseños y apenas 17 funcionaron en el laboratorio

El objetivo era que Claude diseñara proteínas capaces de unirse a las toxinas del veneno. Según el informe de Anthropic, el modelo generó 318.484 diseños de proteínas y evaluó computacionalmente 553.052 combinaciones posibles contra cinco toxinas de escorpiones de México, Brasil, el norte de África y Medio Oriente.

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De ese total, el sistema seleccionó 180 diseños y, con ayuda del equipo, sumó otros 31 hasta llegar a 211 candidatos. Todo el proceso de diseño insumió 64 horas de trabajo autónomo, de acuerdo con el documento de Anthropic.

Citrini envió esos 211 diseños a dos laboratorios externos, la biotecnológica suiza Adaptyv Bio y la estadounidense Twist Bioscience, para comprobar si las proteínas se unían realmente a sus objetivos. Diecisiete de ellas cumplieron los criterios de unión fijados por los investigadores, repartidas entre cuatro de las cinco toxinas buscadas. Ninguna logró unirse a más de una toxina a la vez.

Claude diseñó 320 mil posibles antídotos y solo funcionaron en el laboratorio 17. REUTERS/Carlos Barria/File Photo
Claude diseñó 320 mil posibles antídotos y solo funcionaron en el laboratorio 17. REUTERS/Carlos Barria/File Photo

La proteína con mejor desempeño, llamada Cn2-B1, mostró una afinidad muy alta contra una toxina mexicana y compitió en los ensayos con un anticuerpo ya conocido por neutralizar ese veneno en ratones, según precisó Anthropic en su informe.

Unirse a una toxina no es lo mismo que neutralizarla

El propio informe de Anthropic reconoce que ningún diseño fue sometido a pruebas que confirmaran si efectivamente neutraliza el veneno, ni en células ni en animales. Tampoco se evaluaron aspectos como la seguridad, la estabilidad o el comportamiento de las proteínas dentro de un organismo.

“Es relativamente fácil descubrir un buen compuesto que se une a toxinas de serpientes y escorpiones. La parte difícil es traducir eso en un medicamento”, dijo Andreas Hougaard Laustsen-Kiel, profesor de tecnología de anticuerpos en la Universidad Técnica de Dinamarca, a The Verge.

Melisa Benard Valle y Anne Ljungars, investigadoras de la misma universidad, coincidieron en que los resultados son “técnicamente prometedores” pero describieron el entusiasmo generado como “prematuro” y “lejos de ser un medicamento”. Según explicaron, todavía se desconoce si las proteínas diseñadas por Claude son seguras, estables o viables para convertirse en un tratamiento.

La investigación del antídoto elaborado por una IA aún es prematuro y no se sabe si funcionará. (Anthropic)
La investigación del antídoto elaborado por una IA aún es prematuro y no se sabe si funcionará. (Anthropic)

Pese a estas limitaciones, Citrini calificó el experimento como un éxito, aunque reconoció en su propia publicación que “ningún experimento probó todavía si los compuestos realmente detuvieron el funcionamiento de la toxina”.

La firma sostuvo que buscaba mostrar oportunidades de inversión en el desarrollo de fármacos asistido por IA, no fabricar un medicamento. Citrini y Anthropic no respondieron a los pedidos de comentarios de The Verge.

Anthropic planteó como próximos pasos comprobar si las proteínas también se unen a toxinas extraídas directamente del veneno, probar si bloquean su efecto en células y, eventualmente, evaluar si protegen a animales de laboratorio, los pasos que todavía separan a estos diseños de un antídoto real.

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