Solo 30 dólares cobra un ciberdelincuente por atacar una página web: cuesta menos que Netflix

La oferta facilita que compradores con pocos conocimientos técnicos intenten interrumpir plataformas conectadas a internet

Los expertos recomiendan a los usuarios revisar periódicamente las extensiones instaladas en Google Chrome.
Los ataques DDoS ya pueden contratarse por 30 dólares - (Reuters)
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Un ataque contra una página web puede contratarse desde 30 dólares, un coste comparable al de una suscripción de streaming, según un análisis de ciberseguridad.

La investigación realizada por Kaspersky, revela que algunos servicios de ataque por denegación de servicio distribuido, conocidos como DDoS, incluso se comercializan mediante suscripciones desde un dólar.

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El dato expone la reducción de barreras para afectar sitios web, aplicaciones y plataformas digitales. Un ataque DDoS busca saturar un servicio con solicitudes o tráfico hasta ralentizarlo o dejarlo fuera de línea. Para una empresa, la interrupción puede afectar ventas, atención al cliente, pagos y sistemas necesarios para su actividad diaria.

Primer plano de un dedo índice situado sobre la tecla Enter iluminada en azul de un teclado gris.
La investigación revisó más de 256.000 publicaciones relacionadas con servicios, programas e infraestructuras destinadas a bloquear sistemas digitales desde la web profunda y oscura - (Imagen Ilustrativa Infobae)

El mercado clandestino ofrece ataques por entre 30 y 2.000 dólares

La investigación de Kaspersky examinó más de 256.000 publicaciones vinculadas con ataques DDoS en la web profunda y la web oscura. El análisis identificó a 148 actores que permanecen activos al menos desde 2024 y que ofrecen servicios, herramientas o infraestructura para ejecutar estas acciones.

Los precios dependen del objetivo, la duración y las características solicitadas. Los ataques por encargo oscilan entre 30 y 2.000 dólares, mientras ciertos servicios de suscripción ofrecen acceso a herramientas desde un dólar. Ese modelo permite que el comprador utilice plataformas en línea o bots de mensajería para lanzar ataques.

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La oferta se organiza en tres grupos principales. El primero reúne a quienes realizan el ataque por encargo. El segundo vende suscripciones para que el cliente acceda a herramientas destinadas a saturar servicios digitales. El tercero opera con infraestructura propia para ejecutar las acciones.

Sitios web y aplicaciones concentran la mayor parte de las ofertas

La disponibilidad de páginas web, aplicaciones y plataformas es el principal objetivo de estos servicios. El informe indica que el 92% de los actores analizados promocionaba métodos dirigidos a servicios expuestos en Internet. A su vez, el 74% ofrecía técnicas destinadas a afectar la infraestructura que sostiene esos sistemas.

El 92% de los operadores analizados promociona métodos contra servicios expuestos en Internet, mientras el 74% ofrece alternativas dirigidas a redes y sistemas de soporte - REUTERS/Kacper Pempel/Illustration/File Photo
El 92% de los operadores analizados promociona métodos contra servicios expuestos en Internet, mientras el 74% ofrece alternativas dirigidas a redes y sistemas de soporte - REUTERS/Kacper Pempel/Illustration/File Photo

Los datos reflejan que los ciberdelincuentes buscan interrumpir canales esenciales para la relación entre las empresas y sus usuarios. Una tienda en línea que deja de funcionar puede perder transacciones; una aplicación de atención puede impedir consultas; y una plataforma interna puede retrasar procesos operativos.

La comercialización también se distribuye en varios canales. Entre los actores que venden ataques por encargo, el 65% utiliza foros especializados en ciberdelincuencia. El 35% restante recurre a Telegram y Discord para promocionar sus servicios y contactar con posibles compradores.

La facilidad de acceso eleva el riesgo para las organizaciones

Joao Brandao, analista de Huella Digital de Kaspersky, advirtió que el problema no se limita a la existencia de ataques DDoS, sino a la facilidad con la que pueden adquirirse. “Cuando un servicio capaz de afectar la operación digital de una empresa puede conseguirse por un precio comparable al de una plataforma de streaming o incluso una taza de café, la barrera de entrada para los atacantes disminuye”, señaló.

La interrupción de un servicio puede generar efectos incluso después de recuperar la actividad. Las empresas pueden enfrentar operaciones incompletas, presión sobre sus equipos técnicos, quejas de usuarios y costes asociados a la recuperación. La disponibilidad digital se ha convertido en una condición básica para compañías que dependen del comercio electrónico, las aplicaciones y los canales de atención remota.

Estas ofensivas digitales se ofrecen desde 30 dólares y mediante suscripciones de apenas un dólar, con objetivos expuestos en Internet como páginas, aplicaciones y plataformas empresariales - REUTERS/Dado Ruvic/Ilustración
Estas ofensivas digitales se ofrecen desde 30 dólares y mediante suscripciones de apenas un dólar, con objetivos expuestos en Internet como páginas, aplicaciones y plataformas empresariales - REUTERS/Dado Ruvic/Ilustración

El crecimiento de servicios listos para contratar reduce la necesidad de conocimientos técnicos avanzados. Un actor que antes necesitaba infraestructura y experiencia puede intentar comprar capacidades externas, aunque la efectividad del ataque depende de distintos factores y de las defensas del objetivo.

Medidas para reducir la exposición a ataques DDoS

La compañía de seguridad digital recomienda identificar primero qué servicios no pueden dejar de funcionar. Sitios web, pasarelas de pago, aplicaciones de clientes y sistemas internos deben quedar priorizados para definir medidas de protección y continuidad.

También aconseja establecer un plan de respuesta antes de cualquier incidente. Ese documento debe definir responsables, canales de comunicación y pasos de recuperación. La planificación previa reduce la improvisación cuando un servicio ya presenta problemas.

Otras recomendaciones incluyen:

  • Supervisar aumentos inusuales de tráfico y caídas repentinas del rendimiento
  • Revisar patrones anómalos en aplicaciones y redes
  • Mantener visibilidad sobre riesgos externos
  • Preparar a los empleados para reconocer incidentes
  • Contar con apoyo técnico especializado para responder con rapidez

La prevención ya no depende solo de grandes organizaciones con recursos amplios, sino de la capacidad de proteger los servicios que sostienen su operación digital.

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