Aplicaciones desconocidas y batería baja: señales de que te pueden estar espiando por la cámara del celular

Revisar los permisos otorgados a cada aplicación ayuda a detectar accesos innecesarios a la cámara

Una persona usa el teléfono móvil, a 1 de febrero de 2024, en Barcelona. (David Zorrakino / Europa Press)
Hay una serie de indicios de que un dispositivo móvil puede estar infectado con spyware que opera la cámara de forma remota. (David Zorrakino / Europa Press)
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Una cámara que se activa sola, fotos que nunca tomaste y una batería que se agota sin explicación son algunas de las señales que pueden indicar que un teléfono fue hackeado, según la empresa de ciberseguridad ESET. Estas alertas se relacionan con la presencia de spyware, un tipo de software malicioso que permite a los ciberdelincuentes acceder de forma remota a la cámara del dispositivo o reflejar su pantalla sin autorización del usuario.

Un software espía puede activar la cámara sin dejar rastro visible

El comportamiento inesperado de la cámara constituye uno de los primeros indicios de infección. El dispositivo puede encender la cámara por cuenta propia, aunque algunos tipos de spyware desactivan el punto verde que normalmente advierte sobre el uso de esta función, con lo que ocultan su actividad.

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También puede ocurrir lo contrario: que el usuario no logre acceder a la cámara porque otra aplicación la está utilizando en ese momento, situación que suele notificar el propio sistema operativo.

El spyware puede activar la cámara del teléfono sin que el usuario lo note. (Reuters)
El spyware puede activar la cámara del teléfono sin que el usuario lo note. (Reuters)

A esto se suma la aparición de fotos o videos en la galería que el usuario no recuerda haber capturado. Este tipo de archivo, generado sin conocimiento del propietario del dispositivo, representa una de las pruebas más directas de que alguien tomó control de la cámara de forma remota.

El consumo de batería y de datos revela actividad oculta

El spyware instalado de manera encubierta demanda energía de forma constante, incluso cuando el teléfono permanece sin uso. Por eso, un consumo de batería superior al habitual y el sobrecalentamiento del equipo funcionan como indicadores de alerta.

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El envío de información capturada también requiere conexión a internet. Los ciberdelincuentes que acceden de forma remota a un dispositivo necesitan transferir las imágenes obtenidas, por lo que un aumento repentino en el consumo de datos o en la factura mensual puede evidenciar transferencias de archivos ajenas al usuario.

Un aumento repentino en el consumo de datos puede delatar el envío oculto de archivos. (Reuters)
Un aumento repentino en el consumo de datos puede delatar el envío oculto de archivos. (Reuters)

Fallos de rendimiento y aplicaciones desconocidas completan el cuadro de alerta

El malware no solo agota la batería: también consume recursos del sistema. Esto puede traducirse en el cierre inesperado de aplicaciones, lentitud general o, en casos extremos, falta de respuesta del dispositivo. Los reinicios sin motivo aparente o el encendido de pantalla sin intervención del usuario son otras señales que pueden apuntar a una manipulación remota del equipo.

El spyware diseñado para espiar suele instalarse bajo la apariencia de una aplicación legítima. Dado que muchos usuarios tienen decenas de aplicaciones instaladas, una más puede pasar inadvertida, por lo que conviene revisar periódicamente el listado completo de apps presentes en el teléfono.

Cómo protegerse de esta amenaza

Entre las medidas de prevención figura la revisión periódica de los permisos otorgados a cada aplicación, con el fin de revocar el acceso a la cámara o el micrófono cuando no resulte necesario para su funcionamiento. También se recomienda instalar software de seguridad de un proveedor externo confiable y mantener actualizados tanto el sistema operativo como las aplicaciones.

El sobrecalentamiento y la descarga rápida de batería pueden indicar actividad maliciosa en segundo plano. (Reuters)
El sobrecalentamiento y la descarga rápida de batería pueden indicar actividad maliciosa en segundo plano. (Reuters)

Descargar aplicaciones únicamente desde Apple App Store o Google Play disminuye las probabilidades de instalar software malicioso disfrazado de app legítima. En Europa, Apple está obligada a permitir tiendas de terceros para iOS, pero la recomendación general es evitarlas. Hacer jailbreak o rootear el dispositivo también eleva el riesgo, ya que deshabilita medidas de seguridad, limita las actualizaciones automáticas y expone al equipo a aplicaciones maliciosas.

Proteger el dispositivo con un PIN seguro y autenticación biométrica, junto con contraseñas únicas almacenadas en un gestor dedicado, dificulta el acceso de terceros a las aplicaciones y cuentas del usuario. Quienes buscan una protección adicional pueden colocar una pegatina sobre el lente de la cámara cuando no la utilizan.

Las redes wifi públicas representan otro punto de vulnerabilidad: si los datos que circulan no están cifrados, un ciberdelincuente podría espiar la navegación o redirigir al usuario hacia sitios maliciosos. El phishing continúa siendo uno de los principales vectores de infección, mediante correos que generan urgencia para inducir al clic en enlaces o archivos adjuntos.

Revisar los permisos otorgados a cada aplicación ayuda a detectar accesos innecesarios a la cámara. (Europa Press)
Revisar los permisos otorgados a cada aplicación ayuda a detectar accesos innecesarios a la cámara. (Europa Press)

Últimas opciones ante una infección confirmada

Ante la sospecha de acceso no autorizado, se recomienda ejecutar un análisis con una aplicación de seguridad confiable, desinstalar programas sospechosos o instalados recientemente y revisar los permisos de cámara otorgados sin justificación clara. Actualizar el software completo del dispositivo dificulta la acción de amenazas ya presentes.

Si los problemas de comportamiento persisten pese a estas medidas, puede resultar necesario un restablecimiento de fábrica o la restauración del equipo desde una copia de seguridad. Las amenazas contra los teléfonos inteligentes pueden originarse en la búsqueda de datos para vender en la dark web, en acecho personal o en vigilancia por parte de organismos gubernamentales o policiales.

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