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Ventilador o aire acondicionado: cuál es la mejor solución contra la ola de calor

Cada dispositivo tiene un funcionamiento diferente por lo que su impacto en el consumo y en la salud debe considerarse

Imagen dividida por una diagonal, con un ventilador de mesa clásico encendido sobre una superficie de madera y un aire acondicionado de pared que expulsa aire frío.
El ventilador recircula el aire y genera una sensación de frescor, pero no baja la temperatura de la habitación. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El aumento de las temperaturas obliga a muchas familias a buscar maneras de hacer más llevaderos los días y noches de calor extremo. Entre las opciones más habituales surgen dos protagonistas: ventilador y aire acondicionado.

Aunque ambos parecen cumplir la misma función, sus diferencias en tecnología, consumo, efectos sobre la salud y el ambiente, y la experiencia de uso determinan cuál puede ser la mejor elección en cada caso.

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Cómo funcionan el ventilador y el aire acondicionado

El ventilador es un aparato que recircula el aire del ambiente. Al mover el aire, genera una corriente que acelera la evaporación del sudor en nuestra piel, provocando una sensación de frescor.

Sin embargo, el ventilador no enfría el aire: la temperatura de la habitación permanece igual, aunque nuestro cuerpo perciba que baja un par de grados. Esta percepción engaña al cerebro, haciéndole creer que la temperatura es inferior y reduciendo la sudoración.

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Imagen dividida en diagonal que muestra un ventilador de pie negro con aspas y rejilla, y un aire acondicionado blanco de pared.
El ventilador consume entre diez y veinte veces menos energía que el aire acondicionado y reduce el coste por hora de uso. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por su parte, el aire acondicionado sí enfría el aire mediante un ciclo termodinámico que comprime y expande un refrigerante. De este modo, extrae el calor de la estancia y lo expulsa al exterior, logrando un descenso real de la temperatura ambiental. Su alcance puede abarcar espacios grandes y proporcionar un confort inmediato, incluso cuando el termómetro supera los 30 ℃.

Cuáles son las ventajas y problemas del ventilador

El ventilador, especialmente el de techo, se ha vuelto común en los hogares gracias a su bajo consumo y eficiencia. Puede gastar entre diez y veinte veces menos energía que un aire acondicionado, lo que se traduce en un coste de solo 0,02 euros por hora de uso.

Dejarlo encendido durante toda la noche equivale a gastar unos 15 céntimos, mientras que el aire acondicionado podría llegar hasta los 3 euros en el mismo periodo. Además, su instalación es sencilla, sin obras ni técnicos, y los modelos de pie o sobremesa ofrecen flexibilidad para diferentes espacios. Resulta más saludable para personas con problemas respiratorios, ya que no reseca el aire ni produce cambios bruscos de temperatura, y su impacto ambiental es menor porque no contribuye al calentamiento urbano.

Sin embargo, su eficacia disminuye cuando la temperatura supera los 30 ℃, ya que solo mueve aire caliente y su efecto es puntual, solo se percibe cerca del aparato y mientras hay personas presentes.

Salón con paredes blancas, dos ventiladores (uno de pie, uno de torre), un gato durmiendo, estanterías con libros, un sofá, una televisión y plantas.
La eficacia del ventilador cae cuando la temperatura supera los 30 ℃, ya que solo mueve aire caliente y su efecto se percibe cerca del aparato. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para potenciar su capacidad refrescante, puede colocarse una toalla húmeda o un recipiente con hielo y sal delante del ventilador, aunque estos trucos requieren renovarse varias veces si se desea mantener el efecto durante varias horas.

Qué es lo mejor y lo peor de usar un aire acondicionado

El aire acondicionado permite bajar la temperatura real del ambiente y resulta esencial en viviendas con calor acumulado o donde viven personas vulnerables. Ofrece control preciso y confort en espacios amplios, asegurando un entorno seguro durante olas de calor.

Sin embargo, su consumo energético es elevado, puede aumentar significativamente la factura eléctrica y requiere instalación profesional. Un uso inadecuado afecta la salud, provocando sequedad, irritación respiratoria o exacerbando problemas como asma.

Además, su impacto ambiental es considerable, ya que contribuye al calentamiento urbano. Ajustar el termostato y mantener los filtros limpios es fundamental.

Aire acondicionado blanco de pared junto a una ventana con marco blanco. El cristal de la ventana tiene gotas de condensación y muestra edificios urbanos.
El aire acondicionado puede elevar la factura eléctrica, exige instalación profesional y su uso inadecuado puede causar sequedad e irritación respiratoria. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuál elegir y cómo usarlos mejor

La elección entre ventilador y aire acondicionado depende del calor acumulado, el tipo de vivienda y las necesidades de sus habitantes. El ventilador basta para temperaturas moderadas y resulta económico en espacios frescos. El aire acondicionado es necesario si el ambiente ya es muy caluroso, sobre todo en viviendas expuestas o mal aisladas.

Para ahorrar y cuidar la salud, se recomienda ventilar en las horas frescas, mantener persianas bajas y ajustar el termostato a 26 ℃. Lo más eficiente es combinar ambos sistemas según la situación, adaptando su uso a cada momento y evitando su empleo rutinario.

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