Agregar Infobae enGoogle

Falta de lluvias en el oriente de El Salvador compromete la siembra postrera y la seguridad alimentaria

La Asociación Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios advirtió que la escasez de precipitaciones ha frenado la siembra postrera, clave también para el sorgo y una parte relevante del maíz.

Un conjunto de frijoles rojos esparcidos sobre una mesa de madera, con un cuenco de madera lleno de frijoles rojos y una cuchara de madera también con frijoles.
El Salvador depende del frijol importado de Nicaragua, que este año tampoco alcanzará los niveles de producción anteriores. /(Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

La falta de lluvias en la zona oriental de El Salvador ha dejado en una situación crítica la siembra postrera, etapa clave para la producción de granos básicos como el frijol y el sorgo. Según declaraciones de Luis Treminio, presidente de la Asociación Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (CAMPO), la escasez de precipitaciones en oriente ha llevado a numerosos productores a desistir de sembrar, ante el temor de perder sus cosechas. Esta situación pone en riesgo el abastecimiento nacional y eleva la preocupación por el acceso a alimentos esenciales.

La siembra postrera representa el 75% de la producción nacional de frijol, el 20% de maíz y la totalidad del sorgo. El ciclo agrícola inicia entre los últimos días de agosto y los primeros de septiembre, principalmente en la zona oriental del país. “Estamos bastante mal porque la postrera se siembra principalmente en oriente y en oriente no ha llovido”, afirmó Treminio en entrevista Frente a Frente de Telecorporación Salvadoreña (TCS). La falta de humedad ha llevado a muchos agricultores a considerar que no conviene sembrar este ciclo, pues las pérdidas serían inevitables.

PUBLICIDAD

La situación se agrava por la dependencia de El Salvador respecto al frijol importado. “El principal problema que tenemos en cuanto a granos básicos es frijol. Nicaragua es nuestro único proveedor y tampoco está bien en cuanto a sus zonas de cultivo”, advirtió Treminio. Durante la entrevista, se detalló que Nicaragua no alcanzará los niveles de producción del año pasado, lo que limitará la oferta de frijol disponible para suplir el posible déficit salvadoreño. Honduras, que anteriormente era abastecedor, lleva tres años sin exportar a El Salvador, y el frijol negro de Guatemala no es aceptado por la mayoría de consumidores locales.

Primer plano de dos manos que abren una vaina de frijol, se ve un grano rojo en su interior. Al fondo, plantas de frijol y tierra.
Una persona abre una vaina de frijol en un campo y muestra el grano rojo en su interior. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En la primera fase de siembra, que corresponde a los meses de mayo y junio, se cultiva la mayor parte del maíz (75%), una fracción menor de frijol (20%) y el total del arroz. Para la postrera, la siembra de frijol sube hasta el 75% y la de sorgo llega al 100%. “El ciclo agrícola de la postrera depende casi en su totalidad de la lluvia en oriente, y este año ha sido prácticamente nula”, explicó Treminio. Datos de las estaciones locales indican que en julio solo se recibieron 20 milímetros y en agosto 16 milímetros de precipitación en San Miguel, cifras insuficientes para el desarrollo normal de los cultivos.

PUBLICIDAD

Las proyecciones de producción muestran un panorama preocupante. Según estimaciones de CAMPO, en la primera siembra se esperaba recolectar cerca de 12 millones de quintales de maíz, pero ya se reportan pérdidas por la irregularidad de las lluvias. Para la postrera, la proyección era de más de 3.1 millones de quintales en oriente, pero la falta de siembra y el posible retiro temprano del invierno amenazan con reducir ese volumen drásticamente. La demanda anual del país se sitúa en torno a los 18.8 millones de quintales de maíz, mientras que la oferta proyectada difícilmente cubrirá esa necesidad. El déficit de frijol podría superar los 450 mil quintales, y el sorgo también muestra brechas entre producción y consumo.

El acceso a sistemas de riego ha sido insuficiente para revertir el impacto del clima. Los distritos de riego existentes solo cubren unas 20 mil manzanas y la mayor parte del cultivo de granos básicos ocurre en laderas, donde no es viable instalar estos sistemas. El dirigente gremial indicó que la entrega de canastas alimenticias a productores afectados es una medida temporal que no resuelve la raíz del problema.

Caña cultivada, tallos altos, hojas verdes, producción agrícola, dulce natural, cultivo extensivo, campo fértil, recurso sostenible, industria azucarera. - (Imagen Ilustrativa Infobae)
Según Luis Treminio, los productores de caña de azúcar también se han visto afectados por la falta de lluvias. / (Imagen Ilustrativa Infobae)

La falta de políticas de largo plazo y la fragmentación de los planes oficiales también complican la respuesta nacional. “Hemos pedido durante años una política nacional agropecuaria que trascienda gobiernos y se adapte al cambio climático, pero no ha habido continuidad”, sostuvo el presidente de CAMPO. La organización señala que la edad promedio de los productores ronda los 66 años y la falta de incentivos para las nuevas generaciones podría llevar a una crisis aún mayor en los próximos años.

La perspectiva para el cierre de 2026 y el próximo año es incierta. La proyección de organismos internacionales como la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, sigla en inglés) indica que el invierno se retirará antes de lo habitual, lo que agravará la escasez de agua y dificultará nuevas siembras. Según la información difundida por TCS, “a partir de noviembre y diciembre ya no se consumirá frijol nacional, salvo pequeñas cantidades residuales”. El país depende cada vez más de importaciones para cubrir su demanda, mientras la producción local de granos básicos enfrenta desafíos persistentes.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD