Moria, la serie biográfica sobre Moria Casán, se convirtió en la producción más vista de Netflix en Argentina y Uruguay a días de su estreno, el 14 de agosto pasado (dos días antes que La One cumpliera 80 años), y entró al Top 10 global semanal de series de habla no inglesa con 1,6 millones de visualizaciones. Detrás de ese resultado hubo una producción que movilizó a cientos de personas durante 68 jornadas de rodaje y que guarda varios secretos que la propia Moria preservó hasta el último momento.
La serie, dirigida y escrita por Javier Van de Couter y producida por About Entertainment, distribuye ocho décadas de vida y carrera de La One en ocho episodios. Cinco intérpretes dan vida al personaje en distintas etapas: Helena Tuñón, de 17 años y nieta de Moria, encarna a su abuela en la adolescencia; Sofía Gala Castiglione —madre de Helena e hija de Moria— interpreta los primeros años de la artista adulta; Griselda Siciliani encarna el momento en que Casán se convierte en figura central del espectáculo argentino; Cecilia Roth aborda la etapa de mayor madurez; y la propia Moria Casán cierra el recorrido desde el pasado y el presente, como narradora y protagonista de su propia historia.
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La participación de Helena fue uno de los secretos que Moria decidió preservar hasta el día del estreno. Fue ella misma quien lo reveló en su ciclo televisivo La mañana con Moria, en El Trece, horas antes de la avant premiere en el teatro Lola Membrives: “Mi nieta Helena hace su debut. Nadie lo sabe. Doy la primicia acá. Eso nadie lo sabe todavía”, anunció con evidente orgullo. La aparición de la joven ocurre principalmente en el capítulo 6, titulado “No hablen de mí”, donde interpreta a Moria adolescente en una de las escenas de mayor crudeza de los ocho episodios: la reconstrucción del momento en que fue sometida a una terapia de electroshock. Helena vuelve a aparecer en el capítulo final, en una secuencia de gran carga emotiva junto a su hermano Dante.

La dimensión familiar de la producción no pasó inadvertida para la propia Moria. “Es recorrer tu ADN a través de imágenes y de gente que te habita, actrices, y lo loco que una de esas actrices sea mi hija, es como intervenirte todo el tiempo. Estás interviniendo tu pasado, tu presente y tu futuro, es una serie cuántica, metafísica”, describió. Sobre la elección del elenco, el director Van de Couter explicó: “Buscamos en cada actriz un gesto que dialogue con Moria, que nos acerque a ella para que el espectador no diga si es más o menos parecida sino que la reconoce en ella.”
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El equipo que hizo posible la producción sumó 110 técnicos, 239 actores y 1.385 extras. Las escenas teatrales fueron las de mayor despliegue: en algunas jornadas se concentraron hasta 300 extras en un solo día. La producción trabajó en 29 locaciones —19 reales y 10 sets construidos desde cero—, entre ellas espacios de la TV Pública, cuya arquitectura resultó única para recrear ciertos momentos de la carrera de Casán. Tres teatros emblemáticos de Buenos Aires fueron rlos elegidos: el Teatro Metropolitan, donde se filmó el debut de Moria en su primera obra de revista; el Teatro Astral, escenario de otras revistas —incluida la recordada salida junto a Susana Giménez, Alberto Olmedo y Jorge Porcel— con seis jornadas consecutivas de rodaje; y el Teatro Gran Rivadavia, que albergó las escenas correspondientes a Brujas. La imagen de Moria como titiritera de su propia vida también encontró una traducción visual concreta en la serie.“Moria dice que ella es la titiritera de su vida, así que la imaginamos como una Queen Kong, una gigante recorriendo la ciudad en su cumple de ochenta”, describió Mercedes Reincke, productora de About Entertainment. Esa figura descomunal sobre la maqueta de Buenos Aires que articula los episodios condensa, en clave visual, la dimensión que la propia Moria le asigna a su historia.

La serie también reconstruyó el universo de figuras que cruzaron la vida de Moria a lo largo de más de seis décadas. Desde Alberto Olmedo y Jorge Porcel hasta Gerardo Sofovich, desde Batato Barea y Fito Páez hasta Pato Galmarini, pasando por las integrantes de Brujas. “El criterio a la hora de elegir a los actores fue coquetear, en cierta medida, con un parecido físico, pero, por sobre todo, buscar la humanidad de cada uno de esos personajes”, precisó Van de Couter.
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Uno de los mayores desafíos narrativos fue la casa de Moria. Para reconstruir su residencia de Parque Leloir —definida por ella misma como “el Cariló del Oeste”—, el equipo eligió una casa real de San Isidro cuya arquitectura ofrecía el punto de partida adecuado. Los mismos ambientes debían representar distintas décadas, convivir con las diferentes actrices y adaptarse a escenas diurnas y nocturnas sin perder continuidad. Muebles, objetos, obras de arte y paletas de color se modificaron para reflejar el paso del tiempo, mientras la identidad visual del espacio se mantenía reconocible.

El rodaje en esa locación también tuvo su episodio fuera de lo común. Los más de veinte pavos reales que habitaban la propiedad interrumpían cada jornada con sus gritos, hasta que Moria fue categórica: “Pavos reales, no.” La producción consultó entonces a una bruja, que realizó una limpieza a distancia y recomendó purificar la casa con copal antes del primer día de filmación. El ritual se cumplió al pie de la letra y pasó a integrar las historias que dejó el rodaje.
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El vestuario, a cargo de Florencia Tellado, sumó 108 cambios entre las cuatro Morias y Moria niña: 49 para Sofía Gala, 32 para Griselda Siciliani, 20 para Cecilia Roth, 4 para Moria niña y 3 para Casán en la actualidad. De ese total, 26 looks fueron confeccionados por el equipo de vestuario. El mayor reto, según Tellado, fue vestir a la propia Moria: el equipo recorrió prácticamente toda la ciudad en busca de las telas plateadas indicadas antes de dar con los dos materiales con los que se terminaron confeccionando sus vestuarios. “Ese proceso fue, sin dudas, el mayor desafío de la serie, pero también el que más disfruté”, confesó la diseñadora.

El área de maquillaje y caracterización, encabezada por Néstor Burgos, requirió alrededor de dos horas por actriz y por jornada. Para acercarse a los looks más reconocibles de Moria a lo largo de los años, la producción utilizó 15 pelucas alquiladas y 12 pelucas originales de La One. La banda sonora, disponible en Spotify, reúne 15 canciones licenciadas —entre ellas I Will Survive, Ti Amo, A mi manera y Let’s Get Loud— y el debut de Momentismo absoluto, de Lula y Marilina Bertoldi.
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Sobre el impacto de la serie, Moria Casán fue directa: “Un éxito es una cosa y un suceso es otra: esto es un suceso”. Y sobre la frase que más le repite el público, agregó: “‘Yo te invoco’. Que alguien te diga que te invoca para su vida… ya está, hemos logrado todo.”
Fuente: Netflix
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