Cuatro formas de ahorrar en la factura eléctrica con tu lavadora

Reducir el consumo eléctrico de este electrodoméstico es posible con pequeños cambios en los hábitos de uso

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Vista lateral de una persona metiendo ropa oscura en una lavadora blanca con la puerta abierta, en una habitación con luz cálida y una ventana al fondo.
Los hábitos de uso diario influyen tanto en el consumo eléctrico como en la vida útil de la lavadora. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El uso cotidiano de la lavadora representa para muchos hogares un desafío a la hora de controlar el gasto energético. Especialistas y fabricantes coinciden en que, más allá de los avances en eficiencia de los modelos actuales, gran parte del consumo mensual depende de los hábitos diarios de cada usuario.

De acuerdo con la información proporcionada por LG, el rendimiento energético no solo está determinado por el tipo de electrodoméstico, sino también por las decisiones que se toman al momento de usarlo.

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Evitar la sobrecarga: una clave para la eficiencia

Existe la creencia extendida de que llenar completamente el tambor de la lavadora es una estrategia efectiva para ahorrar, pero los fabricantes advierten que superar la capacidad máxima recomendada puede tener el efecto contrario. Sobrecargar el electrodoméstico dificulta la circulación del agua y el detergente, disminuye la eficacia del lavado y obliga a la máquina a trabajar con mayor esfuerzo.

Una mano saca una camiseta blanca de algodón, ligeramente húmeda, de una lavadora de carga frontal. El tambor de acero inoxidable tiene gotas de agua.
Respetar la capacidad máxima de la lavadora favorece un consumo eficiente. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuando la lavadora está sobrecargada, algunas prendas no quedan bien limpias, lo que puede llevar a repetir el ciclo y aumentar aún más el consumo de energía y agua. Por ese motivo, la recomendación de los especialistas es respetar siempre la capacidad máxima indicada para cada modelo.

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El impacto de la temperatura del agua en el consumo eléctrico

Uno de los principales factores que influyen en el gasto energético es la temperatura del agua empleada durante el lavado. Según LG, una proporción considerable de la electricidad utilizada por la lavadora se destina al calentamiento del agua. Utilizar programas de lavado con agua fría o a bajas temperaturas permite reducir notablemente el consumo eléctrico.

Lavar a 20 °C o menos puede representar un ahorro importante frente a los ciclos con temperaturas elevadas. Además del beneficio económico, los lavados en frío contribuyen a conservar mejor los colores de las prendas, reducir el desgaste y minimizar el riesgo de encogimiento de ciertos tejidos. Muchos detergentes actuales están formulados para funcionar de manera eficiente incluso en agua fría, lo que elimina la necesidad de recurrir siempre a ciclos térmicos altos.

Una mujer de cabello rizado y suéter marrón se inclina para ajustar un ciclo en una lavadora plateada; botellas de detergente y una cesta de ropa están cerca.
Lavar con agua fría ayuda a disminuir el gasto energético de cada ciclo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Lavados completos, pero sin exceder la capacidad

Otra de las prácticas sugeridas por los expertos es organizar el lavado para aprovechar al máximo la capacidad del electrodoméstico. En lugar de realizar varios ciclos pequeños durante la semana, resulta más eficiente agrupar la ropa y esperar a tener una carga completa antes de encender la lavadora.

Encender la lavadora varias veces al día suele consumir más energía que realizar un único lavado bien organizado. No obstante, aprovechar la capacidad del equipo no implica sobrepasar el límite de carga, sino distribuir las prendas de manera adecuada para optimizar el funcionamiento. Además, seleccionar el programa correcto según el tipo de ropa puede marcar diferencias significativas en el consumo energético.

La elección y cantidad de detergente también influye

Muchos usuarios pasan por alto que la cantidad de detergente utilizada en cada lavado afecta directamente el desempeño de la máquina. Utilizar más producto del necesario no garantiza una mejor limpieza y puede incluso perjudicar el funcionamiento del electrodoméstico.

Una persona está introduciendo ropa colorida desde una cesta blanca en una lavadora plateada en una lavandería con otros clientes y máquinas.
El exceso de detergente puede incrementar el gasto eléctrico y afectar el rendimiento del electrodoméstico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El exceso de detergente genera demasiada espuma, obliga a la lavadora a realizar más enjuagues y prolonga el tiempo de cada ciclo, lo que exige más trabajo al motor y aumenta el gasto eléctrico. Algunos modelos modernos incluyen sistemas de dosificación automática, que calculan la cantidad precisa de detergente según el peso de la ropa y el tipo de lavado.

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