Sam Altman compara el futuro de la inteligencia artificial con servicios básicos como la electricidad y el agua

El director ejecutivo de OpenAI explicó su visión de una IA abundante, accesible y en constante abaratamiento

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Sam Altman - IA - agua - electricidad - tecnología - 28 de mayo
La propuesta de Altman va más allá de un simple cambio de modelo comercial. (REUTERS/Kylie Cooper)

Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, visualiza un futuro donde la inteligencia artificial se integre en la vida diaria con la misma naturalidad que encender la luz o abrir el grifo. Según sus declaraciones en el U.S. Infrastructure Summit de BlackRock, la IA podría convertirse en un servicio que los usuarios contraten y paguen según su consumo, similar a lo que ocurre con la electricidad o el agua.

Esta comparación no solo define un modelo de negocio, sino que también plantea desafíos a escala industrial, económica y política.

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Inteligencia artificial como servicio esencial en la vida cotidiana

Durante su intervención ante líderes del sector, Altman explicó su visión de una IA abundante, accesible y en constante abaratamiento, capaz de “inundar el mundo con inteligencia”. Esta frase resume la idea de que la inteligencia artificial dejaría de ser un producto exclusivo para convertirse en una utilidad universal, disponible en cualquier momento y lugar.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Altman sugirió que, dada la escala económica que podría alcanzar la IA, el Gobierno podría convertirse en el “asegurador de último recurso”. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En la práctica, esto implicaría que los usuarios no adquirirían programas cerrados, sino que emplearían la IA cuando la necesitasen, pagando solo por el uso que hagan del servicio.

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La propuesta de Altman va más allá de un simple cambio de modelo comercial. De acuerdo con una publicación de OpenAI de noviembre de 2025, la empresa sostiene que el acceso a sistemas de inteligencia artificial podría considerarse un servicio esencial, equiparable a la electricidad, el agua potable o incluso los alimentos.

El impacto de los centros de datos y el consumo energético

El sueño de una inteligencia artificial ubicua requiere una infraestructura física de dimensiones colosales. OpenAI, en enero de 2025, presentó el proyecto Stargate, que prevé una inversión de 500.000 millones de dólares en cuatro años para expandir su capacidad operativa.

Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, visualiza un futuro donde la inteligencia artificial se integre en la vida diaria.  

REUTERS/Dado Ruvic/Illustration
Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, visualiza un futuro donde la inteligencia artificial se integre en la vida diaria. REUTERS/Dado Ruvic/Illustration

Además, la empresa anunció junto a Oracle un acuerdo para añadir 4,5 gigavatios de capacidad eléctrica adicional en Estados Unidos. Sin embargo, convertir estos proyectos en realidad supone retos logísticos y energéticos de gran magnitud.

El consumo eléctrico de los centros de datos ya representa una fracción significativa de la demanda nacional. El Departamento de Energía de Estados Unidos estimó que, en 2023, los centros de datos consumieron alrededor del 4,4% de la electricidad del país.

Las previsiones indican que, para 2028, podrían absorber entre el 6,7% y el 12% del total. Estos datos muestran que la IA no se limita a ser una simple aplicación digital, sino que depende de instalaciones industriales que operan de manera continua, afectando directamente al sistema eléctrico y requiriendo inversiones constantes para sostener su crecimiento.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La IA "gasta" (consume) enormes cantidades de recursos físicos de los centros de datos, principalmente electricidad y agua. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El papel de las administraciones públicas frente al avance de la IA

A medida que se consolida el modelo de la inteligencia artificial como servicio esencial, surgen interrogantes sobre el rol que deben asumir las instituciones públicas. En una entrevista con Tyler Cowen en noviembre de 2025, Sam Altman sugirió que, dada la escala económica que podría alcanzar la IA, el Gobierno podría convertirse en el “asegurador de último recurso”.

Por otra parte, Sarah Friar, directora financiera de OpenAI, mencionó la necesidad de apoyo público para facilitar la financiación de chips e infraestructuras, aunque la empresa posteriormente aclaró que no buscaba garantías federales específicas para sus centros de datos.

La intervención estatal se plantea como una posible solución para abaratar el coste de expansión y garantizar la accesibilidad del servicio. Este debate se intensifica cuando se presentan obstáculos inesperados en el desarrollo de proyectos, como ocurrió tras el anuncio de Stargate.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El sueño de una inteligencia artificial ubicua requiere una infraestructura física de dimensiones colosales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Pocos días después de la presentación, se supo que Oracle y OpenAI habían cancelado una ampliación planificada en Abilene, Texas, debido a problemas de financiación y a la variación en los requerimientos del proyecto.

La propuesta de tratar la inteligencia artificial como un servicio esencial trasciende el ámbito tecnológico. Plantea desafíos económicos por la magnitud de la inversión necesaria y por el impacto sobre la demanda energética. Desde el punto de vista político, obliga a repensar el papel del Estado en la supervisión, regulación y, posiblemente, en la financiación de la infraestructura necesaria para soportar este nuevo modelo.

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