Del laboratorio al escenario: cómo la neurotecnología permitió a un hombre crear canciones solo con su cerebro

El avance de los implantes cerebrales y el desarrollo de software específico posibilitan que personas con movilidad reducida exploren la creación musical a partir de impulsos neuronales, ampliando los horizontes de la expresión artística y la inclusión

Guardar
Ilustración de perfil de una silueta humana con un implante BCI en el cerebro, del que emergen notas musicales, pentagramas y ondas de sonido sobre un fondo claro.
El avance de las interfaces cerebro-computadora permite que personas con discapacidad creen música empleando solo sus pensamientos y señales neuronales (Imagen Ilustrativa Infobae)

El avance de las interfaces cerebro-computadora ha hecho posible que personas como Galen Buckwalter compongan música únicamente con sus pensamientos, a partir de implantes cerebrales desarrollados en colaboración con el Instituto Tecnológico de California (Caltech) y Blackrock Neurotech.

Este uso permite una vía inédita para la expresión creativa en personas con discapacidad grave, un campo al que, hasta ahora, las principales empresas del sector dedicaban menos atención. La posibilidad de crear arte a partir de señales neuronales abre un horizonte que podría transformar la relación entre neurotecnología y creatividad.

Según detalló la revista tecnológica Wired, Buckwalter, psicólogo investigador de 69 años y miembro de la banda de Siggy, propuso en 2024 su participación voluntaria en un experimento de implante cerebral tras vivir más de cinco décadas como tetrapléjico, consecuencia de un accidente de buceo sufrido a los 16 años. Los seis chips implantados en su cerebro captan y descodifican la actividad neuronal vinculada a la intención motora, lo que ya le permite sentir en los dedos y operar una computadora tan solo con el pensamiento.

Tecnologías similares se desarrollan actualmente en compañías de neurotecnología como Paradromics, Synchron y Neuralink de Elon Musk, históricamente orientadas a restablecer funciones básicas como la comunicación y el movimiento en pacientes con parálisis grave, según el reportaje.

La experiencia del psicólogo investigador impulsa una comprensión más amplia de la utilidad de la interfaz, y sitúa al arte, en particular la música, como un territorio experimental dentro de la neurotecnología aplicada.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Desarrolladores colaboran para que la interfaz cerebro-máquina potencie creatividad en tetrapléjicos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El algoritmo que convierte pensamientos en música digital

El desarrollo científico detrás de este avance tiene como figura clave al estudiante de posgrado Sean Darcy, quien ideó el software capaz de traducir la actividad neuronal del paciente tetrapléjico en tonos musicales específicos. El sistema asigna una frecuencia base a cada conjunto de neuronas y traduce el control voluntario del paciente —al imaginar movimientos específicos, como flexionar un dedo— sobre 384 canales habilitados por los seis arrays de tipo Utah fabricados por Blackrock Neurotech.

Buckwalter explicó, en diálogo con la revista, cómo funciona el sistema: “Cada neurona tiene una frecuencia de disparo basal”. Indicó, además, que identifican las neuronas que puede controlar voluntariamente: “Si pienso en mover el dedo del pie hacia arriba y hacia abajo, se activarán varios canales”.

Así, el software modifica el tono según la activación de la neurona: sube cuando la activa y baja al suprimirla, lo que permite producir dos tonos diferentes al mismo tiempo. A mayor complejidad —cuando se intenta controlar más canales de manera simultánea— crece la dificultad, y se compara con la coordinación exigida por un instrumento físico.

Al incorporar esta tecnología en su música, el participante del experimento incluyó algunos tonos generados a partir de sus señales neuronales en la canción Wirehead, del más reciente álbum de Siggy, publicado el 15 de marzo.

De la restauración motora a la creatividad original

El experimento no solo busca restaurar funciones perdidas, sino potenciar la creatividad y el bienestar subjetivo de quienes se benefician de estas tecnologías. Buckwalter remarcó el papel transformador del desarrollo: “La restauración es lo primordial, pero somos mucho más que simplemente movernos y sentir. Creo que es ahí donde resulta fundamental que la experiencia subjetiva no solo se tenga en cuenta, sino que impulse la investigación”.

El uso de las BCI (brain-computer interfaces) se ha evidenciado en otros campos artísticos. Ya en 2023, obras digitales generadas por pensamientos de personas con estos implantes —Nathan Copeland, James Johnson y Jan Scheuermann— se exhibieron en una muestra de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, lo que refleja la amplitud del fenómeno más allá de la música.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El algoritmo creado convierte pensamientos en música, asignando frecuencias a 384 canales neuronales controlados por el usuario con el implante cerebral (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sobre el proceso creativo, el paciente detalló la dificultad técnica: “Los canales pueden detectar neuronas diferentes cada día... Tenemos que encontrar las neuronas que están activas ese día y qué debo hacer para activarlas”. El teclado virtual desarrollado permite que el sonido solo se reproduzca cuando se supera cierto umbral de activación neuronal, lo que hace que el mecanismo se asemeje a la ejecución de un instrumento tradicional.

Arte neural y reivindicación del usuario en la investigación

El éxito y la motivación que relata Buckwalter —quien lleva 29 años con la banda Siggy— cuestionan el paradigma clásico de la investigación clínica, orientado principalmente a la función motora sobre otras dimensiones de la experiencia.

En sus palabras: “Es increíblemente gratificante poder hacer cosas totalmente únicas. Eso es lo que nos motiva a levantarnos cada mañana. El simple hecho de que me resulte tan motivador debería hacer comprender a los desarrolladores que, para que esta tecnología tenga éxito, la gente tiene que disfrutarla”.

El psicólogo investigador y su equipo ahora trabajan en generar pistas completamente musicales a partir de su mente, con la ambición de avanzar hacia una cabina de DJ cerebral. Así, la frontera entre neurociencia y arte se desdibuja y permite repensar el objetivo y el alcance de las tecnologías de implante cerebral.