Intentó hacer una broma a un agente IA de una empresa de criptomonedas y terminó recibiendo una fortuna

La transferencia accidental, realizada por un agente diseñado para operar con criptomonedas, evidencia que la automatización financiera aún enfrenta fallas críticas

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Agente de IA entregó por
Agente de IA entregó por error criptomonedas a un usuario que solo le jugó una broma. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un experimento que parecía inofensivo terminó revelando los riesgos de delegar decisiones financieras en sistemas autónomos. Un agente de inteligencia artificial diseñado para operar con criptomonedas transfirió por error la totalidad de su monedero digital —valorado en cerca de 200.000 euros— a un usuario que solo había solicitado una pequeña cantidad como parte de una broma.

El episodio expone las debilidades de este tipo de tecnologías cuando se les otorga control directo sobre activos reales sin mecanismos de supervisión. El incidente involucra a Lobstar Wilde, un agente de IA creado para gestionar transacciones dentro del ecosistema de una memecoin basada en la red Solana.

A diferencia de los chatbots tradicionales, estos agentes no solo responden preguntas, pues están diseñados para ejecutar acciones concretas, como enviar pagos, interactuar con contratos digitales o administrar fondos.

Un agente de IA que
Un agente de IA que debía encargarse de las transacciones de criptomonedas falló al momento de tener una conversación con un usuario. REUTERS/Dado Ruvic/Ilustración/Archivo

Según la información disponible, el sistema había sido lanzado apenas unos días antes del incidente y contaba con acceso directo a un monedero con tokens y reservas vinculadas al proyecto. La idea era demostrar cómo los llamados “agentes autónomos” pueden participar activamente en economías digitales sin intervención humana constante.

Una historia inventada desencadenó la transferencia

Todo comenzó cuando un usuario decidió probar los límites del sistema con un mensaje ficticio. Alegó que necesitaba una pequeña suma de dinero porque su tío había contraído tétanos “por culpa de una langosta”, en alusión al avatar del agente, y proporcionó una dirección de criptomoneda para recibir la ayuda.

Lejos de detectar la incoherencia del relato o limitar la operación, el agente ejecutó una transferencia completa de los fondos bajo su control. En lugar de enviar el equivalente a unos pocos dólares, remitió todos los activos disponibles, incluyendo millones de tokens asociados al proyecto.

El agente recién tenía un
El agente recién tenía un día instalado cuando un usuario decidió hacerle una broma y le pidió una propina para ayudar a su tío enfermo. REUTERS/Dado Ruvic

El propio sistema reaccionó después con mensajes humorísticos publicados en la red social X, donde describió la situación como un intento fallido de hacer una pequeña donación que terminó en el envío de “todo su dinero”.

Dinero digital con impacto en el mundo real

Aunque las criptomonedas transferidas tenían un valor teórico elevado, la liquidez limitada del token impidió convertir la totalidad en efectivo. Aun así, el receptor logró transformar parte de los activos en decenas de miles de euros antes de que el mercado absorbiera el impacto.

El episodio demuestra una diferencia clave entre los errores tradicionales del software y los fallos en sistemas autónomos conectados a infraestructuras financieras: aquí no hubo simulación ni entorno de prueba. La transacción fue real, irreversible y ejecutada en una red descentralizada sin posibilidad de cancelación.

Tras el error que cometió
Tras el error que cometió el agente de IA, el dinero no pudo ser recuperado. REUTERS/Dado Ruvic/

Fallas básicas de control y verificación

El comportamiento del agente dejó en evidencia la ausencia de salvaguardas elementales presentes en sistemas financieros automatizados, como límites de transferencia, validaciones contextuales o aprobaciones escalonadas. Tampoco evaluó la plausibilidad de la solicitud ni detectó señales de manipulación.

Especialistas señalan que estos mecanismos son estándar en plataformas bancarias o de trading algorítmico precisamente para evitar pérdidas catastróficas por errores de cálculo o instrucciones mal interpretadas.

El auge de los agentes autónomos y sus riesgos

El caso se produce en un momento en que empresas tecnológicas y proyectos de blockchain exploran el uso de agentes de IA capaces de actuar como participantes económicos independientes. Estos sistemas prometen automatizar tareas complejas, desde atención al cliente hasta gestión de inversiones, reduciendo costos operativos y acelerando procesos.

Sistemas que prometen automatizar sistemas
Sistemas que prometen automatizar sistemas financieros deben tener un seguimiento constante. REUTERS/Dado Ruvic/Ilustración

Sin embargo, su desarrollo aún se encuentra en fases tempranas. A pesar de su capacidad para analizar datos o ejecutar instrucciones, siguen siendo vulnerables a fallos de interpretación, falta de contexto o ausencia de controles diseñados por humanos.