Adam Mosseri, director de Instagram, desmiente la existencia de “la adicción clínica” a las redes sociales

El directivo admitió que ciertas funciones de la app como los filtros digitales generan riesgos sobre la imagen corporal y el bienestar de los usuarios jóvenes

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Adam Mosseri, director de Instagram,
Adam Mosseri, director de Instagram, negó ante la justicia que exista una adicción clínica a las redes sociales como Instagram y TikTok.(REUTERS/Elizabeth Frantz)
En un juicio que se desarrolla en Los Angeles sobre la responsabilidad de las redes sociales en el impacto en la salud mental de los usuarios, especialmente entre los jóvenes, Adam Mosseri, director de Instagram, subió al estrado para responder a las acusaciones sobre el supuesto diseño intencional de funciones adictivas en la aplicación.

El directivo fue el primer alto ejecutivo en testificar en este proceso que enfrenta a Meta Platforms, TikTok, Snapchat y otras aplicacion con la demanda de una joven californiana de 20 años, identificada como Kaley o KGM.

La joven sostiene que el uso intensivo de estas redes sociales durante su adolescencia afectó gravemente su salud mental. La relevancia del caso radica en que podría sentar un precedente para más de 1.500 demandas similares en Estados Unidos, con miles de millones de dólares en juego y la posibilidad de que las compañías deban modificar la forma en que interactúan con su público más joven.

La decisión judicial podría sentar
La decisión judicial podría sentar un precedente para más de 1.500 demandas similares en Estados Unidos relacionadas con salud mental y plataformas digitales. (REUTERS/Dado Ruvic/Illustration)

Qué dijo Mosseri sobre la “adicción clínica” a las redes sociales

Durante su comparecencia, Adam Mosseri rechazó de manera enfática la idea de que las personas puedan ser “clínicamente adictas” a plataformas como Instagram.

Según su postura, “es importante diferenciar entre la adicción clínica y el consumo problemático”. El ejecutivo explicó que, si bien en ocasiones se utiliza la palabra “adicción” de manera coloquial —como cuando alguien afirma estar “adicta” a una serie de Netflix tras verla de corrido—, esto no equivale a un diagnóstico médico de adicción.

Mosseri reconoció ante el tribunal que en el pasado había empleado el término “adicción” de forma ligera, pero subrayó que nunca pretendió utilizarlo en un sentido clínico. Aclaró que no es médico ni psicólogo, y que su experiencia personal lo lleva a ser cuidadoso con las palabras, ya que alguien cercano ha experimentado una adicción clínica severa.

Mosseri admitió que ciertas funciones
Mosseri admitió que ciertas funciones de Instagram como los filtros digitales generan riesgos sobre la imagen corporal y el bienestar de los usuarios jóvenes. (Composición Infobae: REUTERS/Elizabeth Frantz / Francis Mascarenhas)

A lo largo del interrogatorio, el abogado de la demandante, Mark Lanier, intentó confrontar a Mosseri con declaraciones previas en las que había hablado de “adicción” en entrevistas y podcasts. El director de Instagram reconoció esas afirmaciones, pero insistió en que no tienen una base médica y que el término se usa a menudo en la cultura popular sin el rigor que implica en el ámbito clínico.

Mosseri defendió la utilización del concepto de “uso problemático” para referirse a personas que pasan claramente más tiempo en la plataforma del que les resulta saludable. Afirmó que este fenómeno existe y que puede ser perjudicial, pero que no debe confundirse con una adicción clínica diagnosticada.

Qué funciones de Instagram están bajo la lupa

El juicio examinó el impacto de los filtros de imagen de Instagram en la salud mental adolescente. El abogado Lanier cuestionó a Adam Mosseri sobre la permanencia de estos filtros pese a advertencias internas sobre sus posibles riesgos, especialmente para jóvenes y mujeres.

Un correo de 2019 mostró que el equipo debatió si prohibir los filtros que simulan cirugía plástica, pero temían perder usuarios frente a la competencia. Finalmente, la empresa vetó solo los más polémicos y mantuvo los de maquillaje digital.

El proceso judicial aumenta la
El proceso judicial aumenta la presión sobre las grandes plataformas digitales para modificar su relación con el público joven, con miles de millones de dólares en juego. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Mosseri defendió que buscaron el equilibrio entre innovación y protección, y que cuidar el bienestar de los usuarios también resulta positivo para la empresa. Además, afirmó que los adolescentes no son el grupo que más ingresos publicitarios genera.

Por qué Meta e Instagram están en juicio

El caso de Kaley ilustra el debate sobre el impacto de las redes sociales en la salud mental juvenil. La joven sostiene que el uso intensivo de Instagram y otras aplicaciones durante su adolescencia contribuyó a episodios de dismorfia corporal y autolesiones, llegando a pasar hasta 16,2 horas en un solo día conectada.

Adam Mosseri reconoció que tal consumo es problemático, pero negó que equivalga a una adicción clínica. Aunque Instagram ha sumado herramientas para proteger a los jóvenes, investigaciones recientes cuestionan su eficacia, al detectar la persistencia de contenido inapropiado y recomendaciones sobre autolesiones en cuentas adolescentes.

Meta calificó estos hallazgos como engañosos y defendió sus medidas de seguridad. El juicio, con un jurado mixto y la participación prevista de ejecutivos como Mark Zuckerberg, podría extenderse hasta marzo y marcar un precedente para la industria.