Métodos eficaces para enfriar la refrigeradora rápidamente

Para acelerar el enfriamiento, conviene empezar despejando el área alrededor del electrodoméstico

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Al comienzo, es mejor no
Al comienzo, es mejor no colocar alimentos en el refrigerador. Si lo llenas con productos a temperatura ambiente, el proceso de enfriamiento será más lento. (Imagen ilustrativa Infobae)

Lograr que el refrigerador alcance la temperatura óptima en el menor tiempo posible depende tanto de evitar errores comunes como de aplicar ciertos trucos sencillos. Muchos usuarios, sin saberlo, adoptan hábitos que enlentecen el proceso y desperdician energía, lo que puede afectar tanto el rendimiento del aparato como la conservación de los alimentos.

Errores que retardan el enfriamiento del refrigerador y cómo evitarlos

Entre los fallos más frecuentes destaca colocar la refrigeradora demasiado pegada a la pared o en un rincón sin suficiente espacio libre, lo que dificulta la disipación de calor y obliga al compresor a trabajar en exceso.

Otro error habitual es llenar el refrigerador con alimentos calientes o a temperatura ambiente inmediatamente después de enchufarlo, saturando el sistema de refrigeración y ralentizando el descenso de la temperatura.

Mantén la puerta cerrada tanto
Mantén la puerta cerrada tanto como sea posible. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ajustar el termostato al nivel más frío desde el principio puede parecer una buena idea, pero suele tener el efecto contrario: el compresor funciona sin pausa, lo que genera zonas desiguales de frío y retrasa el proceso general.

Abrir la puerta con frecuencia tampoco ayuda, ya que cada vez que lo haces, el aire frío escapa y el aparato debe volver a trabajar para recuperar la temperatura perdida. Además, descuidar el estado de las juntas o exponer el refrigerador a fuentes de calor externas, como la luz solar directa o un horno, puede hacer que el enfriamiento sea aún más lento.

Guía práctica para bajar la temperatura del refrigerador de forma eficiente

Para acelerar el enfriamiento, conviene empezar despejando el área alrededor del electrodoméstico, dejando al menos 5-7,5 centímetros de espacio libre por todos los lados.

Otro error habitual es llenar
Otro error habitual es llenar el refrigerador con alimentos calientes o a temperatura ambiente inmediatamente después de enchufarlo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Es recomendable mantener la refrigeradora vacía al momento de encenderla y evitar cargarla con alimentos hasta que alcance una temperatura estable. Ajusta el termostato a una temperatura moderada, alrededor de 3 °C, y solo reduce el nivel cuando el aparato ya esté frío.

Mantén la puerta cerrada tanto como sea posible y revisa periódicamente el estado de las juntas y las bobinas traseras, ya que el desgaste o la suciedad pueden dificultar la eficiencia del sistema. Un truco útil es colocar un recipiente con cubitos de hielo en el interior para ayudar a que el aire alcance más rápido la temperatura deseada.

Por último, ten paciencia: el enfriamiento completo puede demorar hasta 24 horas, pero seguir estos pasos garantizará un proceso más rápido y eficiente.

Especialistas en el sector advierten
Especialistas en el sector advierten que apagar y encender la nevera con frecuencia reduce su vida útil. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Qué ocurre si desconectas la refrigeradora y la dejas sin uso en casa

Desconectar la refrigeradora pensando en ahorrar energía puede acarrear consecuencias negativas mucho más allá de lo esperado. Aunque a simple vista parece una práctica inofensiva, hacerlo de manera reiterada puede generar problemas de higiene, acelerar el desgaste del electrodoméstico y, en algunos casos, incluso aumentar el consumo de electricidad.

Especialistas en el sector advierten que apagar y encender la nevera con frecuencia reduce su vida útil y puede ocasionar fallos internos, además de comprometer la correcta conservación de los alimentos.

Uno de los principales riesgos de esta costumbre es el daño al compresor, que requiere funcionar de manera continua para mantener la lubricación y evitar un desgaste prematuro. Cada vez que el aparato se apaga y vuelve a encender, el compresor debe trabajar con mayor intensidad para recuperar la temperatura interna, lo que a la larga incrementa el gasto energético en lugar de reducirlo.

Por otro lado, dejar alimentos en una refrigeradora apagada facilita la descomposición, fomenta la proliferación de bacterias y la aparición de moho y malos olores. Esto no solo representa un peligro para la salud, sino que también puede dejar el electrodoméstico en malas condiciones o requerir un mantenimiento más costoso.