“Yo no lo maté, era mi amigo”: declaró el principal acusado del crimen de “Lechuga” Pérez Algaba

Se trata de Maximiliano Pilepich, un emprendedor inmobiliario señalado por el crimen del trader en un predio de General Rodríguez

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Blanca Graldys Cristaldo, la mujer que le ofreció la casa a Maximiliano Pilepich, mientras estaba prófugo por el crimen de Pérez Algaba, está detenida
Maximiliano Pilepich

Tras la declaración de peritos que realizaron los estudios determinantes en el esclarecimiento del homicidio de Fernando “Lechuga” Pérez Algaba (dos tiros por la espalda), el principal acusado, Maximiliano Pilepich pidió al Tribunal Oral en lo Criminal N° 9 de Lomas de Zamora, ampliar su declaración luego de haber tenido un fuerte cruce con el hermano de la víctima, este miércoles.

Pilepich, que es juzgado junto a Nahuel Vargas y Matías Gil por un jurado popular compuesto por 12 personas, aseguró: “Yo no lo maté, era mi amigo”. Al mismo tiempo, señaló a tres amigos de la víctima, que son testigos en el expediente. “Fernando tenía deudas con ellos. No les iba a pagar”, afirmó ante el jurado, al que buscó conmover.

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De esta manera, una vez más centralizó la atención de la audiencia, al igual que lo hizo durante la tercera jornada del debate en la que también sostuvo su inocencia y desmintió la hipótesis fiscal sobre el móvil del crimen: la codicia.

Apareció Kupper, el perro de Fernando Pérez Algaba
Pérez Algaba junto a su perro Cooper

“No había problemas de plata, yo no tenía ningún motivo de matar a Fernando. Nosotros los trabajadores, los que venimos de la nada, sabemos lo que cuesta, sabemos lo difícil que es seguir invirtiendo, seguir dando trabajo”, remarcó Pilepich este miércoles sobre su socio asesinado a quien, según está certificado en la causa, le debía 50 mil dólares.

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Luego, se dirigió directamente al hermano de “Lechuga”, Rodolfo Pérez Algaba, representado por el penalista Javier Baños: “Quizá no conoce nada de todo esto que está escuchando de parte mía, entiendo el dolor y lo lamento mucho, no puedo ponerme en su lugar, entiendo que esté enojado pero yo no tenía motivos para matar a su hermano”. También aseguró que “lo único que hizo fue ayudarlo”.

En ese momento, Pérez Algaba le gritó: “Lo mataste por la espalda, saleme”. El momento generó alboroto en la sala. Asimismo, el hermano de la víctima declaró antes que parte del plan de los acusados era matarlo a él para no dejar cabos sueltos.

Cree que, por esa razón, recibió un llamado de Pilepich en el que le ofrecía trabajar en “Renacer”, el predio de General Rodríguez donde se proyectaba un barrio cerrado y donde fue ejecutado el trader. Rodolfo “intuyó algo raro” y no fue a la reunión.

El nuevo pedido de Pilepich generó, a la vez, Baños un fuerte cruce con el juez técnico Juan Manuel Rial, debido a que el abogado pidió interrogarlo, cuestión que el magistrado negó.

Aunque tiene el derecho a no responder tiene que escuchar las preguntas”, remarcaron fuentes judiciales sobre la solicitud. Finalmente, llegaron a un acuerdo y el debate continuó su curso.

Tras la nueva declaración, dio su testimonio el perito que analizó las muestras de ADN.

Aunque en este juicio, los juzgados son Pilepich, Vargas y Gil, en un segundo juicio técnico, Luis Alberto Contreras, el ex policía Horacio Mariano Córdoba, Fernando Gastón Martín Carrizo y la gestora Flavia Lorena Bomrad deberán sentarse en el banquillo en una fecha todavía no definida. Todos son considerados cómplices del homicidio.

A la vez, Blanca Gladys Cristaldo, amante de Pilepich, está acusada de encubrimiento agravado.

El caso

Entre la noche del 18 de julio y la madrugada del 19 de julio de 2023, Fernando Pérez Algaba se dirigió al predio “Renacer” en General Rodríguez a bordo de una camioneta Range Rover blanca, con el objetivo de cobrar la primera cuota de una deuda de 50.000 dólares a Pilepich, relacionada con la venta de terrenos para un emprendimiento inmobiliario donde planeaban construir un barrio privado.

Crimen de Fernando Pérez Algaba en ingeniero budge
El arroyo donde apareció el cuerpo

La suma formaba parte de un acuerdo documentado en una escribanía de Castelar, y representaba el principal motivo de su viaje desde España.

Según la acusación fiscal, Pérez Algaba fue atacado mientras cambiaba una lamparita en una oficina del predio. Recibió dos disparos en la espalda a más de cincuenta centímetros de distancia, lo que le provocó lesiones mortales en pulmones e hígado.

Para la Justicia, el crimen respondió a un móvil de codicia, ya que los responsables buscaban evitar el pago de la deuda y la entrega de diecisiete lotes del desarrollo inmobiliario.

Tras el homicidio, los acusados llevaron adelante el descuartizamiento del cuerpo y el descarte de los restos en bolsas de nylon, una valija y una mochila.

Los restos fueron arrojados al Arroyo del Rey, en Ingeniero Budge, partido de Lomas de Zamora. El hallazgo comenzó el 23 de julio, cuando unos chicos encontraron fragmentos del cuerpo mientras jugaban en la zona.

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