Detuvieron en Flores a uno de los mayores narcos de Uruguay

Luis Fernández Albín, ligado al capo Sebastián Marset y sospechado de ser el cerebro del ataque a una conocida fiscal, fue capturado por la Policía Federal. Tenía pedido de captura de Interpol

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Video: la detención de Luis Fernando Fernández Albín

La Policía Federal Argentina capturó en la tarde del jueves al uruguayo Luis Fernando Fernández Albín, capo del clan que lleva su nombre y vinculado a Sebastián Marset, el narco de mayor renombre en ese país.

Fernández Albín -de 38 años, investigado en su país por el atentado que sufrió la fiscal Mónica Ferrero en septiembre pasado en su casa- fue capturado por la división Operaciones Federales de la Superintendencia Investigación contra el Narcotráfico de la PFA -que depende del DFI- en la calle Terrero al 100, barrio porteño de Flores, luego de que Interpol emitiera una circular roja en su contra en las últimas horas. Le secuestraron dos celulares, que podrán ser peritados, así como 8500 dólares.

El expediente por su captura está en manos de la jueza María Romilda Servini, con una intervención de la PROCUNAR, a cargo del fiscal Diego Iglesias.

Luis Fernández Albín
Luis Fernández Albín

Según confirmaron fuentes del caso a Infobae, Fernández Albín había llegado a la Argentina en junio último, sin un pedido de captura vigente, para mudarse a un escondite ubicado en un departamento en la avenida Rivadavia al 6300.

Los investigadores locales que le siguieron el rastro lograron determinar que Fernández Albín se movía por Buenos Aires en dos vehículos, una camioneta Volkswagen Amarok y un Peugeot 208.

El narco uruguayo cayó en el marco de un operativo de dos orillas llamado Nueva Era II, coordinado con la fiscal uruguaya Angelita Romano; otros tres sospechosos fueron arrestados en su país, entre ellos, la esposa del acusado. El foco principal de los procedimientos fue el hallazgo de dos toneladas de droga en una chacra de la zona de Punta Espinillo.

El rastro que apuntó a la presencia de Fernández Albín en Buenos Aires comenzó con un informe remitido a la Justicia argentina en octubre por la Drug Enforcement Administration de Estados Unidos, que apuntaba a su viaje a Buenos Aires, su posible vínculo con Marset y a su presunto rol en el ataque a la fiscal Ferrero.

El dinero incautado a Fernández
El dinero incautado a Fernández Albín

El informe, también, incluía su escondite porteño. Así, la PROCUNAR y el fiscal Eduardo Taiano encomendaron tareas a la PFA, que logró rastrear al uruguayo. Se descubrió que arribó a Buenos Aires vía Buquebús el 27 de junio y que, poco después, activó un teléfono celular.

Así, mediante el convenio de intercambio de información de la Red de Fiscales Antidrogas de la Asociación Iberoamericana de Ministerios Públicos, la PROCUNAR y Taiano alertaron a sus pares en Uruguay de la presencia del narco, con una larga ficha de antecedentes. En los últimos meses, el traficante fue monitoreado, hasta que, finalmente, la Justicia uruguaya pidió su captura por las dos toneladas de cocaína. Su arresto porteño no fue a causa del atendado que sufrió la fiscal Ferrero, aunque dos altas fuentes en la Justicia federal aseguran que sus pares uruguayos lo investigan como el presunto autor intelectual.

Los agujeros de bala en
Los agujeros de bala en la casa de la fiscal Ferrero (Captura Telenoche/Canal 4)

El atentado a la fiscal

El ataque a la fiscal -que representa la acusación ante la Corte- fue protagonizado por dos sospechosos que ingresaron por los techos al patio trasero de la casa de la funcionaria, ubicada en el barrio Jacinto Vera de Montevideo. Allí realizaron disparos, detonaron una granada y causaron varios daños. La fiscal y su familia estaban presentes en la casa, pero resultaron ilesos. “No me mataron por 15 centímetros”, afirmó. La camioneta que usaron los hampones fue hallada incendiada poco después.

El hecho generó un fuerte repudio del arco político. “No nos moverán ni un centímetro y van a caer", aseveró Carlos Negro, ministro del Interior del país vecino.