
El martes 2 de abril de 2019, Laura Silvana Rivero acompañó a su hermana Lorena hasta el centro del partido bonaerense de Lomas de Zamora. Volvieron a pie, conversaron y, en esa charla, Laura mencionó que quería separarse del hombre con el que llevaba cuatro meses en pareja. Su hermana, a pesar de que no hablaran demasiado del tema, no tenía una buena impresión de él.
Esa misma noche, Laura fue junto al menor de sus cinco hijos hasta la casa del hombre, ubicada en la calle Federico García Lorca al 100 en el barrio de Parque Barón, él la había invitado a cenar. En algún momento de la noche, ella habría manifestado que quería cortar la relación. Marco Antonio Lasserre, por entonces empleado como vigilador de una empresa de seguridad privada, no lo toleró y se produjo una fuerte discusión entre los dos.
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Poco después, Laura fue asesinada de 13 puñaladas. Su hijo Thiago, de 7 años, con 16.
No solo eso. Mientras Laura y Thiago agonizaban, Lasserre pidió ayuda a los gritos a la familia que vivía en la casa donde él alquilaba una habitación. Cuando se acercaron a ver qué pasaba, los miembros de esa familia se encontraron con los cuerpos de la mujer y el menor en medio de un gran charco de sangre y entre restos de botellas de bebidas alcohólicas. A sus vecinos, el hombre no solo no los dejó salir, sino que los mantuvo como rehenes durante 40 minutos, en los que los amenazó de muerte también.
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Casi dos años después llega el juicio. Desde hoy martes, Lasserre, de nacionalidad uruguaya, será juzgado por ambos crímenes ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de Lomas de Zamora por el delito de homicidio agravado por violencia de género y alevosía, en perjuicio de Laura y homicidio agravado por alevosía, respecto a su pequeño hijo.

“Ya maté a dos y puedo matarlos a todos ustedes”, les dijo en ese momento a sus vecinos, según declararon después los rehenes, que prestarán declaración como testigos durante la causa, en el que Lasserre también será juzgado por el delito de privación ilegítima de la libertad.
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Luego de los asesinatos, Lasserre subió a una camioneta Renault Express blanca y manejó algunas cuadras hasta la casa de su novia, donde ella vivía con su familia. “Uno de los vecinos me gritaba que no abriera la puerta y llamara al 911, yo pensé que nos querían robar”, recuerda Lorena ese día en diálogo con Infobae. “En ese momento no sabía nada de lo que había pasado con mi hermana”.
Después Lasserre intentó huir, y a pocos metros de la casa, en la calle Schafino al 400, perdió el control del vehículo y chocó violentamente contra un árbol, en el que la camioneta quedó incrustada.
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Para sacarlo, los bomberos tuvieron que cortar la parte trasera de la camioneta. Luego, efectivos de la Comisaría 9na de Parque Barón lo trasladaron inconsciente y con un cuello ortopédico hasta el Hospital Gandulfo, donde fue dado de alta esa misma tarde y quedó detenido por orden de la fiscal de instrucción Marcela Juan.
Lasserre había conocido a Laura a través de su madre, a finales de 2018. En ese momento, ella trabajaba como empleada doméstica en la casa de la mujer. A pesar de que la familia de Laura nunca llegó a conocerlo, las pocas cosas que sabían sobre él no les gustaban.
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“Ella en ningún momento me comentó que él la maltrataba, pero la controlaba mucho, era muy celoso, obsesivo. Ella andaba siempre con el celular en la mano porque sabía que él la iba a llamar para ver siempre donde estaba”, cuenta Lorena. “A mi casa nunca vino. Pero a mí no me gustaba porque no tenía relación con su hijo más grande y su propia madre tampoco le hablaba. Esas cosas me parecían extrañas”.
Lorena cree que él la controlaba con falsas promesas. Sabía que Laura quería progresar y que tal vez llegó a pensar que la relación con Lasserre era una forma de darle una vida mejor a sus hijos.
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“A él le iba bien en su trabajo y le decía que iba a alquilar una casa más grande para ella, le prometía cosas”, recuerda ella, que tras la muerte de su hijo de 20 años en un accidente de tránsito en 2017 tuvo que lidiar con el asesinato de su hermana y su sobrino y que junto a su madre de 62 años se hizo cargo de los otros cuatro hijos que Laura había tenido con su primer marido: Sofía, de 21 años -que estaba embarazada de dos meses cuando mataron a su mamá-, Jonathan de 17, Evelyn de 16 y Cristian de 14.
Después Laura había vuelto a formar pareja y había sido madre de Thiago, que sufría epilepsia. Por ese motivo ella estaba siempre pendiente de él, para suministrarle su medicación y estar presente en caso de que sufriera una crisis. Es por eso que el día que fueron asesinados, Laura lo había llevado con ella hasta la casa de Lasserre. El padre de Thiago y su tía Lorena tuvieron que reconocer los cuerpos al otro día.
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En el requerimiento de elevación a juicio, según publicó la agencia Télam, la fiscalía sostuvo que el acusado perpetró el hecho de una manera “aberrante” y con “total la desprecio a la vida humana”, en el que aprovechó “el estado de indefensión en el que se encontraban las víctimas que le aseguraba tanto el resultado querido como actuar sin riesgo alguno para su persona”.

Casi dos años más tarde, Lasserre comenzará esta mañana a ser juzgado en el tercer piso de los Tribunales de Lomas de Zamora. En la causa por los crímenes de Laura y de Thiago, también declaró una ex pareja del acusado, que ya lo había denunciado por haberla tomado de rehén en su casa y haberla amenazado de muerte.
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“Estamos muy nerviosos y ansiosos de que le den perpetua, la máxima condena posible, y que no salga nunca más”, dice Lorena, que forma parte del grupo “Atravesados por el Femicidio”, integrado por más de un centenar de familiares de víctimas de la violencia de género, que estarán presentes frente al edificio judicial para apoyar a la familia de Laura.
Mientras contiene a su madre, cuida de sus sobrinos y atraviesa el duelo del asesinato de su hermana, Lorena, de 43 años, también lidia con sus propios miedos: ya denunció en varias oportunidades a su ex pareja, que tras haberse separado de ella comenzó a acosarla, por lo cual la Justicia dispuso una restricción perimetral y le entregó un botón antipánico.
Sin embargo, el hombre violó la medida en varias ocasiones y llegó a amenazarla de muerte, por lo que está detenido hace más de un año.
Desde ese momento, Lorena recibe contención del hogar de protección para víctimas de violencia de género Fátima Catán de Lomas de Zamora. “No quiero que me pase lo mismo que a mi hermana”, dice.
Si sos víctima o conocés a alguien que sufra violencia de género podés llamar al 144 o comunicarte por WhatsApp al +5491127716463 las 24 horas.
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