Push: los jóvenes que debieron mezclarse en la rueda con los rugbiers debieron quitar la camioneta de la Bonaerense que los había llevado (Gustavo Gavotti)
Push: los jóvenes que debieron mezclarse en la rueda con los rugbiers debieron quitar la camioneta de la Bonaerense que los había llevado (Gustavo Gavotti)

Este jueves a las 8:30, decenas de jóvenes comenzaron a llegar a la Jefatura Distrital de la Policía Bonaerense en Villa Gesell. Los había reclutado la Policía Bonaerense esa misma madrugada; los encontraron en paradas de colectivos, a la salida de boliches como Pueblo Límite.

Tenían que cumplir con un deber cívico: actuar como “extras” en la rueda de reconocimiento por el crimen más indignante en tiempos recientes, el asesinato a golpes de Fernando Báez Sosa que ocurrió frente a la disco Le Brique, con diez rugbiers detenidos como sospechosos. Los jóvenes, reclutados de la misma forma en que se convoca a un testigo ocasional para un procedimiento, debían parecerse a los acusados de acuerdo al estándar de una rueda: tres testigos, amigos de Fernando que estaban con él esa noche, los verían detrás de un espejo de una sola vía en un cuarto especial, en grupos de a tres, dos “extras” y un acusado.

Pablo Ventura, falsamente acusado por los rugbiers, detenido y liberado por falta de mérito, también debió participar. Llegó al lugar junto a su padre, que tuvo que volver a su hotel ya que se había olvidado el DNI de su hijo. La fiscal Verónica Zamboni, a cargo del caso, estuvo presente en la rueda, entre otros funcionarios. Uno de los jóvenes hasta conversó con Máximo Thomsen, uno de los acusados de matar a golpes a Fernando, que según él mismo le contó, el crimen se trató de una pelea como cualquier otra, solo excedida.

Adentro: los rugbiers llegan al sitio de la rueda. Quedan tres jornadas más. (Gustavo Gavotti)
Adentro: los rugbiers llegan al sitio de la rueda. Quedan tres jornadas más. (Gustavo Gavotti)

El procedimiento se hizo lento. Los padres de uno de los “extras” llegaron a la Jefatura porque no sabían nada de su hijo. Uno perdió el micro, tenía que volver a su cuidad a mediados de la tarde. En un momento, la camioneta de la Bonaerense que los trasladó se quedó en la arena del lugar. Los policías les pidieron que den una mano y empujen. Hubo lugar para un poco de ironía en la situación. Lo hicieron al grito de “¡vamos Los Pumas!”.

Cerca de las 19 horas, se espera que el fiscal general Diego Escoda comunicará los resultados de la jornada. A mediados de la tarde, cuatro acusados habían pasado por el ciclo de testigos: Ciro Pertossi y Máximo Thomsen, los acusados de la autoría material del crimen, además de Alejo Milanessi y Enzo Comelli, acusados de ser partícipes necesarios del hecho. La rueda se repetirá en otras tres jornadas que ocurrirán mañana y a comienzos de la semana que viene, con otros tres testigos más que aceptaron viajar a Gesell tras el funeral de Fernando en el cementerio de Chacarita.

Por lo pronto, otra prueba clave está en camino, la pericia scopométrica a la zapatilla de lona oscura que fue incautada en la casa de los rugbiers en Villa Gesell con rastros de sangre: la marca de su suela era compatible con lesiones en la cara de Fernando descubiertas en la autopsia. La pericia, junto con las ruedas y los videos del ataque, será clave para determinar quién dio los golpes que le costaron la vida a Báez Sosa.

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