Leonardo Fariña
Leonardo Fariña

Leonardo Fariña, el asesor financiero que se arrepintió en la causa de la ruta del dinero K, quedó procesado por estafa procesal e insolvencia fraudulenta por haber intentado evitar que ejecutaran un auto por una deuda de más de 800 mil pesos en concepto de bienes personales.

El juez federal Sebastián Casanello dictó el procesamiento sin prisión preventiva a Fariña, quien se encuentra en el Programa de Protección al Testigo e Imputados. Precisamente, la historia del auto se remonta a los tiempos en que el programa Periodismo Para Todos ya había difundido sus primeros informes sobre esas operaciones que apuntaban al dinero que movía Lázaro Báez y La Rosadita. Ahí se veía a Fariña contando detalles ante una cámara oculta, aunque después él mismo quiso justificarse diciendo que había sido todo armado. "Querían ficción, les di ficción", afirmaba desde un set de televisión.

Después de que lo detectaran circulando con un auto con infracciones, Fariña fue preso en marzo por otra causa de evasión por casi 30 millones de pesos que no pagó a raíz de la compra de un campo en Tupungato, en la provincia de Mendoza. Estuvo dos años preso, hasta 2016, cuando decidió declarar como arrepentido en la causa de la ruta del dinero K, tras la difusión de un video sobre la plata que se contaba en la financiera de Puerto Madero. Hoy, enfrenta junto a Lázáro Báez y sus hijos un juicio oral por esas operaciones de lavado de dinero.

Fariña y Karina Jelinek
Fariña y Karina Jelinek

El antecedente del nuevo procesamiento se remonta a 2014, cuando ya se había separado de Karina Jelinek y tenía nueva novia. Ese verano en Pinamar, Fariña fue demorado por la Policía cuando regresaba del balneario "La Frontera". Lo obligaron a estacionar el auto al costado del camino y descubrieron problemas con la documentación del vehículo: un Audi TT cupé 1.8, dominio IOP 040. "Mala leche, me quieren joder", decía por ese entonces.

No era la primera vez que lo demoraban por un auto; en noviembre de 2013 lo detuvieron en Palermo por conducir una camioneta con pedido de secuestro que pertenecía al novio de Mónica Farro, Juan Suris, quien entonces estaba detenido en Bahía Blanca por ser el supuesto jefe de una banda de narcotraficantes.

Aunque fue desvinculado de la camioneta de Palermo, el auto de Pinamar corrió otra suerte. La AFIP demandó al valijero porque debía $838.165,92 por falta de pago del impuesto sobre los bienes personales. En ese momento se ordenó ejecutar la deuda y embargar y secuestrar un automóvil propiedad de Fariña, retenido por la Municipalidad de Pinamar.

Pero poco después (marzo de 2014), un hombre llamado Jorge Nuño –que ya falleció- se presentó para decir que era el verdadero dueño del auto, y buscó frenar el remate. "Nuño afirmó haberle comprado el automóvil a Fariña en el año 2011. Señaló que en dicha oportunidad canceló por completo el saldo pactado y que, desde ese momento, detentó la posesión del vehículo. No obstante, aclaró que, esporádicamente, se lo prestaba a Fariña dada la relación de amistad que los unía; y que, por ese motivo, aquél se encontraba usándolo en la ciudad de Pinamar", señala la resolución.

Pero ahora la Justicia consideró que fue todo una maniobra para intentar evitar ese secuestro. Es que se aportaron dos documentos. Un formulario 08 que lleva la firma de Fariña que "fue inserta el día 26 de agosto de 2011". "Para dicha fecha, los datos del comprador se encontraban en blanco", se señaló, y se añadió que "la firma de Nuño fue inserta recién el día 12 de marzo de 2014, es decir, más de tres años después y en una fecha en la cual el vehículo ya se encontraba secuestrado a disposición del Juzgado en lo Civil, Comercial y Contencioso Administrativo Federal de La Plata nro. 2".

El fallo consideró, además, que "el boleto de compra-venta presentado carecía de certificación notarial que validara la fecha plasmada en él" y que el auto estaba en posesión de Fariña cuando fue detectado en Pinamar.

Por último, la resolución destacó que "la acción procesal empleada por Nuño en el marco del juicio de ejecución fiscal seguido contra Fariña no se trató de un reclamo patrimonial legítimo, sino que formó parte de una maniobra dolosa –necesariamente ejecutada por ambos, ya que implicó el montaje de un escenario ficticio de venta– tendiente a provocar  una disposición sobre el bien por parte del juez de dicho proceso que permitiera su devolución y, al mismo tiempo, sustraerlo del acervo patrimonial del nombrado, de forma tal de eludir la acción de cobro ejecutada por el fisco".

Juez Sebastián Casanello (Adrián Escandar)
Juez Sebastián Casanello (Adrián Escandar)

Un detalle que consideró Casanello –quien recibió la causa, primero tramitada en La Plata- es que Nuño nunca declaró haber comprado el auto ni se encontró ningún documento que acreditara esa operación. Además, el hombre presentaba una "escasa capacidad patrimonial" que impedía constatar que efectivamente hubiese "comprado el automotor en cuestión".

Casanello destacó, además, que en su primera presentación judicial Fariña nunca dijo que el auto ya no le pertenecía, pero además al solicitar autorización para retirar efectos personales de su interior, atento a que para esa oportunidad ya se encontraba secuestrado a disposición de la autoridad judicial, utilizó una expresión que -para el juez- parecía confirmar que el vehículo siempre permaneció en su esfera de dominio: "Solicito autorización para retirar el Audi TT QUE ME FUERA SECUESTRADO en la ciudad de Pinamar".

Por todo eso, Casanello consideró era "mentiroso" el descargo del hoy arrepentido cuando habló de la supuesta transferencia del vehículo y lo procesó por estafa procesal e insolvencia fraudulenta y se lo embargó por 500 mil pesos.

"La venta del vehículo Audi TT Coupé 1.8, dominio IOP-040, entre Fariña y Nuño, nunca existió; y que la acción procesal empleada por este último en el juicio de ejecución fiscal, sobre la base de esa operación simulada, tuvo la clara finalidad de engañar al juez que llevaba adelante dicho proceso, el cual había ordenado el secuestro del vehículo en cuestión, con el objeto de que dispusiera su liberación y devolución –en definitiva, en manos del propio Fariña– y así evitar que pudiera ser alcanzado por la acción de cobro desplegada por el fisco", se añadió.