Kevin, en una de sus fotos en redes sociales.
Kevin, en una de sus fotos en redes sociales.

Lo poco que se sabe de la vida de Kevin S., de 16 años, es su cara más visible y rabiosa. Puede resumirse en tres escenas. En una, salta por las terrazas después de robar ropa mojada, zapatillas y hasta medias de los tenderos de las casas. En otra, mira cómo su compañero le apunta con un arma a una pareja para robarles una moto. Y en la tercera, la última que vivió en libertad, fuma un cigarrillo antes de que lo descubra la Policía de la provincia de Santa Fe. Lo buscan por robarle a una mujer del barrio. En la corrida desesperada, junto a su hermano Jesús, de 19 años, vuela por el aire -hacia el techo de una vivienda- un revólver calibre 32. Creen que él descartó el arma.

En torno a este chico, que desde el viernes pasado está detenido en el Instituto de Rehabilitación del Adolescente de Rosario, se tejieron mitos y leyendas. "El terror de los barrios Industrial y Ludueña", se lo comenzó a llamar en las redes sociales, porque se sospecha que cometió los hurtos en esos barrios del noroeste del Gran Rosario, donde viven trabajadores, pasa un tren y antes había más fábricas que descampados.

Pero lo que no se conoce de Kevin -un nombre de fantasía empleado en esta nota para preservar su identidad como menor- es su vida antes de cometer el primer robo. En todo joven que llega a un reformatorio hay una historia detrás: sus condiciones sociales, el contexto familiar, la falta de contención educativa.

Después del primer delito mucho de ellos quedan atrapados en una red que pareciera seguir un mismo libreto: iniciación delictiva, reformatorio ("la escuela de muchos delincuentes", solía decir Robertl Arlt hace casi cien años), salida sin oportunidades, vuelta a delinquir, crecimiento en el mundo delincuencial y un camino que parece calcado en cientos que aparecen en los medios, desde su primer robo temprano hasta una caída que puede ser un gran asalto, morir en un enfrentamiento con alguna fuerza de seguridad o terminar sus vidas en una cárcel.

Mientras tanto, los vecinos del barrio Ludueña hablan de él como si fuera un demonio. Publican sus fotos en redes y le desean la muerte.

"Es un maldito. Ataca a la mañana o a la hora de la siesta. Con su hermano y
otro pibe, pero él siempre quedaba expuesto. Entraba por las terrazas y arrasaba con los tenderos. A una señora que encontró sola en la casa le apuntaron con un arma y le pidieron plata", le dijo a Infobae Claudia, una de las vecinas que se reunió con otro grupo para denunciar los hechos.

"Tiene en el lomo más de 20 robos", dijo otro vecino. Pero fuentes judiciales y policiales lo desmienten. El mismo hombre, que no quiso decir cómo se llama, advirtió: "Si llega a salir en libertad, como siempre pasa con este pibe, vamos a tener que usar nuestras armas porque quieren poner un alarma comunitaria y eso no sirve para nada".

Los antecedentes de Kevin no son livianos, según dicen fuentes policiales.

. Mayo de 2017, su primera caída: abuso deshonesto. Tenía 14 años.

. Junio de 2018: detenido por amenazas y por gritarle a una mujer
que a iba a violar a ella y a sus hijos.

. Agosto de 2018: fue detenido por estar en el techo de una vivienda

. Agosto de 2018: robo de una moto.

. Diciembre de 2018: intento de robo a una mujer.

. Abril 2019: robo de un celular, entre otros objetos, lo acusan de descartar el arma.

En el intento de asalto a la mujer, que ocurrió  en diciembre, Kevin fue detenido por los vecinos. Algunos intentaron lincharlo, pero la Policía provincial llegó antes de que lo hieran de gravedad o lo maten.

Su última detención, una foto viralizada por vecinos.
Su última detención, una foto viralizada por vecinos.

Kevin aparece en sus tres perfiles de Facebook como cualquier adolescente: posando en selfies, sacando trompita, mostrando camperas, encapuchado o con amigos y amigas. Posteaba ropa en grupos de la zona, ofreciendo trueques, entre otros posteos de chicos locales que intentaban cambiar cogollos de marihuana por zapatillas Nike.  En su muro pone un teléfono con WhatsApp en el que dice: "Soltero hablen a mi WhatsApp. Hay que salir a rebuscarla, eso un piola lo hace". "Ofrecía salir a robar por ese teléfono", dice Claudia, su vecina.

Sus amigos, en cambio, dicen que en realidad buscaba contactarse con chicas o conseguir un trabajo decente.

"Es muy grave estigmatizar a un menor sin tener en cuenta el contexto
social, la falta de contención y cómo vive", dice una asistente social
que colabora en la causa. Infobae pudo hablar con una amiga de
Kevin , también se mantendrá su nombre en reserva: "Es un pibe sano,
nada que ver con lo que dicen. Inventan mucho. Nos juntamos a bailar,
a tomar gaseosa, a escuchar trap, a Duki, que nos gusta mucho. No es
ningún monstruo, hasta hace laburos o changas".

El vocero policial Natalio Marciani coincide con la vecina. "Por las
redes sociales se jactaba por los hechos que hacía en los hechos del
barrio. Cometió amenazas, hechos de robo, tenía antecedente por abuso.
Quedó a disposición de la justicia de Menores".

El parte policial de su última detención, ocurrida el jueves, refiere que a
las 10.30 AM, mientras patrullaban en las inmediaciones según la
cuadricula que les fue asignada mediante el Sistema de Patrullaje en
Capas, entrevistaron a una damnificada que denunció haber sufrido un
robo en su casa.

"Aportó datos respecto del sujeto. Los efectivos realizaron un patrullaje por las inmediaciones, logrando avistar a dos sujetos, uno de ellos de similares características a las aportadas por la víctima, en la zona de Puelches al 100 bis. Al intentar identificarlos comenzaron a darse a la fuga, iniciándose una persecución y notando que uno de ellos arrojó un elemento al interior de una vivienda. Fueron detenidos e identificados como Kevin S. (16) y Jesus S. (19), además se logró el secuestro de un revolver calibre .32, una teléfono celular, una billetera y un monedero, estos últimos elementos sustraídos a la víctima".

Rebusques de un piola: uno de sus perfiles en Facebook.
Rebusques de un piola: uno de sus perfiles en Facebook.

"La este chico es una familia de clase baja; vive en una villa. En el
barrio Ludueña la mayoría son personas de clase media, pero también
hay una villa"; dice Pedro Levy, que recorrió el barrio para el Canal
3 de Rosario.

Kevin vive cerca de donde cometió los robos, frente a una escuela de
la que fue expulsado.

Un jefe policial admite a Infobae:

-Es un delincuente es de poca monta.

-Pero se lo "vendió" a los medios como "el terror" que asola a dos barrios.

-Es que comete ese tipo de hechos: los que molestan en el barrio.

-Pero no es el nuevo "Gordo Valor" o "Negro Sombra", como al principio
pareciera la información, esto sin desacreditar ni minimizar los delitos
que se le adjudican.

-Es cierto. Por otro lado, no estaría vínculado ni a narcotráfico; ni
homicidios ni pertenece a ninguna banda. Pero tampoco crea que es un
santo. Ojala pueda torcer su historia.

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