El comisario Hernan David Martin, muerto en un supuesto intento de cobrar una coima.
El comisario Hernan David Martin, muerto en un supuesto intento de cobrar una coima.

Según el expediente que instruye la fiscal María Soledad Garibaldi, la muerte violenta del comisario de la Policía Bonaerense Hernán David Martín, cabeza del área de Drogas de la DDI de Lanús-Avellaneda, con siete balazos que ingresaron en su cuerpo de atrás hacia adelante, no se trató "un asesinato", "una ejecución", o "una emboscada" por parte de efectivos de la Policía Federal, tal como sostiene Sandra Ojeda, la viuda del comisario y su abogado, Edgardo García.

Según el expediente, Martín intentó atropellar con un Toyota Etios- propiedad de la DDI- a los policías de la Federal que estaban ahí por órdenes de la fiscal para "cortar" una extorsión de una banda de efectivos de la Bonaerense que presuntamente  lideraba el comisario muerto.

Por el momento, la Justicia considera que Martín disparó con su arma reglamentaria que hirió a dos efectivos. Uno de ellos aún lucha por su vida en el hospital Churruca.

La acusación contra el comisario muerto tiene su base en el acta redactada a la 1:30 de la madrugada del 30 de marzo por los oficiales de la División Antidrogas Urbanas de la PFA, convocados para el operativo encubierto por la fiscal Garibaldi, la titular de la UFI Nº4 de Avellaneda.

La orden de Garibaldi fue desarticular y apresar a la banda de presuntos policías corruptos de la provincia de Buenos Aires que iban a cobrar 170 mil pesos producto de una extorsión a un peluquero dominicano, al que habrían amenazado con fabricarle una causa por drogas. La mujer del hombre y una amiga se disponían a pagarlo con la Federal lista para actuar en cuanto la transacción fuese realizada.

En las cuatro carillas del acta de procedimiento, a la que accedió de manera exclusiva Infobae, se detalla desde el momento en que los federales arman el sobre con el supuesto dinero de la extorsión hasta la muerte de Martín certificada por un médico del SAME provincial al que, con el caos que reinaba después de la balacera, no le llegaron a tomar el nombre.

En las fojas del expediente al envoltorio con el dinero marcado se los llama "tocomocho", un viejo término, un cuento del tío que viene del submundo de las estafas. Allí se aclara que en vez de los 170.000 pesos que le faltaba a la pareja para completar el supuesto pago extorsivo –ya habían abonado 30 mil el 28 de marzo a la mañana- había apenas dos mil pesos.

Un efectivo de la Federal se encargó de fotografiarlos con su celular y volcar la numeración en una planilla: había un billete de mil pesos, un billete de 500, tres billetes de 200 y tres billetes de cien. El contenido del sobre se completaba con papeles sin valor.

El dinero que estaba dentro de los sobres.
El dinero que estaba dentro de los sobres.

El abogado García, que representa a la familia de Martín, asegura con vehemencia que lo declarado bajo juramento en la causa que instruye la fiscal Garibaldi por los policías que dependen políticamente de la ministra de Seguridad Patricia Bullrich "es falso y contradice a las cámaras de seguridad incorporadas a la causa por los investigadores y de amplia repercusión pública".

Sin embargo, todavía hay un hueco para dudar: la fiscal Garibaldi aún espera los resultados de las pericias balísticas del hecho encargadas a Gendarmería que serán determinantes para establecer responsabilidades.

La noche del tiroteo: declara el jefe del operativo

Por otra parte, está el relato de los comisarios de la Federal responsables del procedimiento a la fiscal Garibaldi, que no estaba en el lugar de los hechos al momento del tiroteo, sino que llegó después. Parte del relato no se condice con lo que se ve en las cámaras de seguridad.

El comisario inspector Fabián Salemme, cabeza del operativo, afirmó que la víctima del apriete les informó que el comisario Martín y su banda la citaron "en el interior de la estación de servicio Shell, sita en la bajada del acceso Sudeste KM 9, del partido de Avellaneda". Salemme concurre al lugar a bordo de un móvil policial Peugeot 308 gris junto al oficial principal Julio Cintas Victorica. En la parte trasera del automóvil van la denunciante, de nacionalidad argentina, y una amiga dominicana.

Ambas bajan en el estacionamiento del supermercado Wal-Mart y caminan hacia la estación de servicio: el auto policial sin identificar abordado por Salemme observará la escena desde ese punto fijo. Antes, el jefe policial explica a las mujeres que en cuanto identifiquen al, o los cobradores de la bonaerense, le entreguen los sobres con "el supuesto dinero".

Salemme les aclara también que "por ningún motivo accedan a desplazarse, a pié o en vehículo, fuera del sector público del comercio para salvaguardar la vida de ambas". Mientras esto ocurre, al lugar llegan "el sargento Sergio Aram, el sargento Jorge Benítez, el cabo primero De Carlo y el agente Machado, todos a bordo de un móvil policial marca Ford Focus de color gris". En paralelo, en una Renault Trafic blanca, se suman otros cuatro policías.

Antes de que la víctima de la presunta extorsión y su amiga ingresen a la cafetería, sentados alrededor de una mesa y simulando ser dos clientes, ya se encontraban los policías federales Benítez y Machado.

Según el relato que el comisario inspector le hizo a la fiscal Garibaldi, desde esa posición, los dos detectives –de civil- "identificaron inmediatamente a dos personas de sexo masculino, cuyas características le resultaron altamente compatibles con la de personal policial, ello a pesar de vestir ropa de civil".

"Instantes después –sigue el comisario en su relato- la denunciante junto a su acompañante llegaron hasta la puerta de ingreso de la cafetería, lugar dónde fueron interceptadas por una de las dos personas de sexo masculino ya nombradas quienes se encontraban previamente en el interior del lugar". A ese hombre que las cruza no se lo identifica en el acta  con nombre y apellido pero, según las cámaras de seguridad de la estación de servicio Shell, se trata del capitán bonaerense Eduardo Franicevich.

"Con esta persona después de intercambiar breves palabras se dirigieron a unos escasos metros, hacia un costado del playón de la estación de servicio, dónde le hicieron entrega del envoltorio conteniendo los billetes simulados", siguió Salemme.

Cámaras de seguridad de la Municipalidad de Avellaneda: el Toyota Etios conducido por Martín en el tiroteo.
Cámaras de seguridad de la Municipalidad de Avellaneda: el Toyota Etios conducido por Martín en el tiroteo.

Según le describe el jefe del operativo a la fiscal, el segundo policía bonaerense sale de la cafetería "y aborda un vehículo de color blanco estacionado a metros, dentro del mismo playón". "Ante todo. el personal policial procuró la detención del masculino que recibió el envoltorio con el dinero, al tiempo que llegaba el segundo vehículo con la intención de incorporarlo a bordo para retirarse del lugar", completó.

El vehículo se trataría del Toyota Etios blanco de la DDI Avellaneda-Lanús conducido por el comisario Martín quien segundos después sería abatido por siete balazos.

En el vídeo de la estación de servicio se observa claramente la fuga del vehículo, a cierta velocidad. A diferencia del relato del jefe del operativo, no se puede apreciar la intención de Martín de parar para subir a bordo al capitán de la Bonaerense, presuntamente al ver como Franicevich es rodeado por dos hombres de civil, uno de los cuales le apoya un arma a la altura del estómago.

A partir de este punto, la narración del oficial superior de la PFA se vuelve dramática:

"Observada toda la situación Benítez, junto a Aram, procedieron a interceptarlo obligándolo a tirarse al piso, en tanto De Carlo intentaba lo propio, respecto del auto color blanco, el cual, con todas las intenciones de darse a la fuga, lo golpeó en uno de sus costados, continuando la marcha en dirección hacia la autopista ante lo cual, se produjo un intercambio de disparos entre los efectivos de la Federal y el resto del personal policial".

En las imágenes se observan solo los fogonazos por parte de dos de los efectivos de la PFA en dirección hacia el auto que conducía Martín. Por la posición de la cámara no se aprecia si el comisario acciona su arma. Tampoco se ve a ningún otro supuesto policía provincial disparando.
Es más, en la causa no constan testimonios que abonen los dichos del comisario inspector de la PFA.

Sigue Salemme: "El rodado señalado de color blanco detiene su marcha a unos ochenta metros sobre el ingreso a la colectora del Acceso Sudeste, descendiendo su tripulante y de forma inmediata comenzó a efectuar disparos hacia el personal policial, siendo estos Aram y De Carlo, durante este intercambio de fuego, resultaron heridos. El primero de ellos, con un disparo en su pierna izquierda y el segundo, con varios disparos en su torso. En tanto que el masculino del auto blanco -por Martín- quedó tendido en el piso aparentemente sin vida. Ante la gravedad de las heridas descriptas  procedió a trasladar a sus compañeros en un vehículo patrullero de la Policía de la Provincia que se acercó de forma inmediata hasta el Hospital Fiorito".

Tanto el abogado Edgardo García como la viuda de Martín niegan que el comisario disparase contra los dos policías federales. García, quizás de forma temeraria, afirma que ellos mismos fueron víctimas del "fuego cruzado".

La cámara de seguridad de la autopista no permite observar si Martín dispara. Si se observa cuando sale del auto, algunos fogonazos que parecen ser efectuados por los policías heridos y cuando cae abatido Martín.
Para conocer la mecánica exacta de la tragedia hay que esperar a los peritajes de Gendarmería, que aún no tienen fecha de entrega.

Será importante establecer si dentro del Etios Blanco que conducía el comisario se encontró efectivamente sangre. Servirá para saber su fue herido cuando escapaba de la redada policial que lo tenía a él como el "jefe" de la banda de delincuentes de la Bonaerense. De ser así se explicaría por qué Martín estaciona su auto peligrosamente casi 45 grados al ingreso de la colectora de la autopista exactamente a las 21:01:18 de ese fatal 29 de marzo.

De Carlo, con cinco impactos de bala en su cuerpo, aún lucha por su vida. Su estado es reservado.

Antes de la firma del comisario inspector Fabián Salemme, el acta termina con los datos de los dos testigos que observaron cuando al capitán Franicevich –ya esposado y golpeado, como se observa en el vídeo- le secuestraron su arma, su placa y "un envoltorio de nylon color blanco con rayas celestes conteniendo los billetes simulados".

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