Bullrich, ayer en el relanzamiento de protocolos contra violencia de género
Bullrich, ayer en el relanzamiento de protocolos contra violencia de género

Ayer por la tarde, la ministra Patricia Bullrich relanzó ante el Consejo de Seguridad Interno, integrado por los ministros de Seguridad de las 24 provincias, dos iniciativas instrumentales para reformular la lucha contra la violencia de género a nivel nacional: la Guía de Actuación Policial para investigar femicidios en lugar del hecho y el SISTRATA, una base de datos a nivel nacional de carga y comparación de información sobre delitos de trata sexual y laboral según apuntaron fuentes en la cartera de la calle Gelly y Obes.

Ambas iniciativas ya existen dentro del trabajo del Ministerio. La Guía, que contempla lineamientos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la ONU, se vio reforzada con una resolución a fines de noviembre pasado.

Hoy, la Guía busca ajustarse al nuevo contexto de la Policía de la Ciudad y a la violencia femicida en el país. Actores como la UFEM, el ala de la Procuración que investiga delitos de género, y la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema fueron convocados. La meta es ajustar las ópticas para identificar la muerte violenta de una mujer: las mulas narco entran bajo esta perspectiva, víctimas del machismo inherente en el delito y particularmente del narcotráfico. En los nuevos cálculos ministeriales, una mula muerta es víctima de un femicidio culposo.

En paralelo, existe un nuevo Plan Federal para identificar causales de femicidio para crear mapas con herramientas como autopsias psicológicas. "Dependimos siempre de fuentes policiales. Esa caracterización puede ser escasa o deficiente, con visiones sesgadas", afirma una fuente en Gelly y Obes: "Se trata de incorporar perspectiva de género a la policía". El año pasado, otra resolución apuntó la formación obligatoria en materia de género en los entrenamientos de efectivos.

El SISTRATA, por su parte, con su interfaz web de carga, será difundido a un nivel federal, con la identificación de víctimas y victimarios. Otra vez, la meta es crear informes y mapas así como optimizar el trabajo laboral. La no-carga de información llevará a sospechas lógicas. "Un vacío en el sistema de un lugar en particular nos dice que algo pasa", apunta un funcionario. Otro objetivo será evitar la confusión del ejercicio de la prostitución con la trata de personas en sí.

Las víctimas identificadas a nivel nacional tanto por trata sexual como laboral aumentaron un 85% entre 2016 y 2017, de 744 a 1.381. Los detenidos por trata aumentaron un 18%, con 236 arrestos hechos en 2017.