Tiene menos de 400 habitantes y recibe turistas todo el años: el pueblo rural a una hora y media de CABA ideal para visitar el feriado del 12 de octubre

Este destino bonaerense se destaca por sus pastas, asados, productos artesanales y paisajes de campo, en un circuito cercano para quienes buscan salir de la ciudad

Azcuénaga se ubica en el partido de San Andrés de Giles a 110 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires y cuenta con 389 habitantes (Wikimedia Commons)
Azcuénaga se ubica en el partido de San Andrés de Giles a 110 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires y cuenta con 389 habitantes (Wikimedia Commons)
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A poco más de 100 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, Azcuénaga ofrece una escapada rural para el feriado del 12 de octubre, con restaurantes de cocina casera, edificios históricos y caminos de campo. La localidad, ubicada en el partido bonaerense de San Andrés de Giles, tiene 389 habitantes, según el Censo 2022, y recibe visitantes durante los fines de semana atraídos por su propuesta gastronómica y su ritmo pausado.

De acuerdo con la Municipalidad de San Andrés de Giles, el pueblo se desarrolló alrededor del ferrocarril y conserva calles de tierra, viviendas bajas y comercios vinculados a la producción local. Pastas, carnes a la parrilla, quesos, embutidos y panificados forman parte de una propuesta que permite organizar una salida de día o una estadía con alojamiento rural. La llegada de visitantes aumenta durante los feriados y las fechas de feria.

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Dónde queda Azcuénaga y cómo llegar desde CABA

Azcuénaga está ubicada en el partido de San Andrés de Giles, al noroeste de la provincia de Buenos Aires, a unos 110 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires (CABA). Por esa distancia, figura entre las opciones de escapadas de un día para quienes buscan salir de la ciudad sin recorrer trayectos extensos.

El acceso habitual en auto comienza por la Panamericana, ramal Pilar, y continúa por la Ruta Nacional 193 hasta la localidad de Solís. Desde allí, los caminos rurales conducen al pueblo. El viaje demora cerca de una hora y media, aunque el tiempo puede variar según el tránsito y el estado de los tramos finales.

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El recorrido por el casco urbano comprende la capilla Nuestra Señora del Rosario, la Escuela N.º 4 y la estancia La Posta de Figueroa (Wikimedia Commons)
El recorrido por el casco urbano comprende la capilla Nuestra Señora del Rosario, la Escuela N.º 4 y la estancia La Posta de Figueroa (Wikimedia Commons)

No hay un servicio ferroviario de pasajeros activo hacia la localidad. La antigua estación, de dos plantas, es uno de los puntos de referencia del recorrido: el último tren de pasajeros pasó en 1978 y el de cargas circuló hasta 1992. En las cercanías se encuentran un molino y un mural de adobe realizado por Carlos Moreyra y Cristina Terzaghi.

Para una salida de día, conviene consultar con anticipación los horarios de restaurantes y ferias, debido a que varias propuestas funcionan principalmente los sábados, domingos y feriados. También hay hospedajes rurales, como la posada La Magnolia y La Negrita Casa de Campo, ubicada a pocos kilómetros del casco urbano.

Qué se puede hacer en Azcuénaga

La comida es uno de sus principales ejes. En La Porteña, un emprendimiento familiar que abrió como casa de té en 2006, la carta incluye ravioles de espinaca y seso, sorrentinos de conejo, lasañas, osobuco braseado y preparaciones al disco. El local ocupa un inmueble que antes funcionó como sastrería y está vinculado con la historia de la familia Capecci.

Otra alternativa es Le Four, instalado en una antigua fonda y dirigido por el chef francés Sébastien Fouillade. Allí se sirven panes de masa madre, pizzas, carnes y recetas de inspiración francesa, entre ellas sopa de cebolla y sopa de topinambur, un tubérculo cultivado en la huerta del restaurante. El Almacén CT&Cia completa la oferta con asado, pastas, minutas, picadas de campo y postres, además de pescados y mariscos en determinadas noches.

Además de la oferta gastronómica, los visitantes pueden comprar quesos, salames, embutidos y artesanías. Frente a la estación se organizan ferias con cerámica, tejidos, pinturas, cuchillos, plantas, antigüedades y productos regionales. La propuesta varía según la fecha y reúne a vecinos y expositores de otras localidades.

El paseo a pie puede incluir la Escuela N.º 4, fundada en 1893; la capilla Nuestra Señora del Rosario, inaugurada en 1902; el Club Apolo y el horno a leña de la panadería La Moderna, construido en 1917. También se encuentra La Posta de Figueroa, una estancia reconocida como Monumento Histórico Nacional. En septiembre, el calendario local suma la Fiesta de la Galleta de Campo, con productores, puestos gastronómicos y espectáculos.

Los visitantes encuentran ferias de artesanías, productos regionales, embutidos y antigüedades frente a la antigua estación ferroviaria (Wikimedia Commons)
Los visitantes encuentran ferias de artesanías, productos regionales, embutidos y antigüedades frente a la antigua estación ferroviaria (Wikimedia Commons)

La historia y el origen del lugar

El desarrollo de Azcuénaga estuvo ligado a la expansión ferroviaria y a la actividad rural de la zona. Fundado en 1880, el pueblo tomó forma alrededor de su estación y conserva construcciones de fines del siglo XIX y principios del XX, entre ellas casonas con herrajes originales y almacenes que mantienen rasgos de esa época.

La capilla local también remite a historias familiares que atravesaron la comunidad. Santín Capecci, bisabuelo de Analía Capecci —actual responsable de La Porteña—, llegó desde Italia y trabajó como albañil en el templo. Luego permaneció allí como sacristán hasta su muerte. Su hijo Eduardo aprendió el oficio de sastre en Buenos Aires y tuvo su negocio en el inmueble que hoy ocupa el restaurante.

Algunas casas y espacios de la localidad fueron elegidos como escenarios de producciones argentinas, entre ellas la película El hijo de Dios y la telenovela La extraña dama.

Con menos de 400 residentes, la localidad organiza encuentros de productores y ferias artesanales a lo largo del año. Durante el fin de semana largo de octubre, el recorrido permite combinar gastronomía, edificios históricos y compras de productos de campo en una salida cercana desde la capital.

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