“Nos atacan”: el murmullo que le reveló a la mamá de un ex combatiente que ese hijo “todavía lleva Malvinas dentro suyo”

Se cumplen 44 años del fin de la guerra en las islas. A Alberto Reynoso le faltaban apenas quince días para terminar el servicio militar, pero lo subieron a un Hércules y su vida cambió para siempre

Guardar
Google icon
Alberto Reynoso junto a otros conscriptos: estuvo prácticamente dos meses en la Guerra de Malvinas. Fotos: archivo familia Reynoso
Alberto Reynoso junto a otros conscriptos: estuvo prácticamente dos meses en la Guerra de Malvinas. Fotos: archivo familia Reynoso

Lo último que vio Beatriz Páez fue el cuerpo de Alberto, su hijo, metiéndose en un avión Hércules en el Aeropuerto de El Palomar. “Pero casi no lo vi, los tenían amontonados como pájaros, todos parados, apretados, esperando para que se los llevaran a las islas”. Era 13 de abril de 1982, Beatriz cumplía años y a Alberto Reynoso le faltaban apenas quince días para terminar su tiempo como conscripto del Servicio Militar. Pero la Guerra de Malvinas cambió brutalmente los planes de la familia Reynoso.

“Le faltaban nada más que dos semanas para salir de la colimba. Nada más. Pero lo llamaron y tuvo que ir a las islas”, dice Beatriz, que tiene 92 años, vive en la misma casa de Hurlingham en la que crió a sus dos hijos y, se rumorea, prepara unas empanadas imperdibles.

PUBLICIDAD

Fue su hijo Alberto el que le comunicó a toda su familia que tendría que viajar a la guerra apenas unos días después de que empezara el conflicto bélico en el Atlántico Sur. La vida de los Reynoso -Beatriz, su marido, y su hija, también llamada Beatriz y tres años mayor que Alberto- quedó supeditada al destino del hijo varón.

“Íbamos todos los días al Regimiento 6 de Mercedes, a donde mi hijo estaba destinado, para tener noticias sobre cuándo se lo llevaban. Y finalmente fue su padrino el que nos avisó que ya se lo estaban llevando, y ahí fuimos directo a El Palomar, y lo vi sobre el avión”, se acuerda Beatriz. La voz se le angustia como si el tiempo no hubiera pasado.

PUBLICIDAD

Sin hambre y con llanto

“Yo lloraba y rezaba. Era casi lo único que hacía durante todo el día. No podía comer, no sentía hambre. Sólo pensaba en mi hijo, en si estaba bien, si tenía hambre, si pasaba frío”, se acuerda Páez. Con el correr de las semanas -es decir, con el correr de la guerra-, dejó de rezar sola y lo hacía junto a vecinas y conocidas del barrio, que estaban atentas al destino de Alberto.

Alberto junto a su mamá y su hermana, que es co-autora del libro "Nuestras mujeres de Malvinas". Ambas se llaman Beatriz.
Alberto junto a su mamá y su hermana, que es co-autora del libro "Nuestras mujeres de Malvinas". Ambas se llaman Beatriz.

Los Reynoso fueron parte del programa especial Las 24 horas de las Malvinas, respaldado por la dictadura militar y emitido por ATC, el canal público de televisión. Beatriz donó su alianza matrimonial y, junto a otros vecinos de Hurlingham, llevaron alimentos y abrigos para que llegaran a los soldados en las islas.

“Pero ya sabemos lo que pasó: los soldados como mi hijo comían pésimo y pasaban muchísimo frío, los maltrataron, los tuvieron como animales”, define. En una de las cartas de Alberto que llegaron a la casa de Hurlingham, él explica que la letra manuscrita puede parecerles rara: “Es el frío”, escribió en 1982.

“Era rara la sensación cuando llegaban las cartas. Por un lado, era muy emocionante e importante tener noticias de mi hermano. Por otro lado, cuando veíamos la fecha en que nos había escrito, sabíamos que después habían ocurrido nuevos ataques británicos y que entonces no podíamos confiar en que Alberto estaba bien”, explica Beatriz Reynoso, la hermana del entonces conscripto.

Junto a Silvia Cordano, Reynoso publicó hace unos años el libro Nuestras Mujeres de Malvinas, que cuenta historias de madres de soldados que volvieron, hermanas de combatientes que perdieron la vida durante la guerra, e incluso la de una de las enfermeras militares que cuidó de los protagonistas de esa guerra que duró 74 días y en la que murieron 649 argentinos.

“En las cartas nos enterábamos del frío que pasaba Alberto, y también de lo mal que comían él y sus compañeros. Estábamos en contacto permanente con las familias de sus compañeros conscriptos para averiguar si en las cartas de esos soldados había noticias sobre mi hermano o viceversa”, describe Beatriz Reynoso.

El 8 de mayo de 1982, Pinky y Cacho Fontana realizaron 24 horas por Malvinas, un programa que buscaba juntar fondos para ayudar a los combatientes. (Foto Archivo GENTE)
El 8 de mayo de 1982, Pinky y Cacho Fontana realizaron 24 horas por Malvinas, un programa que buscaba juntar fondos para ayudar a los combatientes. (Foto Archivo GENTE)

Su mamá suma: “Por suerte a nosotros nos llegaban sus cartas, y a él le llegaban las nuestras. Hubo soldados a las que no les llegaban, y eso los dejó todavía más solos. Alberto guardó todas las cartas que le íbamos mandando, las tenía con él, en uno de sus bolsillos”. Ahora las tiene guardadas, desde hace años, en una cajita de madera.

Resistir hasta el final

Alberto combatió en el Monte Dos Hermanas. Allí se produjo uno de los últimos enfrentamientos de la guerra, en el que finalmente vencieron los británicos y, por allí llegaron a Puerto Argentino, la capital de las islas. En Dos Hermanas, como en tantos otros rincones de Malvinas, los soldados argentinos resistieron hasta el final. La rendición fue el 14 de junio de 1982, hace exactamente 44 años.

“A mi hijo lo sacaron de la trinchera porque estaba mal. Cuando le golpearon los pies y las piernas y prácticamente no sintió nada, supo lo que estaba pasando”, cuenta Páez. Lo que estaba pasando es que Reynoso padecía pie de trinchera por todo el tiempo que habían pasado sus pies mojados a temperaturas bajísimas. Fue un daño frecuente entre los soldados más rasos de las fuerzas argentinas que, en muchos casos, no habían sido dotados de un calzado que los protegiera mejor.

“Lo trasladaron primero a Comodoro Rivadavia y después a Campo de Mayo. Tuvo que pasar por muchas operaciones y tratamientos durante mucho tiempo después, porque suponemos que no fue bien atendido en el primer momento”, cuenta Páez. Dice que la primera vez que volvió a ver a su hijo, que volvió a tocarlo después de que volviera vivo de la guerra, lloró de la emoción y de la angustia, por verlo tan flaco y herido.

En 2017, se inició en Malvinas el proyecto humanitario de identificación de los soldados argentinos sepultados como NN en el cementerio de Darwin. (Archivo DEF)
El Cementerio de Darwin, en Malvinas, donde fueron enterrados los cuerpos de cientos de soldados. (Archivo DEF)

Alberto había perdido unos diez kilos en Malvinas, y además del pie de trinchera, había sufrido lesiones en la cadera y le dolía la espalda a la altura de los riñones. Un médico militar de Campo de Mayo le preguntó por sus síntomas y dolencias y, al escuchar el relato de Alberto, le respondió: “¿Algo más querés tener, nene?”.

Beatriz Páez todavía se enoja cuando recuerda esa escena: “Se lo dijo como si mi hijo se hubiera buscado todo eso que le pasaba a su cuerpo, como si fuera su culpa. Ahí nomás le dije que íbamos a renunciar a la atención médica militar y nos pasábamos a la medicina civil”, reconstruye.

Para eso, el Ejército obligó a Alberto a renunciar a su condición de Veterano de Malvinas, condición que logró recuperar con el correr del tiempo. Ahora, junto a otros ex combatientes, recorre distintos lugares de la Argentina contando su experiencia en las islas en las que su vida cambió para siempre y en las que la muerte le pasó tan cerca.

Dos cumpleaños y una huella que no se borra

“Volvió a Campo de Mayo el 11 de junio, y desde el 11 de junio del año siguiente yo lo llamo para cantarle el ‘Feliz cumpleaños’. Lo llamo en su cumpleaños de nacimiento, en mayo, y el 11 de junio, porque para mí es como si ese día hubiera vuelto a nacer, así que festejamos las dos fechas”, dice la mamá de Alberto.

Además de ese día en el que vio a su hijo apilado con otros soldados sobre el Hércules que lo llevaría a la guerra, hay otra escena que Páez no olvida. “Nuestra casa es cerca de Campo de Mayo, así que se escuchaban siempre detonaciones de los ejercicios de instrucción. Tiempo después de Malvinas, en invierno, encontré a Alberto cerca de la estufa. Se escuchaban tiros y detonaciones desde Campo de Mayo y mi hijo murmuraba ‘nos están atacando, nos atacan’. Lo calmé como pude, pero ahí descubrí que todavía lleva la Guerra de Malvinas dentro suyo“.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

Pidieron la captura del acusado de matar a golpes al dueño de un bar durante un robo en Mar del Plata

Luego de haberlo atacado y robado ocho mil pesos de la caja, Claudio Daniel González es buscado por las autoridades. Su situación se agravó tras confirmarse la muerte de la víctima

Pidieron la captura del acusado de matar a golpes al dueño de un bar durante un robo en Mar del Plata

Un incendio en la cárcel de Gorriti dejó en grave estado a uno de los responsables del femicidio de Iara Rueda

El siniestro afectó el pabellón donde cumple condena Raúl Abad, condenado a perpetua por el femicidio que provocó la declaración de emergencia por violencia de género en la provincia

Un incendio en la cárcel de Gorriti dejó en grave estado a uno de los responsables del femicidio de Iara Rueda

“¿Y si el amor de tu vida no es tu pareja?”

Siempre pensé que en aquel café no perdí una novia, sino que perdí una vida. Porque una cosa es saber que no sos feliz y otra bien distinta es saber exactamente dónde está tu felicidad. Con nombre y apellido. Y pasar cuarenta años viviendo lejos de ella

“¿Y si el amor de tu vida no es tu pareja?”

Tienen más de 80 años y recuerdan mejor que alguien de 50: qué hacen distinto las personas que envejecen sin perder la memoria

Hay quienes recuerdan con precisión una conversación de hace cuarenta años, el olor de una cocina que ya no existe, el nombre de alguien que apareció una sola vez en su vida. Y no recuerdan qué comieron ayer. Durante años lo llamamos “la memoria de los viejos”. La ciencia ya descubrió la verdadera razón: los “superagers” siguen viviendo con propósito y curiosidad. Son los recuerdos intensos los que mantienen activo el cerebro

Tienen más de 80 años y recuerdan mejor que alguien de 50: qué hacen distinto las personas que envejecen sin perder la memoria

Crimen de un efectivo policial durante un tiroteo en Rosario: detuvieron a dos personas durante un megaoperativo

Los operativos por el asesinato del agente Rodolfo Manfredi en Villa Banana derivaron en secuestros de armas, estupefacientes y celulares, mientras intentan establecer los culpables

Crimen de un efectivo policial durante un tiroteo en Rosario: detuvieron a dos personas durante un megaoperativo