Son españolas, quedaron varadas seis meses en la Patagonia y esa experiencia las cambió: “Este ya no es un viaje sino un estilo de vida”

Cynthia y Amaia son pareja y dejaron Barcelona en enero de 2020 para documentar las luchas feministas y LGTBIQ+ de América Latina. En Ushuaia marcharon por el 8M y la cuarentena detuvo su periplo en Puerto Williams, Chile. Ahora, desde Costa Rica, contaron a Infobae cómo es la vida que eligieron y que ya no cambiarán

Cerro Castillo Patagonia. @nitierranimujeres
Cerro Castillo Patagonia. @nitierranimujeres

No hay planes mediatos ni inmediatos. Cynthia Rodríguez y Amaia Zuriarrain aprendieron a vivir el día a día porque comprendieron que “de un momento a otro los planes pueden cambiar”. Agobiadas de la ciudad, de los trabajos que dejan dolores de cabeza a terminar el día y que no son bien remunerados, decidieron poner punto final a ese estilo de vida casi mandatado y que ya no querían para ellas.

Con el deseo de conocer América, cuyo paisaje las sedujo para la aventura, pusieron fecha al sueño que comenzaron a tejer en el verano de 2019 y a fines de ese año compraron los pasajes desde Barcelona con destino a Chile y sin fecha de retorno, pero con la idea de explorar la Patagonia chilena y argentina para vivir el verano sureño.

“No sabemos cuál será el próximo destino ni hasta cuándo estaremos en Costa Rica. Creemos que algún día regresaremos a España para ver a nuestras familias, pero sentimos que ya no podemos estar fijas en un lugar. Esta vida es la que nos gusta, ya no se trata de un viaje de aventura sino de un estilo de vida”, coinciden Cynthia y Amaia mientras hablan con Infobae desde Montezuma, cerca del Pacífico, donde intercambian trabajo por alojamiento.

Cuando salieron de España la idea de cambiar su forma de vida fue clave, pero las motivó también “las ganas de conocer mujeres con historias increíbles a las que dar voz durante nuestro camino. Activistas, artistas, deportistas, aventureras… Todas aquellas con un discurso voraz, vibrante e inolvidable”, dicen. (@nitierranimujeres)
Cuando salieron de España la idea de cambiar su forma de vida fue clave, pero las motivó también “las ganas de conocer mujeres con historias increíbles a las que dar voz durante nuestro camino. Activistas, artistas, deportistas, aventureras… Todas aquellas con un discurso voraz, vibrante e inolvidable”, dicen. (@nitierranimujeres)

“Ni tierras, ni mujeres”, el proyecto que las trajo a América

Se conocieron hace 5 años mientras compartían trabajo en una empresa de Barcelona dedicada al rubro audiovisual. Pronto comenzaron su relación y juntas los deseos de libertad se agigantaron.

“Cuando llegamos a plantearnos este viaje sucedió de todo un poco: la precariedad laboral, el cansancio de la vida en la ciudad y que teníamos el sueño de viajar juntas y conocer el mundo, entrevistar a mujeres que nos interesasen porque cuando trabajábamos hacíamos algo similar. Entonces decidimos unir el deseo de viajar con el trabajo”, así pusieron fecha y emprendieron el viaje “antes de que pandemia, confinamiento y coronavirus fueran las palabras más utilizadas en las conversaciones”.

Y lo dejaron todo: trabajo, casa, familia y amigos “para lanzarnos por el mundo con un proyecto de viaje documental, ecologista, feminista y LGTBIQ+, NiTierraNiMujeres”.

Poza Los Coyotes, Liberia. (@nitierranimujeres)
Poza Los Coyotes, Liberia. (@nitierranimujeres)

“Estábamos cagadas de miedo —admite Cynthia— cuando lo decidimos y compramos el pasaje sin día de retorno, pero las veces que más miedo tuvimos mejor nos salieron las cosas y más aprendimos”.

Sus vivencias, desde que aterrizaron en Chile y hasta el día de esta entrevista, fueron múltiples y variadas. “El 8 de marzo nos encontró en Ushuaia y allí en el fin del mundo, en un lugar con pocos habitantes, haber sido testigos de la fuerza de las mujeres argentinas fue emocionante porque el movimiento feminista es nuevo en España”, comenta Cynthia.

Y sentir la vibración de esos pasos en sus pechos “fue algo que admiramos mucho y hasta envidiamos. Ojalá pudiéramos llevar a España la fuerza que ustedes, las mujeres latinasn tienen”, dice conmovida Amaia y Cynthia agrega que siente que haber conocido a las mujeres que conoció en estos meses le cambió la vida. Todo lo que viven queda documentado en el canal de YouTube “Nitierranimujeres”.

@nitierranimujeres
@nitierranimujeres
“Todas las mujeres que entrevistamos, la capitana argentina que lucha contra las salmonelas, la tejedora, la sirena de hielo... todas tienen una fuerza increíble y si quizás nadie más ve las entrevista que les hicimos, ya el hecho de haberlas escuchado nos cambió para siempre”, admiten.

La experiencia del aislamiento

Para ellas, estos meses no fueron fáciles. Llegaron a conocer muchas ciudades y rincones que en los mapas no se ven muy bien y, en medio de la vorágine de los primeros meses acomodándose a esa nueva vida llegó el aislamiento para evitar la propagación del coronavirus y casi todos los países de la región cerraron sus fronteras.

En el Canal de Beagle. @nitierranimujeres
En el Canal de Beagle. @nitierranimujeres

“Quedamos atrapadas en Puerto Williams. Ahí nos dicen que había un vuelo de repatriación a España y que si queríamos irnos era ¡ya! No supimos qué hacer de inmediato, pero pensamos en todo lo que habíamos dejado de lado para estar donde estábamos y en el sueño que nos trajo y decidimos quedarnos”, afirma Amaia.

Allí permanecieron hasta agosto. “Si bien sentimos mucho miedo por el virus y sin saber cómo podía avanzar todo, Puerto Williams se convirtió en nuestra segunda casa e hicimos una familia con nuestros compañeros de aislamiento”, asevera Cynthia que no evita demostrar su felicidad por la decisión tomada.

Luego de ese ofrecimiento del gobierno español supieron que las fronteras de los países que pensaban visitar no estaban abiertas.

@nitierranimujeres
@nitierranimujeres

“Argentina ya estaba completamente cerrada, pero después de un tiempo entramos a Republica Dominicana que aceptaba turistas y nadie nos pidió nada, en Florida tampoco nos pidieron el PCR negativo, sólo lo hicieron en Panamá”, cuenta Cynthia.

El recorrido había continuado y en medio de las restricciones les tocó negociar alojamiento y buscar nuevas modalidades de vida y trabajo. “Hemos hecho barcostop —viajar como tripulante en un velero, intercambio de trabajo a bordo— para seguir viajando de manera segura, Workaway —intercambiar trabajo por aislamiento en casas u hotelespara ahorrar dinero”.

“Los hoteles más chicos y hostels estaban cerrados, solo quedaban los más grandes y como no había más turistas querían cobrar precios que se iba de nuestro presupuesto y debimos hablar el monto”, cuentan pero rescatan, como durante toda la conversación, lo positivo de cada sitio.

“Lo bueno de viajar en pandemia, si así se puede decir, es que conocimos lugares paradisiacos y asombros y los tuvimos solo para nosotras”, cuentan felices.

“Pudimos navegar en el Canal de Beagle solas con el capitán; llegamos a Dominicana, con en esas playas inmensas vacías... Así fue todo este tiempo. Llevamos dos meses en Costa Rica y hace poco que comenzó a reactivar el turismo”, revelan y aseguran que ya no hay planes.

La experiencia más aterradora

Al llegar a Panamá le recomendaron las playas y vivir la experiencia de una noche de fogata y acampe a metros de la orilla. Lo hicieron junto a otros 10 turistas, pero ese deseo de aventura se convirtió en las peores horas de sus vidas.

“Por la madrugadas nos sacaron de las tiendas con machetes y armas. Pensamos que nos matarían porque nos amenazaron de muerte”, inicia Amaia el relato y Cynthia sigue: “Nos sacaron todo el dinero, los celulares. Fue muy desagradable y extenso porque duró unas dos horas... No puedo olvidar que cuando amaneció nos relajamos y comenzamos a llorar”.

Estos más de 17 meses estuvieron minados de aventuras y también experiencias tristes. “Hemos navegado en pleno invierno en la Patagonia, vivimos la cuarentena aisladas con ocho desconocidos, cruzado a países en vuelos de repatriación. La imagen en movimiento es nuestro elemento, gracias a ella hemos mostrado este viaje insólito, en estos tiempos, y haciendo ver que una forma de viajar segura, económica y amigable es posible”.

Las redes como punto de canalización y confesiones

Así como en el Canal de YouTube comparten videos de las entrevistas a las mujeres con historias increíbles como activistas, artistas, deportistas, aventureras, en la cuenta de Instagram comparten fotos de sus experiencias personales y sus pensamientos.

Lo que más miedo nos da de este estilo de vida es dejar de sorprendernos. Creer que lo hemos visto todo y desgastar nuestros sentidos. No tocar el suelo y dejar de valorar cada instante.... A veces nos pasa que cuando llevamos un tiempo en un lugar y nos empezamos a acostumbrar al paisaje, dejamos de mirarlo con la misma curiosidad que al principio y empezamos a obviarlo. Qué error”, escribe Cynthia en el perfil que usan para contar su viaje y que es el nombre del proyecto, @nitierranimujeres.

“A lo largo del día intentamos parar un momento y darnos cuenta de dónde estamos, pensar en cómo hemos llegado hasta ahí y lo increíble que es poder ver lo que estamos viendo en este mismo instante. No acostumbrarnos ni dar por hecho cada cosa increíble que veamos y vivamos. Ojalá no perder eso nunca”.

Sabiendo su experiencia, que relatan en sus redes inspira a otras mujeres y hombres a salir a por sus sueños, dicen que “no hay que dejar de lado los sueños. Viajando se ve que hay muchas maneras de vivir y viajar, solo hay que hacerlo. ]Si tienen el sueño solo hay que ver la forma de conseguirlo. Lo estamos haciendo”, finalizan.

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