
La jornada del jueves comenzó con la sexta ampliación de indagatoria de Leopoldo Luque, a quien los jueces le impusieron condiciones para declarar tras las numerosas veces que pidió hacerlo.
Luego siguieron Fernando Villarejo, jefe de Terapia Intensiva de la Clínica Olivos, y el cardiólogo Sebastián Nani.
Los detalles de la audiencia.
Cuarto intermedio hasta el martes
La advertencia de un juez al testigo: “Cuidado que puede incurrir en una autoincriminación”
Ante un chat donde el cardiólogo Sebastián Nani le decía a Luque que no quería explotar sus coronarias sin una buena razón, el juez Alberto Gaig le advirtió al cardiólogo Sebastián Nani que, por el contenido de las conversaciones, podría incurrir en una “autoincriminacion”.
En este contexto, le dijo que, si quería, podía no responer. No obstante, el testigo explicó que se refería a sus propias coronarias por el estrés que provocaba tratar a Maradona.
El incómodo momento del testigo cuando le mostraron sus chats con Luque
La acusación le mostró al cardiólogo una serie de chats con el neurocirujano imputando donde, por un lado, el testigo le decía que Maradona “iba a explotar” y que “saliera de ahí”, y, por el otro, parecía que le pedía plata a cambio para seguir ayudándolo.
Nani contextualizó cada mensaje, dijo que eran en lenguaje coloquial con su colega y que se refería, en general, a la gordura de Diego. No obstante, admitió que en un momento habló con Luque sobre la posibilidad de que lo contrataran para integrar el cuerpo médico tratante del Diez.


El vínculo del testigo Nani con el imputado Luque
El cardiólogo Nani contó cuál fue su trato con Maradona y su vínculo con Luque: “Nunca evalué como cardiólogo al paciente. La única vez que le hicimos un estudio puntual por pedido del doctor Luque fue en enero de 2020 después de 3 o 4 intentos previos. Yo no los hice, los hizo un especialista de la Clínica Olivos. Luque me pidió ayuda para los turnos”.
Y agregó: “Luque era el médico que trataba a Maradona y quien se ponía en contacto conmigo para coordinar los estudios”.
Tras la muerte del Diez, el profesional contó: “Luque me pidió insistentemente armar una historia clínica, pero me pedía a mí que le consiga los datos y yo no podía porque lo habían hecho. Yo le decía que aunque yo acelerara los trámites él tenía que respetar el procedimiento de ir a pedirlo a la clínica”.
Se reanuda la audiencia con la declaración del cardiólogo Sebastián Nanni
Cuarto intermedio hasta las 16
Continúa el juicio por la muerte de Diego Armando Maradona
Advierten contradicciones con un testigo
Durante la declaración de Villarejo, la fiscalía notó una contradicción en su testimonio y pidió exponerle al médico su declaración previa en la sede fiscal. Tras mostrárselas al tribunal, el juez Alberto Gaig le dijo: “Hay bastante contradicciones y diferencias con lo que declaró antes”.
Sin embargo, tras leérselas, Villarejo ratificó lo dicho anteriormente y dijo que “se había olvidado el detalle”.
“Yo creí que iba todo encaminado a un centro de rehabilitación”
El testigo Villarejo dijo que la rehabilitación de Maradona se empezó a definir 48 horas después de la operación de cabeza. Recordó que, en ese momento, tuvo una reunión con Luque y la familia para plantearles la inquietud “respecto a las circunstancias complejas del paciente”.
“Ya sin el hematoma subdural, era difícil de manejar el estado psicológico y neurocognitivo del paciente. Recuerdo que Luque dijo que tenía un gran problema con él de no poder lograr un equilibrio en la excitación psicomotriz”, detalló.
En este sentido, declaró que durante esos días él aconsejó que continuara su recuperación en un centro de rehabilitación especializado. Destacó que esa opción la charló con la familia y médicos de confianza de los Maradona y que, hasta un día antes del alta sanatorial, todos estaban de acuerdo. “Yo pensé que estaba todo encaminado”, aseguró.
Sin embargo, luego supo que “Diego quería irse a su casa” y por eso se definió una internación domiciliaria. “Yo no supe de esa reunión, no participé. Sé que los médicos de cabecera no se negaron por lo menos”, afirmó.
Declara Fernando Villarejo, médico de terapia intensiva
El testigo recibió al Diez en la terapia intensiva de la Clínica Olivos, de la cual está a cargo, el 3 de noviembre de 2020. Fue tras ser derivado “por una situación de urgencia” del sanatorio Ipensa, en La Plata.
“La causa de internación era la evacuación de un hematoma subdural y por eso fue alojado en terapia intensiva. Yo lo recibí con ‘diagnóstico de hematoma subdural con compromiso de presión intracraneal’. Hicimos una tomografía en Olivos donde vimos una imagen que lo confirmaba claramente”, declaró.
Sobre su estadía en el hospital, recordó: “Él era un paciente muy particular con respecto a la cantidad de personas que podían visitarlo. Cuando llegó estaba somnoliento. Una hora y pico después de ingresar entró al quirófano. En la operación estimo que estuvo el doctor Luque, Pablo Rubino, que es el neurocirujano de nuestra clínica, y no sé quién más. Una vez terminada, el paciente volvió bien del quirófano, muy estable, lúcido. Respiraba por sus propios medios”.
Y siguió: “El post operatorio fue adecuado, al otro día estaba clínicamente bien. Tenía algún grado de excitación. Conocíamos al paciente y sabíamos que tenía estas alteraciones conductuales. No llamó la atención”.
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