“Pescador de hombres” es una de las canciones que más suenan hoy tanto en misas católicas como en cultos protestantes. Su letra alude a un pasaje bíblico muy conocido que describe el primer encuentro entre Jesús y Pedro.
En la Biblia hay tres versiones de ese episodio, en los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas.
El relato de los dos primeros es casi idéntico y tan breve como intenso en significados. Mateo dice: “Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron”.
Un poco más adelante, Jesús convoca a otros dos hermanos, Jacobo y Juan, también pescadores, que estaban remendando sus redes. A ellos también los llamó y de inmediato le siguieron, dejando todo atrás. Como dice la canción: “En la arena, he dejado mi barca, junto a Ti, buscaré otro mar”.
Es el momento en el que Jesús está reclutando a sus discípulos, en el inicio de su ministerio. Los primeros convocados son pescadores.

En la versión de Lucas, primero se produce una pesca milagrosa. No había pique aquel día y por eso Simón (Pedro) y Andrés estaban en la orilla limpiando sus redes. Jesús subió a la barca de los hermanos, les pidió que se alejaran un poco de la costa y desde allí predicó a la multitud que lo seguía. Después les dijo: “...echad vuestras redes para pescar”. Pedro replicó: “Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red”. Y cuando lo hizo, pescó tanto que las redes se rompían. “Viendo esto Simón Pedro, -escribe Lucas- cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. (...) Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron”.
La canción “Pescador de hombres” alude a ese llamado de Jesús y al hecho de que, como discípulos, eligió a sencillos trabajadores: “No has buscado ni a sabios, ni a ricos, tan sólo quieres que yo te siga”.
“Tú sabes bien lo que tengo, en mi barca no hay oro ni espadas, tan sólo redes y mi trabajo”, dice la canción; no hace falta poseer bienes materiales para servir a otros.
La emoción del papa Juan Pablo II surge del recuerdo del llamado, que es algo muy personal. Por eso la canción dice: “Señor, me has mirado a los ojos; sonriendo, has dicho mi nombre”. Y también del despertar de la vocación, del deseo de dar lo único que se tiene realmente, que es la propia persona. “Tú necesitas mis manos, mi cansancio que a otros descanse, amor que quiere seguir amando”.

Por eso Juan Pablo II, al concluir la canción, les explica a los que se han reunido para escucharlo: “La vocación es una cosa estupenda, maravillosa. El contenido de esta canción dice esto, es una cosa maravillosa. Es Cristo que ha mirado a los ojos una vez, y mira nuestros ojos cada vez, cada día”.
La canción favorita del papa Wojtyla fue compuesta en 1974 por el sacerdote español Cesáreo Gabaráin Azurmendi (1936 - 1991), autor de varios temas litúrgicos. Pero sin dudas “Pescador de hombres” o “Tú has venido a la orilla”, como también se la conoce, es la más popular y ecuménica de sus composiciones.
Fue escrita luego de una visita a Galilea, y muy pronto se convirtió en un clásico de la liturgia católica en todo el mundo. La canción fue traducida a varios idiomas, entre ellos por supuesto al polaco. Poco a poco fue incorporada a los libros de cantos litúrgicos de otras denominaciones cristianas, protestantes y evangélicas.
En Polonia, tras la muerte de Wojtyla, “Pescador de Hombres” se ha convertido en un himno de homenaje a San Juan Pablo II.

El papa polaco dominaba varios idiomas, pero además es conocido el cuidado que ponía en practicar la fonética de las lenguas de cada país que visitaba, lo que puede apreciarse en el video. Como aficionado que había sido al teatro en su juventud, tenía ductilidad para adoptar otros acentos.
LA LETRA DE “PESCADOR DE HOMBRES”
Tú has venido a la orilla,
no has buscado ni a sabios, ni a ricos.
Tan sólo quieres que yo te siga.
Señor, me has mirado a las ojos.
Sonriendo, has dicho mi nombre.
En la arena, he dejado mi barca,
junto a Ti, buscaré otro mar.
Tú sabes bien lo que tengo:
en mi barca no hay oro ni espadas,
tan sólo redes y mi trabajo.
Señor, me has mirado a las ojos.
Sonriendo, has dicho mi nombre.
En la arena, he dejado mi barca,
junto a Ti, buscaré otro mar.
Tú necesitas mis manos,
mi cansancio que a otros descanse,
amor que quiere seguir amando.
Señor, me has mirado a las ojos.
Sonriendo, has dicho mi nombre.
En la arena, he dejado mi barca,
junto a Ti, buscaré otro mar.
Tú, pescador de otros mares,
ansia entera de almas que esperan,
amigo bueno que así me llamas.
Señor, me has mirado a las ojos.
Sonriendo, has dicho mi nombre.
En la arena, he dejado mi barca,
junto a Ti, buscaré otro mar,
junto a Ti…..
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