Nélida se ríe junto a una de sus alumnas en la Biblioteca Popular Gonzalo Delfino (Fotos: Maxi Jonas)
Nélida se ríe junto a una de sus alumnas en la Biblioteca Popular Gonzalo Delfino (Fotos: Maxi Jonas)

Exactamente a una cuadra de donde se acaba el asfalto y la calle Uruguay se vuelve de arenilla, en el barrio El Progreso de Trelew, la tercera localidad más poblada de Chubut, está la Biblioteca Popular Gonzalo Delfino. Allí desde hace dos meses se ven escenas que se volvieron poco comunes en la provincia patagónica: chicos de nivel primario y secundario llegan con mochilas, cartucheras y libros todos los días.

Nélida Ester Acevedo nació en Trelew, tiene 41 años y estudió de grande. Tiene tres hijos, una nena de 19 y dos varones de 14 y 9. Es alumna avanzada en el profesorado de Lengua y Literatura para educación secundaria, lo que le permite enseñar. La semana pasada, un accidente doméstico cocinando una torta la hizo terminar en el hospital. Le pusieron un yeso que ahora, mientras hojea un cuaderno, le ocupa todo el antebrazo izquierdo. Vive lejos de la Gonzalo Delfino y a pesar de todo, de la familia, el brazo, la distancia, está ahí cuatro veces a la semana.

De pie: Nélida, Nadia y Julio, el encargado de la biblioteca
De pie: Nélida, Nadia y Julio, el encargado de la biblioteca

Hace 17 años que existe la biblioteca y desde hace cuatro meses Nélida da clases de apoyo gratuitas los lunes, miércoles y viernes de 9 a 12 y los sábados de 14 a 17. Matemática, Química, Geografía, lo que necesiten los chicos. Lo hace bajo la supervisión del encargado de la biblioteca, Julio Carlassare, y con un grupo de colaboradoras, entre ellas Nadia, de 26 años, que sonríe cuando la llama para sacarse una foto juntas y con la que empezarán la semana que viene un taller de lenguaje en sistema Braille, para ciegos.

"Traen tareas que por ahí se les dificulta a los papás porque hay muchos métodos nuevos que algunos no conocen", le explicó Nélida a Infobae, bajo la atenta mirada de sus alumnos que se tomaron un recreo queriendo escuchar también su historia. "Ahora se incrementó un poco el número porque no hay clases", admitió la docente, y compartió que "por lo que comentan los papás, los chicos piden que les den tarea para venir a hacerla" a la biblioteca.

“Hay otras bibliotecas que también están ayudando, intentamos ser una contención para lo chicos”
“Hay otras bibliotecas que también están ayudando, intentamos ser una contención para lo chicos”

"A pesar de que en las escuelas no se está dando clases, muchos maestros mandan por mail o grupos de WhatsApp en los que están los papás trabajos para que hagan los nenes. Entonces ellos traen los trabajos que los profes les mandan y yo los ayudo a realizarlos. Ellos no están desprotegidos totalmente de sus propios profesores o maestros", explicó sobre las dinámicas que surgieron en un contexto de ya nueve semanas sin clases en la provincia de Chubut.

"Es una buena alternativa dentro de todo lo que va pasando", opinó, antes de dejar saber que otras bibliotecas populares también están intentando colaborar con la situación, actuar como una "contención" para muchos de los chicos que no quieren atrasarse en los estudios.

El frente de la biblioteca sobre calle Uruguay, en el barrio El Progreso (Maxi Jonas)
El frente de la biblioteca sobre calle Uruguay, en el barrio El Progreso (Maxi Jonas)

La Gonzalo Delfino es una entidad sin fines de lucro. Se mantiene a través de la ayuda del municipio de Trelew y si bien abre de lunes a sábados como biblioteca y es posible asociarse desde los $30, ofrece cursos que van desde pintura hasta la electricidad. Las actividades y las clases estuvieron siempre, pero en medio de una ciudad paralizada en términos educativos, se vuelve también para chicos, padres y maestros un refugio.

A un año de recibirse, Nélida, que hizo toda su carrera criando a tres hijos y la semana próxima comenzará un curso de lenguaje Braille, también estudia por estos días lenguaje inclusivo para chicos con capacidades diferentes como síndrome de Asperger e hizo en Buenos Aires un taller de lenguaje Mapuche. Como si en tiempos de posiciones encontradas, desde su lugar, hubiera decretado que para ayudar, entender nunca debería ser el problema.

Fotos: Maxi Jonas

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