Echaron del túnel al "John Lennon de Villa Ballester" y los vecinos reaccionaron en las redes sociales

Hace dos décadas que Ernesto Matarozzo canta canciones de los Beatles en el túnel de la estación. El año pasado quisieron desalojarlo y los vecinos resistieron. Esta vez efectivos de la Policía Federal le exigieron que se fuera "por nuevas directivas de la empresa". Las razones del desalojo, la palabra de ferrocarriles y las demostraciones de afecto en las redes

Ernesto Matarozzo, en el túnel de la estación de Villa Ballester donde cantó durante veintiún años
Ernesto Matarozzo, en el túnel de la estación de Villa Ballester donde cantó durante veintiún años

La primera vez que Ernesto Matarozzo entró al túnel fue en diciembre de 1998. Recaudó en ese primer día dos pesos con cincuenta centavos. No estaba pintado, estaba todo sucio, no había luz: era el refugio de personas que no tenían dónde dormir.

Veintiún años después, el primer día de junio de 2019, interpretó su último show. Se despidió como un artista, ovacionado por su público. Lo desalojó la policía y no volverá porque -dice- tiene miedo de que la próxima vez vayan directamente a golpearlo.

En las redes sociales hubo congoja de sus fieles. "Ernesto, no fue el último día, no bajes los brazos, ya vas a volver. Villa Ballester está con vos", le rogaron. Le agradecieron, lo apoyaron, le confesaron que lo quieren y que lo van a extrañar. Liliana Galván le reconoció: "El túnel es más tuyo que de los que se creen los dueños. ¡La música no se mata!".

Entró como Ernesto Matarozzo y se despidió como "el John Lennon del túnel de la estación de Villa Ballester". Todas las mañanas y todas las tardes, se sentaba en su banco de tela verde y caños marrones para cantar música de los Beatles. Iba en su bicicleta azul, su funda oscura cargando una guitarra criolla deteriorada que había encontrado tirada en la calle. Se convirtió en un elemento más del paisaje y de la cotidianidad de la gente. "Es como que yo cumplo una función. Está el guarda del tren, está el que se gana la vida, está el soldado jubilado sentado. Yo le doy música a la gente. Las personas que pasan se van con un tema en la cabeza. Y al que le gusta mucho me deja una monedita", describió, en su primer diálogo con Infobae.

Las notas periodísticas hicieron que su historia se conociera en todo el país. Ernesto enviudó hace nueve años, tiene tres hijos y en los mejores días el público retribuye su talento con una recaudación que puede llegar a los 300 pesos. La jubilación de su madre sostiene los gastos mensuales. Después de lo sucedido, decidió no regresar más al túnel por temor a represalias. Aún no sabe dónde sentarse a cantar canciones de los Beatles.

“Me dijeron que me tenía que ir, que había una nueva directiva de la empresa de ferrocarriles que decía que nadie podía quedarse en el paso peatonal. Me dijeron que yo estaba impidiendo la circulación”
“Me dijeron que me tenía que ir, que había una nueva directiva de la empresa de ferrocarriles que decía que nadie podía quedarse en el paso peatonal. Me dijeron que yo estaba impidiendo la circulación”

"Hace tres semanas, dos policías de la Federal se acercaron gentilmente a decirme que me tenía que ir, que no podía estar más ahí. Cuando saqué el celular para filmarlos y que me lo digan en la cara, mágicamente se fueron", reveló. El artista callejero narró un segundo episodio con una escalada de violencia verbal una semana después. El desalojo definitivo ocurrió el viernes a las tres de la tarde.

"En el túnel había poca gente. Vinieron seis personas uniformadas a prepotearme. Me dijeron que me tenía que ir, que había una nueva directiva de la empresa de ferrocarriles que decía que nadie podía quedarse en el paso peatonal. Me dijeron que yo estaba impidiendo la circulación, que el túnel era una vía de acceso y que yo lo estaba interrumpiendo, que mucha gente ya se había quejado".

Ernesto contó que minutos antes de que fueran a expulsarlo, los vendedores ambulantes levantaron sus cosas y se retiraron. Dijo que los efectivos policiales no portaban ninguna notificación escrita y que había una persona vestida de civil que filmaba todo el procedimiento.

"Después de 20 años de servicios, me sacaron como un perro. Se llevaron mi dignidad", expresó. Informó su situación en sus redes sociales y la gente lo forzó a presentarse el sábado. "Decidí hacer una última función. Se juntaron más de cincuenta personas. Di mi último recital en el túnel y me ovacionaron. Me hicieron sentir un artista de verdad", valoró.

Los mensajes de apoyo repetían la misma consigna: "No fue el último día". Más allá del deseo popular, Ernesto lo percibe como un final. "Yo haré otra cosa, me ganaré la vida de otra manera, no sé qué voy a hacer. Si vuelvo al túnel temo que la próxima vez vengan directamente a golpearme", admitió.

Infobae se comunicó con Trenes Argentinos, la firma prestadora del servicio de transporte público de pasajeros de ferrocarriles. Desde la empresa expresaron que no emitieron ninguna orden para expulsar a los artistas callejeros de las vías de acceso a las plataformas, sino que la directiva estaba dirigida exclusivamente a los vendedores ambulantes. Los voceros sugirieron que puede tratarse de un malentendido de las fuerzas de seguridad.

Ernesto Matarozzo escribió en sus redes sociales una carta a modo de despedida: "Con honor y honradez recordaré al túnel, que con su gente y su espacio llenaron día a día el mundo de Ballester a un ritmo y un sonido que perdurará para siempre. Hoy será un lugar legendario, recuerdo cada paso, cada sonrisa y cada persona que vive en Ballester: el túnel es de todos. Siempre estaré muy cerca de todos ustedes".

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