Envar El Kadri en Taco Ralo, Tucumán
Envar El Kadri en Taco Ralo, Tucumán

Julio Troxler abrazó a Envar Cacho El Kadri como si lo conociera de toda la vida. Fue en la unidad 9 de La Plata, el 25 de mayo de 1973 cuando se ponía en marcha la ley de amnistía dictada por el Congreso Nacional apenas asumía Héctor Cámpora.

El Kadri tenía 32 años y era una leyenda en el peronismo revolucionario.

Llevaba casi cinco años en prisión: había sido detenido en Taco Ralo, Tucumán, en 1968, al frente de un grupo que tenía el propósito de iniciar una guerrilla rural.

Troxler iba a ser nombrado subjefe de la Bonaerense pero la transición de ese día hacía todo tan confuso que bastó con que Troxler le dijera al jefe del penal que se llevaba a El Kadri y a otros cuantos presos para que las autoridades penitenciarias cedieran. Por otra parte, Troxler había sido de los policías que se sumaron al levantamiento del general Juan José Valle en junio de 1956 y salvó su vida de milagro cuando en los basurales de José León Suárez, un grupo de policías los ametralló tras hacerlos bajar de un camión celular.

-Yo soy el jefe de policía, me hago cargo de los presos y lo libero de cualquier responsabilidad –dijo Troxler y media hora después El Kadri y sus compañeros de Taco Ralo salían del penal entre los gritos y los bombos de un millar de militantes que esperaban en la puerta.

A las 10 de la mañana del sábado 26 y sin dormir, El Kadri estaba exultante: el día anterior era un preso, sin el menor derecho, y en la Casa de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires lo trataban como a un héroe.

Terminaba la dictadura de Alejandro Agustín Lanusse, y volvía al poder un peronismo muy enfrentado y dividido
Terminaba la dictadura de Alejandro Agustín Lanusse, y volvía al poder un peronismo muy enfrentado y dividido

La Argentina vivía un cambio sustancial: retirada de la dictadura de Alejandro Lanusse y ascenso de un peronismo variopinto y muy enfrentado entre sí. Sin embargo, El Kadri había empezado su compromiso mucho antes de que existiera la izquierda peronista. Estando en el Liceo Militar en Córdoba vivió el golpe de 1955 y se rebeló junto a algunos otros adolescentes. Luego fue parte de la Resistencia Peronista y de allí surgieron las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) de las cuales era una figura destacada.

Pese a la algarabía, Cacho sabía que la situación de su organización era complicada: se había partido en dos. La FAP a secas apoyaba al gobierno de Cámpora y había decidido suspender toda operación armada mientras que la FAP-Comando Nacional era crítica y no querían guardar las armas.

El Kadri era uno de los referentes de la FAP a secas, pero ahí también había discusiones y desavenencias. Ese mismo sábado, apenas a 24 horas de salir en libertad, Cacho abrazaba a sus viejos compañeros y al mismo tiempo se metía en las discusiones sobre qué hacer.

El resto de las organizaciones armadas (Montoneros, FAR, PRT-ERP) mostraban diferencias entre sí pero ninguna planteaba dejar la lucha armada.

El Kadri había sido detenido en Taco Ralo, Tucumán, en 1968, al frente de un grupo que tenía el propósito de iniciar una guerrilla rural
El Kadri había sido detenido en Taco Ralo, Tucumán, en 1968, al frente de un grupo que tenía el propósito de iniciar una guerrilla rural

La idea central para defender esa postura era que la retirada de los militares a los cuarteles era "una táctica". Además, la presencia de la derecha peronista no era solo discursiva: se preparaban para neutralizar y perseguir a la militancia surgida de las luchas de los últimos años.

Lo complicado es que de aquella resistencia de los primeros años del golpe a Juan Perón había algunos que habían optado por incorporarse a grupos armados de sindicatos o de los parapoliciales que se amparaban en personajes muy peligrosos como el coronel Jorge Osinde o el ex cabo de la Policía Federal José López Rega, devenido secretario privado de Perón durante años y en ese momento quedaba al frente del Ministerio de Bienestar Social

El Kadri y López Rega

El Kadri era bien recibido por todos quienes lo recordaban de la resistencia, incluyendo Norberto "el Gordo" Ramírez, un compañero suyo de muchos años, con un par de dedos perdidos en la explosión de un caño: Ramírez se había incorporado a Bienestar Social y sorprendió a Cacho con una invitación extraña: "Venite a ver a López Rega. Se va a crear la Secretaría de la Juventud. Vos tenés que ser el secretario de la Juventud".

Aunque su primera reacción fue negarse, Cacho le dijo que lo iba a consultar con sus compañeros. Por entonces, ya había aceptado participar en la Facultad de Derecho de la UBA, convocado por su decano, Mario Kestelboim, un tipo con quien tenía sintonía personal e ideológica.

Pero sus dilemas volvían al mimo punto: si había que apoyar al gobierno, si era su gobierno, si participar en él no era traicionar a las bases. Mientras dudaba sobre si ver o no a López Rega hubo un argumento que pesó: en esos días, el cura Carlos Mugica había entrado a la Comisión de Vivienda del Ministerio de Bienestar Social.

La cita fue el lunes 23 de julio de 1973. En la antesala del ministro, El Kadri se encontró con Julio Yessi, furibundo militante de la derecha, jefe de la Juventud Peronista de la República Argentina (JPRA) a la cual la izquierda peronista llamaba Jotaperra.

Isabel Perón y José López Rega. El ministro le ofreció un cargo a El Kardi en el gobierno, el líder de las FAP se negó (La Gaceta)
Isabel Perón y José López Rega. El ministro le ofreció un cargo a El Kardi en el gobierno, el líder de las FAP se negó (La Gaceta)

El Kadri y Yessi venían de la resistencia y ambos eran hijos de árabes. Dialogaron un rato, sin mucha química hasta que por el intercomunicador se oyó una voz tan metálica como aguda que Cacho reconoció: "Que pase El Kadri", dijo el ministro.

López Rega le tendió la mano y la sonrisa en cuanto entró en su despacho. Le dijo varias veces cuánto placer le daba verlo. Cacho pidió un mate cocido y de inmediato el ministro empezó a hablarle pestes de los jóvenes peronistas que centraban sus críticas en él. El Kadri, sin vueltas, le dijo a López Rega que tenía muchas coincidencias con esa gente. Pero López Rega no perdió la calma y lo halagó y le propuso ponerlo en algún cargo bajo su órbita "a pedido del general Perón".

Juan Domingo Perón e Isabel Martínez en Gaspar Campos
Juan Domingo Perón e Isabel Martínez en Gaspar Campos

El Kadri le dijo que, en todo caso, le arreglara una audiencia con Perón, quien para entonces vivía en la casa de Gaspar Campos. Todo había sucedido con mucho vértigo: diez días atrás había renunciado Héctor Cámpora y Raúl Lastiri ocupaba la presidencia. Detalle no menor: el único mérito de Lastiri era estar casado con la hija de López Rega. Es decir, Cacho revolvía su mate cocido con el hombre que tomaba decisiones muy importantes del gobierno.

Por supuesto, Lopecito vivió ese pedido como un desaire, el tono cambió y la reunión se desvaneció aún antes de terminar el mate cocido. López Rega y El Kadri se levantaron al mismo tiempo. El ministro se fue hacia su escritorio, y Cacho hacia la puerta. El Gordo Ramírez lo esperaba ahí y no podía creer que El Kadri no aceptara un cargo.

El accionar armado

El Kadri pasaba buena parte de su tiempo libre en un discreto local ubicado cerca del Congreso, en Alberti 38. Desfilaban políticos, referentes barriales y sindicalistas, de distintas procedencias.

La realidad es que ya no era dirigente de la FAP: no comulgaba con la forma de militancia demasiado orgánica. Pese a todo, sus compañeros lo respetaban y era hombre de consulta de mucha gente.

Otra parte del día estaba en Derecho, donde acompañaba al decano Kestelboim. El 27 de agosto, al mediodía, mientras estaba en la facultad alguien se le acercó presuroso a darle una noticia que le cayó como balde de agua helada: "Acaba de salir por la radio que las FAP mataron a Mansilla, en Mar del Plata". Faltaba menos de un mes para las elecciones donde el propio Perón se presentaba como candidato y se descontaba que ganaría por gran diferencia frente al radical Ricardo Balbín.

El asesinato del dirigente gremial Marcelino Mansilla
El asesinato del dirigente gremial Marcelino Mansilla

Marcelino Mansilla era el jefe de la UOCRA y secretario general de la CGT de Mar del Plata. Un sindicalista oscuro -enjuiciado por defraudación, estafa y enriquecimiento ilícito- pero precisamente El Kadri estaba en el polo opuesto a resolver esas cuestiones a los tiros. Y menos con muertos.

Al rato, por su historia en las FAP, lo llamaron de la Jefatura de Policía y le pidieron que se presentara. Así lo hizo y junto a los jefes policiales había un ejemplar de la quinta edición de Crónica con la muerte del gremialista en letras catástrofe.

El Kadri dijo que ni él ni sus compañeros tenían nada que ver con ese crimen"Desmiéntalo", le dijeron. "¿Qué vamos a desmentir si yo no tengo nada que ver?".

Horas después, Cacho se reunió con sus compañeros más cercanos. La situación era complicada: su sector no tenía el peso suficiente como para desmentir o condenar la muerte de Mansilla, pero tampoco querían quedarse indiferentes.

Al cabo de un rato decidieron que la única solución era desmarcarse. Dos días después convocaron a una conferencia de prensa y anunciaron la creación de las Fuerzas Armadas Peronistas-17 de Octubre (FAP 17) y tomaron distancia del atentado.

Sus propios compañeros plantearon que la conferencia debía ser con capuchas, a lo cual El Kadri dijo que era ridículo, que él era una persona pública. Sin embargo, fueron con las caras cubiertas.

Envar El Kadri dijo en la Federación de Box: “Las organizaciones populares no pueden ser dirigidas con métodos militares ni pueden ser sus dirigentes aquellos que tengan mejor puntería”
Envar El Kadri dijo en la Federación de Box: “Las organizaciones populares no pueden ser dirigidas con métodos militares ni pueden ser sus dirigentes aquellos que tengan mejor puntería”

Uno de los periodistas preguntó cuál era la base de la división y la respuesta no dio pie para medias tintas: "Nosotros participamos del proceso de reconstrucción nacional y apoyamos plenamente la candidatura del general Perón para la presidencia de la Nación".

Días más tarde, las FAP 17 organizaron su acto inaugural en la Federación de Box. Cacho cerró la lista de oradores. Un párrafo –textual- es elocuente de la posición de El Kadri:

"Compañeros, entiéndase bien lo que digo: las organizaciones populares no pueden ser dirigidas con métodos militares ni pueden ser sus dirigentes aquellos que tengan mejor puntería. La organización de la clase obrera no es un problema de puntería, es un problema de ideología, compañeros, de responder a la ideología de la clase obrera, de saber que esta lucha de liberación nacional, en la cual estamos empeñados junto a nuestro líder".

Con Perón

La "tendencia". Así se conocía a las organizaciones que en todo el país estaban articuladas con FAR y Montoneros. Tenían una fuerte capacidad de convocatoria y habían lanzado la "teoría del cerco": María Estela Martínez de Perón y, sobre todo, López Rega, no permitían que Perón tratara de modo directo con los jóvenes.

Ante eso, Perón convocó en la casa de Gaspar Campos. Cacho supuso que sería un grupo reducido, pero al llegar se encontró con el propio jefe montonero Mario Firmenich y con el Gallego Alejandro Álvarez, líder de Guardia de Hierro, "enfrentado con la tendencia". Estaba en la antesala el propio Alberto Brito Lima, del Comando de Organización (CdeO), un grupo armado de la derecha peronista.

Mario Firmenich fue llamado por Perón a un reunión en Gaspar Campos
Mario Firmenich fue llamado por Perón a un reunión en Gaspar Campos

Perón los invitó a que hablaran brevemente y después él diría lo suyo. Hacia el final le tocó el turno a Cacho: "Buenos días, mi general. Soy Envar El Kadri". Ante lo cual Perón retrucó: "Ah, ¿cómo le va? A usted sí que lo trataron mal".

Efectivamente, al ser detenido cinco años atrás los tormentos que le aplicaron pudieron verse en las fotos publicadas en los diarios de la época. El Kadri aclaró que hablaba en nombre de las FAP 17. La intención era dejar en claro su postura ante la lucha armada, pero Perón estaba muy lejos de conocer el tablero de las organizaciones.

"Ah, sí, son cuestiones de nombres, de sellos, de grupos. Eso es puro grupo…", apuntó Perón, tras lo cual dijo que la Juventud Peronista tenía que organizarse: "Las próximas autoridades serán elegidas por las bases, no por los dedos. Eso no cuadra en esta época. Podría ser posible en la lucha porque no se podían hacer elecciones mientras se estaba peleando, pero ahora ya sí. Ahora hay que ir creando la institución, que da el orden y da la permanencia".

Perón habló 20 minutos sobre eso. Y sus interlocutores no tenían coincidencias ni deseo de formar parte de una misma organización. Del mismo modo, Perón, próximo a ser elegido tras 17 años de exilio, quería darle un rol menor a la juventud y que ellos supieran que "el cerco" no era tal, que López Rega respondía a él.

Envar El Kardi también estuvo invitado a la reunión con Perón en la casa de Gaspar Campos. Y no se fue contento: al menos ante el General, los grupos de derecha estaban cada vez más fuertes
Envar El Kardi también estuvo invitado a la reunión con Perón en la casa de Gaspar Campos. Y no se fue contento: al menos ante el General, los grupos de derecha estaban cada vez más fuertes

Por entonces, el gobierno socialista de Chile temblaba. Perón dijo: "Los otros días me encontré con unos muchachos que me dijeron 'hay que hacer esto, hay que hacer lo otro'. Y yo les dije 'si ustedes quieren hacer igual que hace Allende en Chile, miren cómo le va a Allende en Chile'. Hay que andar con calma. No se puede jugar con eso, porque la reacción interna, y apoyada desde afuera, es sumamente poderosa. Los ingredientes de una revolución siempre son dos: sangre y tiempo. Si se emplea mucha sangre, se ahorra tiempo; si se emplea mucho tiempo, se ahorra sangre. Eso es lo único que podemos decir. Pero siempre es una lucha. Que yo sepa, hemos quedado en gastar tiempo, y no sangre inútilmente".

A la salida de Gaspar Campos, cada cual se llevó su propia impresión. Quedaba claro que Perón no daría espacio a los sectores más radicalizados. Cacho El Kadri no se fue contento: al menos ante el General, los grupos de derecha estaban cada vez más fuertes.

Se achica el espacio

Hacia mediados de 1974, Perón no solo había ganado las elecciones de 1973 sino que se había muerto. Fue el 1 de julio y quienes quedaron al frente del gobierno fueron la vicepresidenta (María Estela Martínez) y el superministro López Rega.

El padre Carlos Mugica fue asesinado el 11 de mayo de 1972
El padre Carlos Mugica fue asesinado el 11 de mayo de 1972

Las FAP 17 de Octubre habían quedado reducidas a su mínima expresión: eran un grupo de unos 100 militantes que contaban con algunos locales y un par de mimeógrafos, pero no encontraban su lugar en el Movimiento.

Tenían algunas armas para lo que entonces se llamaba autodefensa: para trabajar en las bases tenían que ir armados, porque si no la Triple A los tendría a tiro.

Para entonces, los pistoleros de López Rega y varios comisarios de la Federal habían cobrado muchas víctimas. Entre ellas las del cura Carlos Mugica, el 11 de mayo de ese 1974. Y a Julio Troxler, a quien El Kadri había abrazado al salir en libertad, lo habían fusilado por segunda vez el 20 de septiembre y esa vez no tuvo escapatoria, cayó muerto. Lo habían capturado cuando iba a la Facultad de Derecho, el mismo lugar donde trabajaba Cacho.

Envar el Kadri en Ezeiza, cuando volvió del exilio en marzo de 1984
Envar el Kadri en Ezeiza, cuando volvió del exilio en marzo de 1984

Para la familia El Kadri, el 31 de diciembre fue una mezcla de tristeza y alivio. En la casa de la hermana de Cacho, en Caseros, se habían juntado sus padres, Liliana y un par de amigos, para despedirse: Cacho partiría para Colonia a la mañana siguiente, en el ferry de las 8. Se había pasado más de un mes encerrado en esa casa. En la noche de fin de año, Ester, la madre de Cacho, había preparado las especialidades de comida árabe.

Khaled, el padre de Cacho, le había escrito a su hermano Munir, que vivía en Beirut, para advertirle que su hijo probablemente fuera hacia allá. Beirut era una ciudad elegante, centro financiero del mundo petrolero y con una rica vida cultural y turística. Sin embargo, parecía que a Envar El Kadri lo seguían las turbulencias: en abril de 1975 estalló la guerra civil en El Líbano. Cacho estuvo un poco tiempo más y decidió ir a vivir a París. Pero esa ya es otra historia.

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