Describe al corazón de la Iglesia Católica, el Vaticano, como "una de las mayores comunidades gay del planeta". Dice que su intención no es señalar a curas, cardenales y obispos sino que pretende remarcar un sistema de "doble moral" encabezado por personajes que "en su vida pública se muestran extremadamente homofóbicos" pero que en privado "tienen relaciones íntimas con otros varones".

El periodista y sociólogo francés Frédéric Martel acaba de lanzar en la Argentina su nuevo y controversial trabajo, Sodoma (Roca editorial, 2019) que en el mundo ya se convirtió en un best-seller y despertó polémicas por su contenido.

Sonriente, el autor de trabajos periodísticos como Cultura mainstream, Global gay y un destacado ensayo sobre internet llamado Smart, asegura a Infobae que tiene "más de 14 abogados" y que a lo largo de su investigación habló con un centenar de miembros de la Iglesia.

Sodoma se convirtió en un best-seller mundial y fue traducido a más de 20 idiomas
Sodoma se convirtió en un best-seller mundial y fue traducido a más de 20 idiomas

Mientras espera que su publicación se sumen nuevas traducciones (el libro fue lanzado en 20 países y espera que llegue a estar disponible en 50 antes de fin de año), el investigador visitó la Argentina donde, asegura, también encontró historias que muestran la "doble vida" de varios religiosos.

-Entrevistó a cientos de cardenales, obispos y distintos miembros de la Iglesia Católica. ¿Por qué decidió contar esta historia ahora?

Sodoma es un libro que refleja una investigación sistemática sobre la sexualidad y especialmente homosexualidad entre sacerdotes, obispos y cardenales, principalmente en Roma, en el Vaticano, donde viví por un tiempo durante los últimos cuatro años. También refleja lo que ocurre en cerca de 30 países. Vine a Buenos Aires, por ejemplo, fui a Santiago de Chile, México, Cuba, Colombia, entre otros, para hacer la investigación. La cuestión no era decir "el cardenal A" o "el obispo B" es gay porque el libro en realidad es sobre el sistema. Me pregunté: "¿por qué esta maquinaria de homofobia y misoginia es también un sistema muy gay?". Así que ese es de alguna manera el asunto, llevado adelante en lo que se llama "periodismo inmersivo". Entrás a una corporación o a un determinado grupo e intentás develar su lógica y cómo funciona. Pero quiero subrayar que esto no se hace para "denunciar" a nadie. El hecho de que un cardenal o un sacerdote sean homosexuales no es un problema para mí. Yo soy abiertamente gay y soy "gay-friendly". Lo que sí es un problema es la hipocresía, la esquizofrenia, la doble vida.

-¿Y cómo fue esa experiencia? Al leer el libro da la sensación de que el Vaticano es como una suerte de gran clóset.

-Yo no diría que el Vaticano es un gran clóset, diría que es la suma de pequeños closets. Todos están en sus pequeños secretos. Y hay distintos tipos de personas. Hay personas a las que llamaría "homófilos". Los homófilos son personas gay con una identidad cultura y psicología gay pero que no actúan, que no tienen relaciones sexuales. Ellos son fieles al voto de castidad y celibato. Después hay otros que tienen grandes problemas. Ellos pueden tener historias de amor o de sexo pero están muy infelices con eso, pelean con eso flagelándose, se castigan a sí mismos y ese tipo de cosas. Después hay muchos cardenales que llevan una vida normal con sus novios. A veces es un asistente, un guardaespaldas, un secretario o un traductor. Después hay muchas cosas alocadas, con personas gay en el Vaticano, sacerdotes u obispos que tienen vidas múltiples.

-¿Y esto ocurre en varios países?

-Sí, esto también es lo que vemos aquí, en Argentina. Hubo un nuncio, que es una especie de diplomático, de embajador del Papa, que se llamó Pío Laghi y fue muy importante aquí. Se supo que tuvo muchas historias de amor con hombres y con personas que ejercían la prostitución. Entonces, hay muchos miembros de la Iglesia que tuvieron una doble vida. Y esto sirve como una suerte de llave para explicar lo que ocurre. Cuando un sacerdote, un cardenal o un obispo es extremadamente homofóbico o está tan obsesionado con la homosexualidad que se muestra contra ella, en la mayoría de los casos es homófilo o gay.

Hay muchos cardenales que llevan una vida normal con sus novios. A veces es un asistente, un guardaespaldas, un secretario o un traductor

-El libro subraya que existe un patrón.

-Sí, es una suerte de regla que se cumple. Cuanto más homofóbico, más probabilidades de que esos sacerdotes sean gays. Si se toma, por el contrario, a algunos cardenales y obispos más abiertos, más "gay-friendly", probablemente no lo sean. Hay varios aquí en Argentina e incluso el Papa Francisco. Obviamente muchos tienen posiciones duras contra el matrimonio gay, ¿por qué no? Estamos en una sociedad plural y democrática. Uno puede estar en contra, ¿por qué no? Pero hay que prestar atención cuando a algunos esto se les vuelve una obsesión.

-¿Cómo analiza, en este sentido, la aparición de una figura como la de Jorge Bergoglio?

-Yo diría que el papa Francisco para mí es una figura compleja. Es argentino, jesuita, peronista. Un día es "gay-friendly", al día siguiente es anti-gay. No es muy claro a veces. Pero también es un hombre mayor, tiene 82 años. No podemos esperar que vaya a la Marcha del Orgullo Gay en Buenos Aires. Es un hombre de otra generación. Pero está en medio de una gran pelea. Lo están atacando mucho, especialmente obispos y cardenales que son muy homofóbicos y de derecha. Y lo denuncian porque para ellos es demasiado "gay-friendly". Para mí o para vos quizá no es suficiente, pero para ellos es es demasiado "gay-friendly". Está a favor de los inmigrantes, contra la pobreza, cercano a la teología de la liberación y demás. Entonces lo atacan y el Papa responde. Dice "ellos son esquizofrénicos, ellos son tan rígidos que llevan una doble vida". Ellos los ataca diciendo que estas personas son sus opuestos, que estos cardenales están viviendo una doble vida, que podrían ser homosexuales en privado y homofóbicos en público".

-Entonces esto proviene de una batalla más amplia.

-Sí, el Papa está en medio de una guerra. Es por esto que quizá se pueda explicar por qué él es a veces un poco cobarde con la cuestión gay. Eso a mí me entristece, yo creo que él debería ser más defensor de los derechos de las personas gay. Pero él no puede, a veces, por estos oponentes de derecha, extremadamente agresivos y homofóbicos. El obispo (Héctor) Aguer, en La Plata, por ejemplo. O en el pasado Pio Laghi, o el cardenal (Leonardo) Sandri, frecuentemente homofóbico. Yo creo que el Papa está en una trampa, creo que ellos tratan de echarlo. En el libro yo explico el contexto de esta batalla internacional.

Según Martel, el Vaticano tiene una de las comunidades gay más grandes del mundo
Según Martel, el Vaticano tiene una de las comunidades gay más grandes del mundo

-Usted celebra que Bergoglio es el primer Papa en usar públicamente la palabra "gay".
-Si. Es que yo diría que él es alguien muy "gay-friendly" en privado, cuando se trata de una persona. Él tiene empatía con la gente. Pero no es tan "gay-friendly" cuando se trata de movimientos políticos y, por supuesto, se opuso fervientemente al matrimonio gay. Pero creo que terminó siendo un moderado, por ejemplo, en lo que respecta a las uniones civiles.

El papa Francisco para mí es una figura compleja. Es argentino, jesuita, peronista. Un día es “gay-friendly”, al día siguiente es anti-gay. No es muy claro a veces. Pero también es un hombre mayor, tiene 82 años. No podemos esperar que vaya a la Marcha del Orgullo Gay en Buenos Aires. Es un hombre de otra generación. Pero está en medio de una gran pelea. Lo están atacando mucho, especialmente obispos y cardenales que son muy homofóbicos y de derecha

-Sin embargo en el libro cuenta que al principio no le gustaba nada Francisco.

-Es que soy francés (risas) y tengo una visión más secular. Y a él lo veía como un jesuita, que ya es un problema (risas) y peronista. Pero con el tiempo comencé a quererlo. Sobre todo por estas peleas que encarna. Si se mira hacia América latina, por ejemplo, el combate es terrible. En Chile, por ejemplo, con representantes homofóbicos. O el cardenal (Angelo) Sodano, que fue nuncio por mucho tiempo. Toda esta gente es extremadamente homofóbica y al mismo tiempo protegen sistemáticamente a algunos abusadores de menores. Está el triste caso de Marcial Maciel en México, con cientos de chicos abusados entre sus víctimas, que fue protegido por la jeraquía clerical entera, bajo el papado de Juan Pablo II y Benedicto XVI.

-¿Y el resto de América latina?

-Si se mira a Colombia aparece este alocado cardenal Alfonso López Trujillo Él fue un referente de la homofobia, se oponía al sexo antes del matrimonio, se oponía a los divorciados, ¡se oponía a los profilácticos! Yo cuento en el libro que López Trujillo y otros de los personajes mencionados eran gay en su vida privada y tenían enormes cantidades de amantes mientras que presionaba fuertemente a seminaristas y contrataba los servicios de personas que ejercían la prostitución en Medellín y en Roma. Yo entrevisté a sacerdotes que le llevaban taxi-boys. Con todo esto: ¿cómo se puede comportar en público así? Y ese es un ejemplo que ilustra a un montón de personas que actúan igual. Yo no tengo problemas con el hecho de que todos ellos sean o hayan sido homosexuales. Podés tener amantes o lo que sea, pero tiene que ser una situación con consentimiento, entre adultos. Y, al mismo tiempo, creo que no podés ser tan homofóbico en público y llevar esa vida en privado.

Según el autor, el papa Francisco está enfrentado con poderosos cardenales que lo acusan de ser “demasiado gay-friendly” (GIUSEPPE LAMI / POOL / AFP)
Según el autor, el papa Francisco está enfrentado con poderosos cardenales que lo acusan de ser “demasiado gay-friendly” (GIUSEPPE LAMI / POOL / AFP)

-Algunas personas critican este tipo de libros de investigación porque se corre el riesgo de llevar a muchos a unir homosexualidad con pederastía o abusos sexuales. ¿Cómo trabajó para evitar eso?

-Este libro, desde su primera página hasta la última, tiene como propósito separar las dos cosas. Lo que pasa es que en la Iglesia estuvo siempre la confusión. En la Iglesia, en especial durante el papado de Juan Pablo II y de Benedicto XVI, todos los cardenales llevaron adelante la confusión al decir "la homosexualidad es muy mala". Ellos atacaron la homosexualidad, la denunciaron pero al mismo tiempo nunca hicieron la diferencia entre tener sexo o una relación homosexual entre adultos y mantener una relación sin consentimiento con un menor, o un abuso. Ellos nunca separaron las dos cosas. Entonces, el problema no está en la homosexualidad, el problema aparece cuando esta homosexualidad está tan reprimida, tan en tu contra que odiás lo que sos y mentís sobre tu vida secreta.

Está el triste caso de Marcial Maciel en México, con cientos de chicos abusados entre sus víctimas, que fue protegido por la jeraquía clerical entera, bajo el papado de Juan Pablo II y Benedicto XVI

-En el libro usted señala que para muchos jóvenes, sobre todo en Italia, hacerse sacerdotes fue una buena manera de encontrar un lugar para esconder aquello que vivían en su intimidad. ¿No cree en la fe?
-Claro que no. Yo no los juzgo. Yo siento empatía por todos ellos. Quien lea mi libro no puede decir que el libro es contra la Iglesia. El libro es contra la hipocresía, contra la mentira. Y yo, de alguna manera, estoy a favor de la verdad que propuso el papa Francisco. Él pidió encontrar la razón de los escándalos y las múltiples problemas de la Iglesia. Si sos creyente, tenés que observar la verdad de frente. El celibato falló, la abstinencia no existe para un alto porcentaje de sacerdotes y los sacerdotes tienen una vida sexual. Esto es un hecho. Algunos heterosexuales, otros son homosexuales. Yo creo que tiene que existir la posibilidad de optar.

Los cardenales Raymond Burke, Angelo Sodano y Alfonso López Trujillo son algunos de los personajes de la iglesia que investigó Martel en “Sodoma”
Los cardenales Raymond Burke, Angelo Sodano y Alfonso López Trujillo son algunos de los personajes de la iglesia que investigó Martel en “Sodoma”

-El libro, sin embargo, tiene su tono irónico, el uso de jerga gay, la descripción de las prendas que usan algunos miembros de la Iglesia, entre otras cosas.
-Sí, pero ¡son datos! Se habla, por ejemplo, del cardenal (Raymond) Burke, un personaje muy homofóbico y misógino. Al mismo tiempo es un tipo que usa unas vestimentas largas muy femeninas y es el enemigo número uno del papa Francisco. Algunos me dicen: "Lo estás caricaturizando". Y yo les digo que no, que él en sí mismo es una caricatura. En todo caso, estoy caricaturizando a una caricatura. Pero son hechos. Si vos querés ser como una mujer, celebro tu elección. Pero yo solamente describo lo que usa.

Si sos creyente, tenés que observar la verdad de frente. El celibato falló, la abstinencia no existe para un alto porcentaje de sacerdotes y los sacerdotes tienen una vida sexual. Esto es un hecho. Algunos heterosexuales, otros son homosexuales. Yo creo que tiene que existir la posibilidad de optar

-¿Qué cree que va a pasar con esta guerra en curso que usted señala dentro del Vaticano? ¿Hacia qué dirección está yendo?
-Como en toda organización, hay tensiones. Y las tensiones en estos momentos también están sobre las mujeres. ¿Por qué no puede haber mujeres en los lugares de los sacerdotes? No hay nada en la Biblia, ni siquiera en el Evangelio, que sostenga esto. A las mujeres se les prohibió ocupar ese lugar mucho después, en la Edad Media. Entonces, ¿por qué la Iglesia es tan misógina? Viví en el Vaticano y es impresionante, no se ven mujeres, ni una mujer, para nada. Los asistentes, los trabajadores son todos varones. A veces vez alguna mujer como mucama, tal vez una inmigrante. Y las esconden como para mostrar que no está bien que haya una mujer ahí. Esto también es un problema. Creo que el papa Francisco está intentando cambiar a la Iglesia pero es un hombre de edad y es difícil. A veces no tiene el coraje, a veces lo atacan mucho y tiene que ser cauto.

Seguí leyendo