El argentino Rodolfo Walsh, emblema del periodismo de investigación universal, hizo eterna hace 40 años una frase que decía que divulgar información era romper el aislamiento, una "satisfacción moral". La redacción de Mundo Villa, su sentido, su labor, es un acto de libertad en sí mismo. Un grupo de periodistas y jóvenes en formación que en todas las plataformas que ofrece la comunicación actual rompe los muros que separan los barrios más pobres del país de los espacios de poder, y de la ceguera deliberada de los otros.

Los hacedores de Mundo Villa se autodefinen como "un medio de comunicación social que educa, informa y transforma".  Se trata de un espacio que combina gráfica, web, radio y TV que comenzó hace 10 años con el único canal de la villa 31 y, simultáneamente, con la apertura de un taller en la villa 21 en el que se enseñaba "periodismo": la matriz del sentido era sacar pibes y pibas de los riesgos del ocio y, a la vez, generar una voz que contara los problemas de los barrios, hacia adentro y hacia afuera.

Con el correr de los años, Mundo Villa se expandió y se transformó en un lugar de referencia para vecinos. "Queríamos llegar a los barrios y romper los prejuicios de adentro y de afuera. Nacimos para romper con lo que hasta ese momento era una costumbre: la villa sólo aparecía en los medios en la sección de Policiales", explica Paula Steven, referente del medio.

Joaquín Ramos, Paula Steven, Diego Boulliet y Emilia Rojas
Joaquín Ramos, Paula Steven, Diego Boulliet y Emilia Rojas

"Eramos 10 personas del palo de la cultura y la militancia en las villas", recuerda con una sonrisa nostálgica Joaquín Ramos, director de Mundo Villa. El periodista detecta el "big bang" de la idea en la película "La 21 Barracas", un film hecho por gente del barrio. "Pensamos en contar lo que hacíamos y buscar un espacio para denunciar los problemas", detalla Ramos.

Desde la villa 21 contactaron a Adams Ledesma (asesinado por dealers narcos en 2010), que era delegado de la manzana 99 de la villa 31 y quien ya andaba pensando en montar un canal. Ramos y el grupo de los 10 fueron recibidos por el vecino de Retiro y en su casa abrieron el primer taller. La red se había expandido.

La primera tapa de Mundo Villa denunció el desastre ambiental que producía un cementerio de autos en la villa 21. La temática se fue ampliando con el correr de los ejemplares y los meses alrededor de temáticas como el riesgo eléctrico, los servicios básicos, la urbanización, la contaminación del Riachuelo.

"Este proyecto que tiene como fin esencial informar lo que pasa en las villas. Pero no bajo la mirada de alguien que no las conoce o que las visitó alguna vez, sino desde la voz de un periodista que sienta y entienda las injusticias que padece su barrio y que mediante su información transforme su realidad y la de su comunidad. Creemos necesaria la integración de la realidad de cada villa con la vida de la Ciudad", amplían a coro en la redacción, montada en una oficina de Avenida de Mayo, a metros de la Casa Rosada, que sirve como nexo para los "corresponsales de cada barrio" y donde también funciona el estudio de radio.

La "marca" Mundo Villa está diseñada con letras góticas. No es casual. "Es una chicana a los medios más prestigiosos del mundo, como Le Monde o New York Times, pero también es la tipografía que usan los hip-hoperos de los barrios", dice Ramos.

El eslogan es "Más preguntas que respuestas". Emilia Rojas, de 21 años, explica que eso surge porque "cada vez que vamos a una nota nos quedan más preguntas sin responder, es algo del periodismo y de los barrios".

Los primeros tallleres, registrados en una foto de hace 10 años en la villa 21
Los primeros tallleres, registrados en una foto de hace 10 años en la villa 21

Actualmente Mundo Villa tiene presencia en 32 barrios de seis países de Latinoamérica, con la colaboración de 200 voluntarios, muchos periodistas y también referentes sociales. "Integramos una red de más de 70 medios comunitarios (nacionales e internacionales) y trabajamos junto a más de 450 organizaciones de base", detalla el director del medio.

Alan Gómez tenía 18 años cuando se topó de casualidad con el taller de periodismo en la villa 21. "Estaba buscando un taller de fútbol y apareció el periodismo. Me gustó el grupo, y me interesó contar lo que pasaba en el barrio, quería encontrar una profesión", cuenta.

Gómez es hoy uno de los camarógrafos de Mundo Villa, que tiene su propio programa en Diputados TV. Y es un prometedor realizador de cine. El propio Juan José Campanella se interesó por su trabajo y lo asesora en un proyecto de película. "Me gusta la cámara porque se puede ver todo, lo que pasa en la calle y lo que le pasa a la gente", resume con timidez.

Mundo Villa
Mundo Villa

Para Ramos, uno de los grandes éxitos de Mundo Villa es haber comunicado a las villas. "Había diferencias entre la gente de los barrios y generamos espacios intervillas, para que los periodistas de un lado vean las problemáticos de otro barrio y se sientan identificados".

"Cada uno de nosotros se convirtió en referencia en nuestras comunidades, lo sentimos como un reconocimiento", se emociona Dalma Villalba, de 22 años, estudiante de la carrera de Comunicación en la UBA.

El aspecto más importante para quienes conducen y sostienen viva el alma de Mundo Villa es el formativo. En esta década realizaron 89 talleres de periodismo, fotografía, cine y televisión, de los que egresaron 925 jóvenes; 44 de ellos continuaron sus carreras universitarias.

(Fotos Gustavo Gavotti)
(Fotos Gustavo Gavotti)

Para Diego Boulliet, formador profesional de Mundo Villa, en este tiempo hubo una notable evolución en los talleres: "Empezó como algo muy amateur y creció a niveles muy interesantes. En Diputado TV, por ejemplo, los chicos producen, graban, son cronistas, editan. Se ve el crecimiento".

"Que estemos acá, en esta redacción, ya es un logro, que existan los talleres es un logro social", enumera Villalba, y su amiga Emilia Rojas agrega: "¡Que elijamos el periodismo!".

Ramos reafirma la idea espiritual de Mundo Villa, e imagina la expansión por muchos años: "El gran objetivo de esto es encontrar puentes de integración, destruir las barreras de los prejuicios, que se pueda entrar a los barrios y que los poderosos nos escuchen. Algo hicimos: pasamos de escuchar discursos que hablaban de erradicar las villas a urbanizarlas e incluirlas. Ese es en parte nuestro orgullo".

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