(Télam)
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Un informe elaborado por la Fundación Interamericana del Corazón (FIC) demostró que luego de la reforma impositiva que benefició a las grandes tabacaleras, en lo que va del año los cigarrillos aumentaron muy por debajo de la inflación. Esto tuvo una consecuencia concreta: según una encuesta que realizó la Fundacion, muy pocos fumadores cambiaron de habito motivados por el aumento de precios de cigarrillos.

A esta altura no hay discusión. Todas las experiencias y estudios en los países más desarrollados en materia de lucha contra el tabaquismo han demostrado que aumentar el precio de los cigarrillos empuja a muchos a dejar de fumar. Es la medida más eficaz. En general se calcula que por cada 10% de suba el consumo cae un 3 por ciento. Además, en Argentina, el 83,6% de la población apoya una medida así, según una encuesta realizada en 2015.

El gobierno de Cambiemos aumentó a poco de asumir los impuestos internos a los cigarrillos del 60 al 75 por ciento, pero no tardó en borrar con el codo lo que había escrito con la mano: la reforma impositiva vigente desde marzo de este año redujo ese impuesto al 70% y creó un impuesto mínimo, que hoy ronda los 32,5 pesos y que afectó particularmente a las marcas más baratas que ocupan entre el 8 y el 13 por ciento del mercado. Esto benefició, naturalmente, a las dos grandes tabacaleras: Nobleza Piccardo y Massalin Particulares.

Y el tiempo, por efecto de la inflación, se encargó de terminar de destruir la suba de impuestos: en lo que va del año, según un trabajo del economista Gabriel Giacobone, de FIC, el precio de los cigarrillos subió un 20,12% contra un 32,40% de inflación acumulada entre enero y septiembre, de acuerdo a las estadísticas del INDEC y el Ministerio de Agroindustria. Esto quiere decir que fumar se abarató en comparación con otros productos, como los alimentos.

A esta afirmación hay que sumar otra cuestión. Cuando se creó el impuesto mínimo se alegó, entre otras cosas, que se buscaba evitar que haya marcas muy baratas que contengan a los tabaquistas que no querían dejar de fumar, pero que estaban incómodos con los precios. Sin embargo, tres de las PyMEs más grandes del sector se presentaron en la justicia y dos de ellas, Sarandí y Centro Tabacalera, ya consiguieron medidas cautelares que frenaron el impuesto mínimo.

Como era esperable, esta situación se vio reflejada en el resultado de una encuesta a fumadores realizada por FIC. Pero para entender sus conclusiones hay que empezar por un sondeo anterior. Luego de que los impuestos internos treparan al 75%, FIC había detectado que el 40% de los fumadores habían cambiado sus hábitos de consumo por el aumento. Ahora, reforma impositiva mediante, se volvió a realizar una consulta. Esta vez, tras entrevistar a 2.484 personas en la Ciudad de Buenos Aires, el relevamiento arrojó que sólo un 30,7% de los encuestados cambió sus hábitos, pero que de ese total, un 60% no lo hizo por el precio.

En otras palabras, el precio de los cigarrillos influyó sobre apenas el 12,28% de los fumadores, una cifra extremadamente pobre si además se tiene en cuenta el contexto recesivo. Es una consecuencias directa de una reforma impositiva que no tuvo como objetivo desalentar el consumo, sino satisfacer a las dos tabacaleras que controlan al sector.

Gabriel Giacobone
Gabriel Giacobone

"La reforma tributaria no cumple con los estándares internacionales en la materia", concluyó FIC en su investigación, en la que advirtió que la iniciativa "generó una disminución en la alícuota del 75% al 70%, cuando lo recomendado por la comunidad internacional es siempre aumentar las alícuotas a los impuestos aplicados al tabaco".

Los resultados del trabajo fueron anticipados en una jornada que FIC realizó ayer en el Hotel Savoy, en la que también se presentó un estudio que destruye un mito alimentado por la industria tabacalera: que el aumento del precio de los cigarrillos genera más comercio ilegal.

Para ello, el equipo de FIC realizó un trabajo de hormiga: recogió durante un mes y medio casi 5 mil paquetes de cigarrillos de las calles porteñas y contrató a un perito de la Casa de la Moneda para establecer por medio de un análisis de estampillas y paquetes cuántos atados provenían del comercio ilegal. Al margen de que el estudio demuestra que todavía muchos fumadores utilizan el espacio público como tacho de basura, lo interesante es que de los paquetes de origen argentino, sólo se encontraron 168 del mercado ilícito, es decir, el 4 por ciento.

Pese a que el estudio no fue nacional -desde FIC adelantaron que el objetivo a futuro es hacer un relevamiento más abarcativo-, sus resultados destrozaron las afirmaciones de la industria tabacalera, que había estimado en varios medios que el comercio ilegal aumentó del 10 al 14 por ciento con la suba de impuestos internos al 75%, y que había proyectado que iba a alcanzar al 22% del mercado tras la reforma impositiva.

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