El viernes 5 de enero, Lucas Ledezma emprendió la travesía de viajar de Córdoba a Rusia en bicicleta. Partió a las 9 de la mañana desde el Estadio Mario Alberto Kempes, con la mira puesta en llegar a la apertura de la Copa del Mundo (el próximo 14 de junio), en la ciudad de Moscú. Hoy, cinco meses después, llegó a destino luego de pedalear 14 mil kilómetros, recorrer 21 países y cruzar tres continentes.

Ya asentado en territorio ruso, por estas horas aprovechará el tiempo para conocer un poco más el país y probará suerte para conseguir entradas (no tiene para ningún encuentro) antes de que empiece el torneo, cuenta en diálogo con Infobae. Y también, mientras tanto tratará de sumar apoyos a la cruzada que motivó el periplo: conseguir financiamiento para construir una escuela deportiva para chicos con discapacidad, un sueño enmarcado dentro del proyecto propio denominado Todo a Pedal.

Más allá de alentar al elenco nacional, el objetivo de la iniciativa es poder concretar un espacio adaptado para los chicos; un lugar pensado para la estimulación, recreación y formación en oficios, promoviendo por medio de la interdisciplina herramientas de inclusión que a futuro ayuden a garantizar los derechos y el ejercicio pleno de ciudadanía.

Lucas tiene 30 años y es profesor de Educación Física. Trabaja en el Área de Deportes de la Municipalidad de Toledo, su pueblo natal que se sitúa a poco más de 20 kilómetros de Córdoba Capital. Lleva una vida dedicada al deporte y la enseñanza, y es un apasionado del fútbol.

Hincha de Talleres, es también un ferviente seguidor de la Selección Argentina, a la que acompañó en los últimos torneos en los que participó: asistió al Mundial de Brasil 2014, en la Copa América celebrada un año más tarde en Chile y repitió el plan en tierras brasileñas para los Juegos Olímpicos de Río 2016. En todas las ocasiones, siempre viajó en bicicleta. Desde los 19 años realiza trayectos largos sobre dos ruedas.

Para esta nueva aventura, Lucas llevó a cuestas ropa de abrigo, una carpa, una bolsa de dormir y un colchón inflable. En el equipaje además había una pequeña garrafa de gas butano, un quemador, utensilios de cocina, unos pocillos para calentar agua y alimentos básicos (arroz, fideos, sopas deshidratadas).

A bordo de su Venzo, rodado 29 con 27 velocidades, transitó en promedio entre 100 y 120 kilómetros diarios. "El mínimo que hice fueron 50 km y el máximo, 170. Pero dependía de las distintas condiciones, como el clima o la altura", contó. En el camino no hubo paradas planificadas. No sabía dónde iba a instalar su carpa cada noche para pernoctar. La programación diaria se iba improvisando sobre la marcha.

La hoja de ruta lo llevó a pasar por Chile, Bolivia, Perú, Colombia, Ecuador, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Guatemala y el sur de México, donde tomó un avión hacia España. Una vez en suelo europeo, circuló a pedal los más de 4 mil kilómetros restantes (pasando por Francia, Bélgica, Alemania, Polonia, Lituania, Letonia, entre otros) hasta el destino final.

Durante el camino pasó momentos de zozobra. Como cuando una noche en Nicaragua le robaron el teléfono celular y otras pertenencias. O como cuando tuvo que cruzar la frontera entre Argentina y Chile: "El Paso de Jama fue el tramo más complicado. Hay hasta 4.800 metros sobre el nivel del mar y es una zona desértica en la que durante el día hace mucho calor y en la noche hay muy bajas temperaturas, y el viento permanente no te deja avanzar", detalló.

Dificultades al margen, en el mediodía de este miércoles va a estar en la icónica Plaza Roja. Se quedará en Rusia hasta que el Mundial finalice. Y luego retornará para continuar con el proyecto solidario que encabeza.

La obra tiene el aval de la Intendencia de Toledo y el apoyo de la Agencia Córdoba Deportes. Para la concreción del inmueble, ya cuenta con un terreno que fue cedido por la Asociación Mutual Cordobesa (AMC), ubicado en el barrio residencial Balcones del Sur. A ello se le sumó la colaboración de algunas empresas que donaron materiales de construcción y el aporte profesional de un arquitecto que se puso a disposición. Cualquier ayuda es bien recibida, desde un mueble o elemento de estudio hasta la mano de obra. La idea es edificar un aula, una cocina y dos baños.

"Creo que la gente va a ayudar mucho a mi regreso, cuando empiecen las obras. Es un proyecto que tengo pensado construirlo con la colaboración de todos", finalizó entusiasmado Lucas. El lugar será para sus alumnos, a los que les brinda dos horas semanales de clases.

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