El lagarto que expulsa sangre por los ojos para defenderse y corre riesgo de extinción

Un estudio relaciona este mecanismo defensivo con sustancias asociadas a la dieta de hormigas cosechadoras nativas

Primer plano de la cabeza de un reptil escamoso que expulsa un fino chorro de líquido rojo desde su ojo sobre un fondo de arena.
La Universidad Tecnológica de Texas inició un proyecto de dos años en Dickens y Kent para evaluar la supervivencia del lagarto cornudo (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Cuando un lagarto cornudo se siente amenazado, puede recurrir a una de las defensas más sorprendentes del mundo animal: expulsar sangre por los ojos para ahuyentar a sus depredadores. Sin embargo, este mecanismo no alcanza para protegerlo de una amenaza mucho mayor: el deterioro de su hábitat y la disminución de sus poblaciones.

Ante esta situación, la Universidad Tecnológica de Texas anunció en agosto un proyecto de dos años para investigar qué condiciones favorecen la supervivencia de esta especie, catalogada como amenazada en ese estado de Estados Unidos.

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Uno de los aspectos centrales será la disponibilidad de hormigas cosechadoras, que constituyen una parte fundamental de su alimentación y están relacionadas con su particular mecanismo de defensa.

La investigación se desarrollará en un rancho privado de 2.430 hectáreas, situado en los condados de Dickens y Kent. Allí, los científicos analizarán cómo influyen las características del hábitat, las prácticas ganaderas y la presencia de alimento en la conservación de este reptil, con el objetivo de identificar las condiciones que podrían favorecer su recuperación.

Primer plano de la cabeza y parte del cuerpo de un lagarto con escamas puntiagudas sobre tierra seca
La población del lagarto cornudo de Texas decayó desde la década de 1960 debido a la fragmentación del hábitat y la invasión de hormigas de fuego (YouTube/@NatGeoAnimals)

La importancia de estas hormigas va más allá de su función como alimento. Su consumo también podría estar relacionado con la capacidad del lagarto cornudo para ahuyentar a ciertos depredadores mediante la expulsión de sangre por los ojos. Para comprender esa relación, un estudio publicado en la revista Ichthyology & Herpetology analizó la composición de este fluido y su vínculo con la dieta del reptil.

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Los investigadores descubrieron que las especies que se alimentan de hormigas cosechadoras del género Pogonomyrmex y utilizan ese mecanismo de defensa presentan en el plasma sanguíneo sustancias capaces de provocar rechazo en algunos mamíferos. El hallazgo aporta una pista sobre cómo la alimentación podría influir en una de las estrategias de supervivencia más singulares de estos animales.

Las hormigas cosechadoras vinculan la alimentación con la conservación

El proyecto de la Universidad Tecnológica de Texas medirá cuántos lagartos cornudos viven en el área, qué ambientes prefieren, cómo cambia su actividad a lo largo del año y cuál es su estado reproductivo.

Primer plano de un lagarto que extiende la lengua rosada hacia una hormiga negra sobre un suelo terroso y pedregoso
Un estudio científico demostró que el plasma sanguíneo de este reptil posee un compuesto que provoca rechazo en mamíferos como coyotes y ratones (YouTube/@NatGeoAnimals)

También examinará la vegetación, el suelo, las prácticas ganaderas y la distribución de las colonias de hormigas cosechadoras, que son una fuente esencial de alimento para la especie.

La necesidad de proteger al lagarto cornudo de Texas responde a un deterioro que comenzó hace varias décadas. Según informó la universidad, sus poblaciones experimentaron un fuerte descenso entre las décadas de 1960 y 1970, una tendencia que puso en evidencia las amenazas que enfrenta la especie en su entorno natural.

Entre los principales factores se encuentran la expansión urbana, la fragmentación del hábitat y el uso de pesticidas. A ellos se suma el avance de las hormigas de fuego rojas, una especie invasora que afecta a las hormigas cosechadoras nativas, fundamentales para la alimentación del reptil y vinculadas con su particular mecanismo de defensa.

Sin embargo, es importante distinguir los objetivos de ambas investigaciones: mientras el proyecto de la Universidad Tecnológica de Texas busca identificar las condiciones necesarias para favorecer la recuperación de las poblaciones, el estudio publicado en 2024 se concentró en la relación entre la dieta y las propiedades de la sangre, sin evaluar directamente las causas del retroceso de la especie.

Un lagarto de cuerpo aplanado y espinas en la cabeza posa sobre tierra pedregosa, con arbustos secos y cactáceas al fondo bajo el cielo azul
Los investigadores calcularon que la sustancia activa en la sangre defensiva posee un tamaño molecular de entre 800 y 1.600 unidades de masa atómica (YouTube/@NatGeoAnimals)

La sangre contiene una sustancia que todavía no fue identificada

Lo sorprendente de esta defensa no es solamente que el lagarto cornudo pueda expulsar sangre por los ojos, sino también que su composición podría ser clave para ahuyentar a ciertos depredadores. Ante la amenaza de algunos mamíferos, el reptil proyecta el líquido desde estructuras vasculares situadas alrededor de los ojos, un mecanismo poco habitual en el mundo animal.

Para descubrir qué provoca el rechazo de los atacantes, los investigadores centraron su atención en el plasma sanguíneo, la parte líquida que transporta distintas sustancias por el organismo. El objetivo era determinar si allí se encontraba algún compuesto capaz de explicar la eficacia de esta particular estrategia defensiva.

Las pruebas con coyotes y ratones indicaron que el compuesto activo circula en el plasma. El trabajo estima que su peso molecular se ubica entre 800 y 1.600 unidades de masa atómica, una medida que permite calcular el tamaño de una molécula. Sin embargo, los investigadores todavía no lograron aislar ni identificar de forma definitiva la sustancia responsable.

La comparación entre especies aportó otra pista. El compuesto apareció en muestras de plasma de lagartos que comen hormigas Pogonomyrmex y expulsan sangre.

Un lagarto espinoso de tonos pardos sobre tierra y piedras con una mancha roja en el ojo
Los científicos postulan que el organismo del reptil transforma componentes del veneno del abdomen de las hormigas en péptidos defensivos (YouTube/@NatGeoAnimals)

En cambio, no se detectó en especies que no presentan esa defensa y se alimentan de otras hormigas u otros invertebrados.

Los lagartos cornudos de Texas alimentados con hormigas cosechadoras también mostraron una reacción más intensa en las pruebas que los que recibieron grillos.

El organismo del reptil podría transformar componentes del veneno

Los análisis de las hormigas relacionaron la capacidad de la sangre para provocar rechazo con el abdomen del insecto, donde se almacena el veneno.

A partir de esos resultados, los autores propusieron que las enzimas tóxicas del veneno podrían ser transformadas por los lagartos en uno o más péptidos pequeños.

Los péptidos son cadenas breves de aminoácidos, las sustancias que forman las proteínas. Esta explicación es una hipótesis respaldada por los experimentos, no una identificación definitiva del mecanismo.

Un lagarto cornudo con la boca abierta y la lengua extendida sobre la tierra junto a varias hormigas.
Biólogos de la Universidad Cristiana de Texas analizan la dieta y la temperatura de las crías para determinar los mejores sitios de liberación (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tampoco demuestra que esta defensa funcione contra todos los depredadores, ya que sus resultados se limitan a las reacciones observadas en los mamíferos evaluados. Los proyectos de recuperación también siguen otros factores que influyen en la supervivencia.

Dean Williams, profesor de biología de la Universidad Cristiana de Texas, informó en un comunicado de la institución que los equipos estudian la dieta y las preferencias de temperatura de las crías en libertad para elegir mejores sitios de liberación.

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