
Una técnica de laboratorio de 28 años murió en Siberia y ahora investigan si se contagió de peste neumónica. El caso puso en cuarentena a cinco hospitales de la ciudad de Irkutsk y dejó a unas 200 personas bajo control médico.
La mujer se llamaba Daria Shipilova y trabajaba en el Instituto Antiplaga de Irkutsk, en Siberia. A comienzos de mes tuvo un problema respiratorio grave, fue internada y murió. Todavía no está confirmado que haya tenido peste ni cómo pudo haberse contagiado, pero persisten dudas sobre un posible brote.
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Estados Unidos y la OMS siguen el caso
El Gobierno de Estados Unidos comenzó a pedir información sobre lo ocurrido. Un funcionario del Departamento de Estado dijo a EFE que el contacto con las autoridades rusas empezó el viernes 2 de octubre.
“Hemos estado en contacto con el Gobierno ruso —incluidos nuestros expertos en salud del Departamento de Estado y el Ministerio de Asuntos Exteriores— desde el viernes pasado”, explicó el funcionario.

El presidente estadounidense, Donald Trump, dijo que su país todavía estaba revisando la situación, aunque prometió apoyo a Moscú “en todo lo posible”. Antes de viajar a Nebraska para un acto de campaña por las legislativas del 3 de noviembre, afirmó: “Nos acabamos de enterar, lo estamos analizando, pero parece un gran problema para Rusia”. Además, reveló que hablará con Vladimir Putin en las próximas horas.
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“Es siempre algo muy bueno cuando se ofrece ayuda”, aseveró el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, en su rueda de prensa telefónica diaria.
El portavoz de la OMS, Christian Lindmeier, contó en Ginebra que la mujer trabajaba en un instituto que estudia microbios peligrosos, incluida la bacteria de la peste. También aclaró que la zona de Siberia donde está Irkutsk es un lugar donde la enfermedad puede aparecer de forma natural en animales silvestres.
“La OMS aún no ha recibido una notificación oficial al respecto a través del Reglamento Sanitario Internacional”, señaló Lindmeier. Añadió que la causa de muerte aún no fue confirmada y que se estaban haciendo análisis de laboratorio.
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Según un mensaje enviado por las autoridades sanitarias rusas a la OMS, no se encontraron agentes de enfermedades infecciosas peligrosas en ninguna de las personas que tuvieron contacto con Shipilova.

Todas las personas que estuvieron cerca de la paciente fueron identificadas y siguen bajo observación. Hasta ese momento, ninguna había mostrado síntomas. La OMS calculó que el riesgo era entre moderado y bajo para Irkutsk, bajo para Rusia en general y muy bajo para Europa, aunque aclaró que esa evaluación puede cambiar si aparece nueva información.
El organismo dijo que mantiene el seguimiento del caso y que puede ayudar a las autoridades rusas si se lo piden.
Qué es la peste neumónica y por qué preocupa
La peste es una enfermedad causada por la bacteria Yersinia pestis. Puede afectar los ganglios, la sangre, los pulmones o la garganta. Según la parte del cuerpo comprometida, recibe distintos nombres: bubónica, septicémica, neumónica o faríngea.
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La forma bubónica ataca los ganglios, que son pequeñas zonas del cuerpo vinculadas con las defensas. La septicémica aparece cuando la bacteria llega a la sangre. La faríngea afecta la garganta. La neumónica, en cambio, llega a los pulmones y puede causar neumonía.
Esta última es la más preocupante porque una persona enferma puede contagiar a otra al toser o estornudar. Las gotas que salen por la boca o la nariz pueden llevar la bacteria. La OMS considera que esta es la forma más peligrosa de la enfermedad.

La peste pulmonar puede aparecer cuando la bacteria pasa a los pulmones desde otra parte del cuerpo o cuando una persona se contagia de alguien que ya está enfermo. Aunque es menos habitual que otras formas de peste, necesita atención rápida.
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El período de incubación —el tiempo entre el contagio y los primeros síntomas— puede ser de apenas 24 horas. Sin embargo, las posibilidades de curación son altas si el diagnóstico y el tratamiento comienzan dentro de las primeras 24 horas desde que empieza el cuadro.
Los antibióticos pueden curar la infección si se dan a tiempo. También pueden necesitarse otros cuidados médicos, según la situación de cada paciente.
Pulgas y animales son la vía más común de contagio
Las pulgas, las ratas y otros mamíferos pueden portar la bacteria que causa la peste. La forma más común de contagio ocurre cuando una pulga que estuvo sobre un animal infectado pica a una persona.
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También es posible enfermar al tocar tejidos o líquidos corporales de animales infectados. Comer carne cruda o mal cocida de un animal que porta la bacteria puede provocar peste faríngea, que afecta la garganta.

Los síntomas pueden variar. Fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, cansancio, dolor en el cuerpo, mareos, náuseas, vómitos y diarrea pueden aparecer en las distintas formas de la enfermedad.
En la peste bubónica, los ganglios pueden hincharse y doler. La forma septicémica puede provocar dolor abdominal y sangrado por la nariz, la boca o debajo de la piel. La neumónica puede dar falta de aire, dolor en el pecho, tos y mucosidad acuosa o con sangre.
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La OMS advierte que, sin tratamiento, las formas septicémica y neumónica pueden tener una mortalidad de entre el 30% y el 100%. La bacteria puede pasar por la sangre y llegar a otros órganos, por lo que el cuadro puede cambiar durante su evolución.
La peste sigue presente en varios países
La peste en animales existe en todos los continentes salvo Oceanía. Desde la década de 1990, la mayor parte de los casos en personas se concentra en África.
Madagascar, la República Democrática del Congo y Perú son los países donde la enfermedad aparece con más frecuencia. En Madagascar se informan casos de peste bubónica casi todos los años entre septiembre y abril.
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La llamada peste negra causó la muerte de unos 50 millones de personas en Europa durante el siglo XIV, según la OMS. Hoy, las autoridades recomiendan avisar a la población cuando hay peste en animales de una zona, evitar las picaduras de pulgas y no tocar animales muertos, sus tejidos ni sus líquidos.
La investigación busca saber si hubo un accidente en el laboratorio
Una de las posibilidades que analizan es que Shipilova haya roto por accidente un tubo de ensayo con material que contenía Yersinia pestis mientras manipulaba muestras. Por ahora, las autoridades no confirmaron que ese accidente haya ocurrido ni que explique un posible contagio.

Las personas que tuvieron contacto con la técnica fueron sometidas a controles médicos y análisis. Hasta ese momento, no se habían informado nuevos casos entre quienes trabajaban en el Instituto Antiplaga.
Las medidas también llegaron a una planta de aluminio de Shelekhov, la ciudad donde está el instituto. La empresa pidió a sus empleados usar mascarilla y acudir de inmediato a un médico si tienen síntomas.
La confusión aumentó cuando Alexei Tsydenov, gobernador de la vecina república de Buriatia, publicó que la trabajadora había muerto de peste. Más tarde cambió su mensaje y agregó la palabra “posiblemente”, sin explicar qué pruebas tenía para sostenerlo.
El gobernador de Irkutsk, Igor Kobzev, tampoco confirmó el diagnóstico de peste neumónica. Dijo que Shipilova sufrió una “neumonía de origen desconocido” y aseguró que las medidas preventivas estaban bajo la supervisión de Rospotrebnadzor, el organismo ruso de control sanitario.
Kobzev añadió que las muestras tomadas a la paciente no mostraron microorganismos relacionados con su trabajo. También dijo que no hubo enfermedades infecciosas entre los empleados del instituto durante los diez días previos a la muerte de Shipilova.

El riesgo de un caso en Argentina es muy bajo
La peste no desapareció, aunque hoy se registran muchos menos casos que en las grandes epidemias de la historia. El doctor Marcelo Rodríguez Fermepin, jefe del Laboratorio de Virología de un hospital y profesor de Microbiología Clínica en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires (UBA), señaló que se producen cerca de mil casos por año en Asia y África.
“Se producen aproximadamente 1.000 casos por año en el mundo en Asia y África. La bacteria responsable es la misma que produjo las grandes epidemias históricas, aunque su comportamiento pudo haberse modificado a lo largo de los siglos”, explicó Rodríguez Fermepin.
El especialista consideró que la bacteria pudo haberse vuelto menos agresiva con el paso del tiempo. “En general, a los microorganismos no les resulta beneficioso eliminar a todos los huéspedes que necesitan para sobrevivir. Este se mantiene principalmente en un ciclo que involucra a las pulgas y a los roedores, y tampoco provoca la muerte de todas las personas que infecta”, afirmó.
“Los humanos nos hemos vuelto por la presión evolutiva, un poquito más resistentes y la bacteria un poquito menos letal”, agregó.
Sobre la posibilidad de que aparezca un caso local, Rodríguez Fermepin sostuvo que el riesgo para Argentina es muy bajo. “No tenemos ninguna notificación de Yersinia pestis en Argentina en este momento ni registros de casos en los últimos años”, dijo.
El médico remarcó que, aunque se trate de una enfermedad poco frecuente, es importante vigilar los casos sospechosos y contar con estudios que permitan identificar rápido qué bacteria está causando una infección.
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