
La dieta mediterránea se asoció con una menor probabilidad de acné en adultos, sobre todo entre las mujeres, según una investigación del King’s College de Londres publicada en la Revista de la Academia Europea de Dermatología y Venereología. El patrón alimentario incluyó verduras, frutas, cereales integrales y grasas saludables.
Los investigadores examinaron datos de 228.757 participantes del biobanco del Reino Unido e identificaron 1.603 personas con acné activo a partir de diagnósticos recientes o de información aportada por los propios participantes.
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La autora principal, la profesora en Ciencias de la Nutrición Wendy Hall, afirmó en un comunicado de King’s College London: “Nuestros hallazgos sugieren que la dieta y el acné en adultos están relacionados, y que no se trata simplemente de evitar los lácteos o los alimentos azucarados”.
La profesora añadió que “los adultos con acné tienden a tener dietas menos saludables en general, y existen indicios de que las asociaciones dietéticas pueden diferir entre hombres y mujeres. También descubrimos que los distintos productos lácteos mostraron asociaciones bastante diferentes con el acné”.
Qué es el acné y cómo se manifiesta

Según afirmó en Infobae la doctora Leisa Molinari, médica dermatóloga, especialista en cáncer de piel, fundadora del Centro Médico de la Piel (M.N. 116.628) hasta el 95% de los adolescentes y adultos jóvenes atraviesan episodios de acné en algún momento, de acuerdo con datos del Global Burden of Disease.
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Además, advirtió que el acné en mujeres adultas muestra una tendencia creciente a nivel global, con modelos epidemiológicos que proyectan un aumento hacia 2040: “Ya no es solo ‘un tema de adolescentes’, cada vez más mujeres llegan a la consulta después de los 25, los 30 e incluso los 40 años”, destacó.
El acné es la enfermedad cutánea más frecuente a nivel mundial, afirmó Molinari: “Se origina en la unidad pilosebácea —donde conviven el folículo piloso y la glándula sebácea— cuando se combinan cuatro factores: exceso de sebo, obstrucción del folículo por células muertas, proliferación de la bacteria Cutibacterium acnes e inflamación local”.
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El resultado visible, describió la especialista, son comedones (puntos negros y blancos), pápulas, pústulas y, en los casos más severos, nódulos y quistes con riesgo de cicatrices en cara, espalda, pecho, boca, nariz.
Según cada caso, la doctora explicó que se pueden indicar tratamientos tópicos, medicación oral, rutinas específicas de cuidado de la piel o tecnologías para tratar marcas y cicatrices.
Qué descubrieron sobre acné y dieta mediterránea

Según la investigación del King’s College de Londres, las mujeres que seguían el patrón mediterráneo mostraron una menor probabilidad de acné. Entre los hombres, las dietas bajas en carbohidratos y con mayor presencia de alimentos de origen animal se asociaron con una probabilidad más alta de padecerlo.
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Las diferencias entre mujeres y hombres podrían vincularse en parte con las hormonas, aunque también podrían reflejar variaciones en los hábitos alimentarios, la comunicación de síntomas y el uso de los servicios de salud. El estudio planteó que serán necesarias más investigaciones para confirmar esos patrones.
Las verduras cocidas, el queso y el yogur se asociaron con una menor probabilidad de acné. En cambio, la leche desnatada y los postres elaborados con leche se relacionaron con una mayor probabilidad de la afección.
El yogur y el queso fuera de una única categoría

Los productos lácteos fermentados mostraron en algunos análisis asociaciones distintas de las observadas con la leche descremada y los postres lácteos. La investigación sugirió que los lácteos no deberían tratarse como una categoría única al estudiar su posible vínculo con el acné.
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El autor principal, Bochen Li, estudiante de doctorado en el King’s College de Londres, explicó que el objetivo fue examinar la relación entre la calidad general de la dieta, grupos específicos de alimentos y el acné en adultos. Añadió que los hallazgos podrían contribuir al desarrollo futuro de recomendaciones dietéticas para esta población.
Por su parte, la doctora Hall concluyó: “Este estudio no nos permite afirmar que la dieta cause o prevenga el acné, pero nos proporciona pistas importantes sobre los patrones dietéticos que deberíamos probar ahora en ensayos clínicos”.
Las claves de la dieta mediterránea

Los componentes básicos de este estilo de alimentación son:
- El aceite de oliva como principal fuente de grasa
- Abundancia en verduras, frutas y cereales integrales.
- Pescado azul y proteínas magras. Los principales pescados azules son la anchoa, boquerón, arenque, anguila, atún, jurel, salmón, salmonete, sardina y caballa.
- Carne roja y grasas saturadas: consumo limitado
- Alta ingesta de fibra procedente de diversas fuentes vegetales.
- Consumo de frutos secos, como las nueces.
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