
Un análisis de casi 2.400 pacientes halló que la diabetes tipo 2 y la predisposición genética se asocian con cirrosis por hígado graso antes de los 50 años, una etapa de la enfermedad que puede pasar inadvertida con los métodos de detección habituales.
La enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD, por sus siglas en inglés) es una afección caracterizada por la acumulación de grasa en el hígado y la presencia de al menos un factor de riesgo cardiometabólico. La denominación reemplazó a la de enfermedad por hígado graso no alcohólico.
PUBLICIDAD
Investigadores de la Universidad de California en San Diego, en Estados Unidos, identificaron un grupo de pacientes que desarrolla fibrosis avanzada y cirrosis a edades más tempranas.
El estudio, publicado en Clinical Gastroenterology and Hepatology, evaluó datos de 2.395 adultos con MASLD confirmada mediante biopsia. De los 234 participantes que tenían cirrosis, cerca de una cuarta parte recibió esa clasificación antes de cumplir 50 años.
El hígado graso puede progresar durante años sin síntomas claros

La MASLD ocurre cuando se acumula grasa en el hígado junto con alteraciones metabólicas. En algunos casos, el daño evoluciona hacia inflamación y fibrosis, que consiste en la formación de cicatrices en el órgano. Cuando esa cicatrización es extensa, se considera cirrosis.
PUBLICIDAD
La ausencia de molestias en las primeras etapas puede retrasar el diagnóstico. “La cirrosis suele ser asintomática hasta que se desarrollan complicaciones graves”, señaló Rohit Loomba, gastroenterólogo y hepatólogo de UC San Diego Health, citado en un comunicado de la universidad.
La cirrosis eleva, además, el riesgo de carcinoma hepatocelular, la forma más frecuente de cáncer de hígado.
Por ese motivo, detectar el daño hepático antes de que avance permite definir controles y tratamientos según el perfil de cada paciente.
La diabetes tipo 2 fue el factor metabólico con mayor asociación

Los investigadores compararon a personas menores de 50 años con MASLD y sin cirrosis frente a quienes ya habían desarrollado la enfermedad avanzada. Entre estos últimos, la diabetes tipo 2 apareció con mayor frecuencia.
PUBLICIDAD
Tras ajustar los resultados por variables demográficas y metabólicas, tener diabetes tipo 2 se vinculó con una probabilidad 3,74 veces mayor de presentar cirrosis antes de los 50 años. El hallazgo no prueba que la diabetes sea la causa única del daño hepático, pero la ubica como un indicador relevante dentro de un conjunto de riesgos.
La diabetes tipo 2 suele estar relacionada con resistencia a la insulina, un trastorno que favorece la acumulación de grasa en el hígado. También puede coexistir con hipertensión, colesterol elevado y exceso de peso, condiciones que agravan el riesgo cardiometabólico.
La obesidad severa también fue más frecuente entre los casos tempranos

El análisis detectó que los pacientes jóvenes con cirrosis tenían con mayor frecuencia un índice de masa corporal de al menos 35 kg/m², un rango que se utiliza para clasificar la obesidad severa. También presentaban diferencias en algunos parámetros de laboratorio, como fosfatasa alcalina más alta y ALT más baja.
PUBLICIDAD
Estos valores no permiten diagnosticar por sí solos una fibrosis avanzada. Su interpretación requiere una evaluación médica junto con antecedentes clínicos, estudios por imágenes u otras herramientas indicadas para cada caso.
Para Loomba, los adultos jóvenes con diabetes tipo 2, obesidad o una carga genética elevada podrían beneficiarse de una evaluación hepática más anticipada. La investigación plantea que la edad no debería reducir la atención sobre los factores metabólicos acumulados.
Algunas variantes genéticas pueden acelerar el daño hepático

El equipo analizó variantes de los genes PNPLA3, TM6SF2 y HSD17B13, vinculados con la susceptibilidad a la enfermedad hepática. A partir de esos datos, calculó una puntuación de riesgo genético para los participantes.
PUBLICIDAD
Las personas con una puntuación genética alta tuvieron una asociación independiente con la cirrosis precoz. El riesgo relativo fue 2,33 veces mayor frente a quienes registraban una puntuación menor, según el modelo estadístico aplicado en el estudio.
Los autores observaron, además, una menor presencia de la variante protectora HSD17B13 entre los pacientes con cirrosis de inicio temprano. La herencia genética no determina por sí misma la evolución de la enfermedad, aunque puede aumentar la vulnerabilidad cuando se combina con diabetes, obesidad y otros factores metabólicos.
Las herramientas de cribado pueden subestimar el riesgo en menores de 50 años

El trabajo advierte que varias escalas usadas para estimar fibrosis incluyen la edad como uno de sus componentes. Esa característica puede reducir su capacidad para identificar enfermedad avanzada en pacientes más jóvenes.
PUBLICIDAD
En la muestra analizada, casi un tercio de las personas con cirrosis precoz obtuvo resultados que no habrían justificado estudios adicionales con los puntos de corte habituales. El resultado expone una limitación de los métodos de cribado cuando se aplican de manera uniforme.
“Dado que las herramientas de detección actuales incluyen la edad, no detectan a casi un tercio de los pacientes”, afirmó Veeral Ajmera, hepatólogo de UC San Diego Health y primer autor del trabajo.
La detección debe considerar el conjunto de factores de riesgo

Los autores proponen avanzar hacia estrategias que integren mejor el riesgo genético y metabólico, en lugar de basarse principalmente en la edad. La meta es identificar antes a las personas con mayor probabilidad de progresar hacia fibrosis avanzada.
PUBLICIDAD
El aumento sostenido de la obesidad y la diabetes tipo 2 anticipa una mayor carga de enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica. En ese contexto, el estudio aporta elementos para que la evaluación del hígado en adultos menores de 50 años considere con más atención esos antecedentes clínicos.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Cuál es la infeccion que aumenta más de 30% el riesgo de infarto y ACV
En el Día Mundial del Corazón, especialistas advierten que el herpes zóster puede afectar la salud cardiovascular durante los meses posteriores a la enfermedad

Controlar la presión arterial a menudo se asocia con menor riesgo de deterioro cognitivo
Los ensayos clínicos disponibles vinculan el tratamiento de la hipertensión con beneficios futuros para la memoria y el razonamiento

La NASA otorgó USD 300.000 a un proyecto para producir alimentos durante misiones a Marte
La propuesta combina cultivos, hongos, fermentación y reciclaje de nutrientes para cubrir hasta la mitad de la dieta de una tripulación en un viaje de larga duración al planeta rojo

Un estudio de Harvard sugiere que el corazón trasplantado se ajusta a la edad biológica del receptor: qué implica este hallazgo
La investigación, publicada como preimpresión en bioRxiv, documenta que el entorno del cuerpo que aloja al órgano puede revertir o acelerar los marcadores de envejecimiento del corazón injertado, independientemente de la edad del donante original

Insomnio: por qué dormir mal se relaciona con más riesgo de sufrir ACV
Investigadores italianos analizaron datos de más de 1,3 millones de personas y hallaron que las dificultades persistentes para descansar se asocian con mayor posibilidad de eventos cerebrovasculares. Cuál es la causa



