
El cáncer colorrectal es el tercer tipo más frecuente y el segundo más letal a nivel global, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Nueva evidencia muestra que la infección por Helicobacter pylori, una bacteria vinculada con un mayor riesgo de cáncer de estómago, también podría estar asociada con cerca de uno de cada cinco casos de cáncer colorrectal en el mundo.
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La conclusión surge de un estudio que revisó datos de 43 investigaciones. El análisis fue liderado por la Universidad de California San Diego, Estados Unidos.
El análisis calculó que la exposición a la bacteria podría estar relacionada con el 22 % de los casos de cáncer colorrectal a escala global. Por regiones y países, el Pacífico Occidental y Mongolia presentaron las proporciones estimadas más altas: 25 % y 36 %, respectivamente.
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En números absolutos, China concentró la mayor cantidad de casos potencialmente vinculados a la exposición, con 139.619. El trabajo también detectó, en un análisis exploratorio de patrones de datos, que la proporción de cánceres colorrectales asociados a la bacteria era mayor entre quienes nacieron en las décadas de 1960 y 1970.

El estudio, publicado en la revista eGastroenterology, examinó hasta qué punto esa exposición podría explicar parte de la carga mundial de la enfermedad. La investigación parte de un dato sanitario mayor: el cáncer colorrectal es la segunda causa principal de muerte por cáncer.
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En 2022 se registraron casi dos millones de casos nuevos y 900.000 muertes por esta enfermedad en todo el mundo, de acuerdo con los investigadores. La bacteria Helicobacter pylori ya está clasificada como carcinógeno humano del grupo 1 por su relación causal comprobada con el cáncer de estómago, aunque su papel en el cáncer colorrectal sigue en debate.
La Dra. Rosiered Brownson-Smith, investigadora de cáncer colorrectal del King’s College de Londres, dijo en Science Media Center: “Este es un modelo bien ejecutado. Los investigadores tomaron una relación estadística existente entre H. pylori y el riesgo de cáncer de intestino y la utilizaron, junto con datos globales de infección y cáncer, para estimar cuánto cáncer de intestino podría estar teóricamente vinculado a la infección si esa relación resulta ser una verdadera relación de causa y efecto. Es una gran incógnita, y los propios autores se encargan de señalarlo.”
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Según informó Infobae en una nota previa, la incidencia de este cáncer en adultos menores de 50 años no deja de crecer y ya representa la principal causa de muerte oncológica en ese grupo en varios países. Los datos muestran que el 45% de los nuevos diagnósticos ocurre en personas menores de 65 años, cuando en 1995 ese porcentaje era del 27%.
El análisis estimó un riesgo mayor tras la exposición

Para construir la estimación global, los autores recurrieron a revisiones sistemáticas y a análisis de datos combinados. Luego estratificaron la información por región, método diagnóstico, sexo, acceso a programas nacionales de detección del cáncer colorrectal y uso de terapias de erradicación.
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También utilizaron estimaciones internacionales de casos del Observatorio Mundial del Cáncer (GLOBOCAN) correspondientes a 2022. A partir de ese cruce de datos, concluyeron que la exposición a la bacteria se asoció con un riesgo 1,6 veces mayor de cáncer colorrectal.
El trabajo no encontró diferencias estadísticamente significativas cuando los resultados se ordenaron por sexo, edad en mayores y menores de 60 años, método de diagnóstico o existencia de un programa nacional de detección precoz. Eso significa que la asociación observada se mantuvo sin variaciones claras en esos grupos.
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La respuesta más directa a la pregunta central del estudio es esta: los autores estiman que la exposición a Helicobacter pylori podría explicar alrededor de uno de cada cinco casos de cáncer colorrectal en el mundo, pero aún no sostienen que la relación causal esté demostrada. Por eso piden investigaciones de alta calidad y seguimiento prolongado antes de convertir esa hipótesis en una estrategia sanitaria general.
La posible prevención con antibióticos mostró efecto solo después de 10 años

En los cuatro estudios observacionales que evaluaron la erradicación de Helicobacter pylori, la terapia con antibióticos se asoció con una reducción del riesgo de la enfermedad, pero únicamente después de 10 años. Ese punto es central para los investigadores, porque desplaza la discusión hacia la prevención a largo plazo y no hacia efectos inmediatos.
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Los autores sostienen que controlar la bacteria a nivel poblacional podría ayudar a prevenir el cáncer gástrico y, si la relación con el cáncer colorrectal resulta causal, también podría reducir esta carga en áreas con alta prevalencia. Añaden que ese eventual beneficio dependería de la epidemiología local, la capacidad del sistema de salud y la integración con los programas de detección ya existentes.
El estudio recuerda que en el desarrollo del cáncer colorrectal intervienen muchos factores de riesgo. Entre ellos figuran factores no modificables, como la genética y la edad, y factores modificables, como los vinculados al estilo de vida y la dieta.
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Los investigadores advirtieron además sobre los límites de una erradicación masiva. Escribieron: “Al igual que ocurre con la prevención primaria del cáncer gástrico, la erradicación a gran escala de la bacteria Helicobacter pylori plantea inquietudes sobre el uso responsable de los antibióticos, la resistencia a estos y los efectos secundarios del tratamiento”.
Por esa razón, concluyeron que los resultados refuerzan la necesidad de ensayos clínicos aleatorizados bien diseñados y de otras investigaciones prospectivas que evalúen el impacto de Helicobacter pylori y de su erradicación sobre el riesgo de cáncer colorrectal, así como los posibles factores que puedan modificar esa relación.
En el mismo sentido, Ramón Salazar, jefe de Oncología Médica del Instituto Catalán de Oncología (ICO), jefe del Grupo de Investigación en Cáncer Colorrectal del programa Oncobell (IDIBELL) y catedrático de Medicina de la Universidad de Barcelona, declaró en Science Media Center: “Si bien el estudio está bien realizado y los autores intentan verificar sus resultados de diversas maneras, aún se basa en datos observacionales, estudios que difieren significativamente entre sí, posibles errores en la medición de la exposición a H. pyloriy varias suposiciones inherentes al modelo en sí. Por esta razón, sus resultados deben considerarse exploratorios y generadores de hipótesis, no como una demostración definitiva de causalidad”.
Qué síntomas pueden alertar sobre el cáncer colorrectal y cómo prevenir la enfermedad

El cáncer colorrectal puede no provocar señales en sus etapas iniciales. Por eso, los especialistas recomiendan consultar ante cambios persistentes en el hábito intestinal, sangre en las heces, dolor abdominal recurrente, cansancio sin explicación o pérdida de peso involuntaria.
Estos síntomas no implican por sí solos un diagnóstico de cáncer, pero requieren una evaluación médica para descartar lesiones o detectar la enfermedad de manera temprana.
La prevención también incluye una alimentación con fibra, actividad física regular, evitar el tabaco, moderar el consumo de alcohol y limitar las carnes rojas y procesadas.
Los controles de detección precoz, como el test de sangre oculta en materia fecal y la videocolonoscopía, permiten identificar pólipos o lesiones antes de que se conviertan en tumores. Las recomendaciones generales aconsejan comenzar los estudios desde los 45 años, aunque el seguimiento puede adelantarse si existen antecedentes familiares, enfermedades intestinales o síntomas persistentes.
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