¿Hay que terminar siempre los antibióticos? La recomendación médica que cambió con la evidencia

La duración adecuada ya no responde a una regla única: depende de la infección, el diagnóstico y la indicación profesional. Suspender o prolongar la medicación por decisión propia puede implicar riesgos

Un blíster gris de cápsulas rojas y crema cortado en dos partes sobre un fondo verde oliva.
Los expertos sostienen que completar siempre el tratamiento con antibióticos ya no es una regla única y que la duración depende del diagnóstico (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

Los antibióticos siguen siendo una de las herramientas más importantes de la medicina para tratar infecciones causadas por bacterias. Se usan en cuadros como algunas infecciones urinarias, ciertos casos de neumonía, la faringitis estreptocócica y muchas infecciones de oído, entre otras situaciones en las que un profesional confirma o sospecha una causa bacteriana. No actúan contra virus, por lo que no sirven para resfríos, gripe, la mayoría de los cuadros de tos ni buena parte de los dolores de garganta.

Durante años, una de las indicaciones más repetidas fue que siempre había que terminar todas las pastillas recetadas, incluso si la persona ya se sentía mejor. Sin embargo, ese mensaje empezó a revisarse a medida que se acumularon estudios sobre qué duración funciona mejor en distintas infecciones. Según la University of Utah, la recomendación de completar siempre el tratamiento ya no se considera la mejor práctica médica para todas las afecciones.

PUBLICIDAD

Esto no implica que los antibióticos deban suspenderse por cuenta propia ni que los tratamientos breves sean superiores en cualquier caso. Lo que muestra la evidencia es un panorama más preciso: hay infecciones comunes en las que tratamientos más cortos resultan igual de eficaces y pueden reducir riesgos, mientras que en otras situaciones se siguen necesitando esquemas más prolongados.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Los antibióticos siguen siendo clave para tratar infecciones bacterianas, pero no sirven para resfríos, gripe ni otros cuadros virales (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Es necesario terminar todas las pastillas de antibióticos?

Un estudio publicado en Open Forum Infectious Diseases relevó las opiniones de 1475 adultos de Estados Unidos y encontró que el 88,4% consideró importante completar siempre el tratamiento prescrito, incluso si ya aparecía mejoría, mientras que el 60,4% dijo preferir tratamientos largos de siete días o más para una infección respiratoria bacteriana.

PUBLICIDAD

Ese trabajo también mostró que la preferencia por tratamientos más extensos está asociada a mensajes recibidos con anterioridad. De acuerdo con el artículo científico, el 76,3% dijo haber recibido de un profesional de la salud la indicación de “terminar siempre” el antibiótico, y el 61,5% señaló haber escuchado ese mensaje en campañas de salud pública. A la vez, solo el 17,5% dijo haber oído alguna vez que podía dejarlo cuando se sintiera mejor, siempre bajo orientación médica.

Frasco de vidrio ámbar con tapa blanca junto a pastillas blancas sobre una mesa blanca en un laboratorio con personas al fondo.
En infecciones bacterianas comunes los tratamientos cortos con antibióticos pueden ser tan eficaces como los largos (Imagen Ilustrativa Infobae)

No obstante, el mismo trabajo indicó que más de 120 ensayos controlados aleatorizados muestran que, para infecciones bacterianas comunes, las duraciones más cortas suelen ser tan eficaces como las más largas, además de ser más seguras y sin mayor probabilidad de favorecer la resistencia antimicrobiana. En la encuesta, los autores usaron como ejemplo la neumonía y compararon la preferencia por tratamientos de 3 a 5 días frente a esquemas de 7 días o más, aunque aclararon que la duración adecuada depende de cada cuadro.

La revisión no indica que “cuanto menos, mejor” sea una nueva norma universal. Un análisis publicado en Antimicrobial Resistance señaló que la meta es que el tratamiento sea lo suficientemente largo como para resolver la infección sin recaídas, pero también lo bastante corto como para minimizar la exposición innecesaria de la microbiota a los antibióticos. Ese punto es central porque el organismo no funciona como un sistema aislado: al tomar estos fármacos, no solo se actúa sobre la bacteria que causa la infección, sino también sobre otros microorganismos del cuerpo.

Por eso, el mensaje que gana lugar en la literatura es otro: seguir siempre la indicación médica sobre cómo y cuánto tiempo tomar el antibiótico. En algunas infecciones, un tratamiento corto puede ser suficiente. En otras, la duración más extensa sigue siendo la mejor opción. La Universidad de Utah remarcó, por ejemplo, que hay casos como la tuberculosis en los que los tratamientos prolongados continúan siendo más eficaces.

Una botella de vidrio marrón vacía, un conjunto de pastillas blancas redondas y ovaladas, y un blíster con pastillas blancas sobre madera.
Los especialistas advierten que la duración del antibiótico debe seguir la indicación médica, porque algunas infecciones como la tuberculosis requieren tratamientos prolongados(Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo saber cuándo los antibióticos no sirven y por qué el exceso trae riesgos

En principio, la Cleveland Clinic describió a los antibióticos como fármacos potentes que pueden salvar vidas y tratar infecciones bacterianas, pero advirtió que no son efectivos para todas las enfermedades y que pueden provocar efectos adversos, como diarrea. Mayo Clinic añadió que el uso excesivo y el mal uso de estos medicamentos son factores que impulsan la resistencia a los antibióticos, un problema de salud que complica tratamientos que antes eran sencillos.

La resistencia ocurre cuando las bacterias desarrollan mecanismos para sobrevivir a medicamentos diseñados para eliminarlas o debilitarlas. Johns Hopkins aclaró que no son las personas las que se vuelven resistentes, sino las bacterias. Cuando eso sucede, una infección puede volverse más difícil de tratar y, en algunos casos, propagarse a otras personas.

Primer plano de una mano sosteniendo una pastilla ovalada naranja de ibuprofeno y una pastilla redonda blanca de paracetamol, con un vaso de agua al fondo.
El uso excesivo y el mal uso de antibióticos impulsan la resistencia antimicrobiana, que vuelve más difíciles de tratar algunas infecciones bacterianas (Imagen Ilustrativa Infobae)

El análisis publicado en Antimicrobial Resistance sostuvo que reducir la exposición innecesaria a antibióticos es prioritario para las personas, las poblaciones y los sistemas de salud, ya que puede ayudar a prevenir resistencia y disminuir efectos secundarios. También señaló que, para la mayoría de las infecciones, los tratamientos más cortos no son inferiores a los más largos, aunque subrayó que todavía falta evidencia suficiente para convertir en regla general la idea de suspender el antibiótico apenas la persona se sienta mejor.

Por eso, la conclusión no es que cualquier persona pueda decidir por sí sola cuándo dejar de tomarlo, sino que las recomendaciones evolucionan hacia un uso más individualizado y basado en evidencia. En paralelo, las instituciones médicas coinciden en otros puntos de cuidado: no guardar antibióticos sobrantes para otra ocasión, no compartirlos con otra persona y no pedirlos para cuadros virales. A medida que cambia la evidencia, también cambia el lenguaje sanitario.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD