La ciencia advierte sobre el impacto actual del uso de pantallas en la salud física y mental

Diversos estudios vinculan la exposición diaria a dispositivos digitales con mayor riesgo de depresión, fatiga visual, dolor crónico y alteraciones metabólicas, en una tendencia que afecta tanto a jóvenes como a adultos

Un joven frente a una computadora portátil con un monitor, una tableta, plantas e iconos flotantes de un ojo, una nube, un reloj y un rayo.
El uso intensivo de dispositivos electrónicos favorece la aparición de fatiga visual, dolor cervical y alteraciones del sueño, advierten investigadores internacionales (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El uso intensivo de dispositivos digitales se ha convertido en una constante en la vida cotidiana, sobre todo tras la consolidación del trabajo remoto y la educación virtual. Un metaanálisis internacional que abarcó a más de 71.000 estudiantes universitarios de 27 países detectó que el tiempo frente a pantallas se asocia de manera significativa con mayor riesgo de depresión, ansiedad, dolor físico, fatiga visual y deterioro de la calidad del sueño, revelando riesgos que afectan a jóvenes y adultos en todo el mundo.

El mismo metaanálisis de BMC Public Health identificó que la relación entre el uso de pantallas y los problemas psicológicos es especialmente robusta para síntomas depresivos y de ansiedad, así como para el deterioro de la calidad del sueño y la reducción del nivel de actividad física.

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“El riesgo de depresión y fatiga visual aumenta de manera marcada cuando la exposición diaria supera las 2,5 horas, incrementándose más de un 15% por cada hora adicional”, indican los autores del estudio.

Consecuencias en adolescentes y jóvenes

Una investigación publicada en febrero de 2026 en la revista Bioinformation analizó los efectos del uso de pantallas en adolescentes de entre 10 y 19 años. El 67,7% de los participantes mostró síntomas depresivos y el 79,7% algún grado de ansiedad.

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Además, se detectaron elevados niveles de irritabilidad, problemas de atención, dificultades para dormir y mayor agresividad. El trabajo destaca que tanto la duración como el contenido del consumo digital influyen en las consecuencias observadas.

El uso de pantallas antes de dormir agrava los problemas de descanso, mientras que la exposición prolongada se vincula a un deterioro de la atención y el rendimiento académico. En el plano emocional, el abuso de dispositivos digitales favorece la inestabilidad y la tendencia al aislamiento social.

Ilustración en acuarela de una mujer sentada ante un escritorio con computadora que apoya su rostro en la mano dentro de una oficina.
Los expertos destacan la importancia de repensar los hábitos digitales en el ámbito escolar, laboral y familiar para proteger el bienestar integral (Imagen Ilustrativa Infobae)

Efectos cardiovasculares y metabólicos

Los riesgos vinculados al uso excesivo de pantallas no se limitan al bienestar psicológico. Un análisis presentado durante la sesión anual del American College of Cardiology reveló que los jóvenes que pasan más de seis horas diarias frente a dispositivos presentan peor presión arterial, colesterol y mayor índice de masa corporal, incluso después de ajustar por niveles de actividad física.

El estudio identificó una relación directa entre el tiempo de pantalla y marcadores de riesgo cardiovascular, como mayor presión sistólica, colesterol LDL elevado, descenso del HDL y mayor perímetro abdominal.

Además, se observó una mayor incidencia de conductas de riesgo como tabaquismo y vapeo entre quienes presentaban la mayor exposición digital. Los investigadores recomiendan que los equipos de salud incorporen el uso de pantallas como un factor de riesgo a evaluar durante los chequeos preventivos en jóvenes y adultos jóvenes.

Dolor crónico y molestias musculares

Ilustración de una persona con dolor de cuello, representado por círculos rojos, mientras mira un partido de fútbol en un teléfono móvil.
Las pausas regulares, la actividad física y la reducción del tiempo de exposición a pantallas son recomendaciones clave de los especialistas para mitigar los efectos negativos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los efectos físicos derivados de la exposición prolongada a dispositivos electrónicos también incluyen el desarrollo de dolor crónico en distintas partes del cuerpo. Un estudio de Journal of Medical Internet Research identificó una asociación positiva entre tiempo de pantalla y dolor crónico en la espalda, cuello, rodillas, caderas y cabeza.

El análisis genético empleó métodos de randomización mendeliana para confirmar la relación entre el uso de televisión y teléfono móvil con el aumento de estos cuadros dolorosos.

Migraña, dolor de cabeza y fatiga visual

El impacto de las pantallas en la salud visual es otra de las preocupaciones recogidas en la literatura científica reciente. Un metaanálisis publicado en Journal of Neurology demostró que la exposición digital incrementa en un 60% la probabilidad de sufrir migraña o dolor de cabeza, tanto en adultos como en adolescentes.

La evidencia apunta a mecanismos biológicos plausibles, aunque la mayoría de los estudios disponibles son de tipo transversal y se necesita investigación adicional para establecer causalidad.

A su vez, un artículo de Frontiers in Digital Health subraya que la fatiga visual, la sequedad ocular y la miopía se han vuelto más prevalentes entre jóvenes y adultos jóvenes con alta exposición a pantallas, sobre todo por el uso prolongado de teléfonos y tabletas y la falta de pausas visuales.

En ese sentido, los especialistas recomiendan prestar atención a los hábitos digitales, como la distancia y el ángulo de visión y la frecuencia de parpadeo.

Qué se recomienda

A la luz de los datos más actuales, los expertos coinciden en que la clave no está solo en reducir el tiempo frente a pantallas, sino en modificar conductas y contextos de uso. La recomendación general es no superar las 2,5 horas diarias de exposición, realizar pausas regulares, cuidar la postura y la iluminación, evitar el uso nocturno y promover la actividad física y la vida social fuera del entorno digital.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Promover la actividad física y las interacciones sociales presenciales resulta fundamental para contrarrestar los efectos negativos del uso prolongado de pantallas y fomentar un desarrollo saludable (Imagen Ilustrativa Infobae)

La evidencia de 2026 confirma que la exposición prolongada a pantallas afecta de manera integrada la salud física, mental y social de niños, adolescentes y adultos, y que los efectos negativos pueden aparecer incluso en quienes mantienen niveles adecuados de ejercicio.

Las investigaciones señalan la importancia de un abordaje preventivo que incluya tanto la reducción del tiempo como la educación digital y la promoción de hábitos saludables en el entorno familiar, escolar y laboral.

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