
La manteca ocupa un lugar habitual en la alimentación de millones de personas. Se usa para cocinar, hornear, untar panes y preparar una amplia variedad de comidas y productos de pastelería, por lo que forma parte de prácticas culinarias muy extendidas en distintos países y contextos alimentarios.
Esa presencia cotidiana también hizo que la ciencia la analizara durante años para entender mejor qué efectos puede tener sobre la salud. En especial, las investigaciones se concentraron en su aporte de grasas saturadas y en la relación entre su consumo frecuente y algunos indicadores asociados con el riesgo cardiovascular.
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Los datos reunidos en los últimos años indican que reducir parte del consumo de manteca y reemplazarla por ciertas fuentes de grasas insaturadas puede asociarse con resultados más favorables para la salud. El interés no pasa solo por cuánto se consume, sino también por qué tipo de grasa ocupa su lugar en la dieta habitual.
Consumir menos manteca se asocia con menor riesgo de enfermedades cardíacas
Un estudio publicado en JAMA Internal Medicine analizó datos de 221.054 adultos seguidos entre 1990 y 2023. Según la revista científica, las personas con mayor consumo de manteca tuvieron un 15% más de riesgo de mortalidad total en comparación con quienes consumían menos, mientras que quienes registraron una mayor ingesta de aceites vegetales mostraron un 16% menos de riesgo.
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En el análisis por causas específicas, la investigación encontró que cada aumento de 10 gramos por día de aceites vegetales se asoció con un riesgo 11% menor de muerte por cáncer y 6% menor de muerte por enfermedad cardiovascular.
El mismo trabajo observó que una mayor ingesta de manteca se vinculó con más mortalidad por cáncer, aunque en enfermedad cardiovascular la asociación no alcanzó significación estadística en todos los análisis.
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Los investigadores estimaron además que reemplazar unos 10 gramos diarios de manteca por una cantidad equivalente de aceites vegetales se asoció con una reducción del 17% en la mortalidad total.
Yu Zhang, autor principal del estudio e investigador vinculado a la Universidad de Harvard y al Brigham and Women’s Hospital, señaló en declaraciones recogidas por NBC News que el mensaje general apunta a consumir menos el lácteo y más óleos de origen vegetal, sin plantear una eliminación completa.
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La explicación nutricional aparece en el tipo de grasa predominante. De acuerdo con la revisión, que fue desarrollada por la casa de estudios de Boston, la manteca aporta sobre todo grasas saturadas, mientras que varios aceites vegetales concentran grasas insaturadas, las cuales suelen asociarse con perfiles lipídicos más favorables, es decir, con niveles de colesterol y triglicéridos más compatibles con menor riesgo cardiovascular.

Aun así, las mismas fuentes subrayan un límite importante: la British Heart Foundation recordó, al analizar evidencia previa sobre la relación con la salud al corazón, que ningún alimento por sí solo explica el riesgo cardíaco y que el efecto de las grasas depende del conjunto de la dieta.
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En la misma línea, la Mayo Clinic planteó que el foco no pasa por eliminarla por completo, sino por revisar frecuencia, porciones y contexto alimentario.
Alternativas saludables para reemplazar parte de la manteca
Según JAMA Internal Medicine, Harvard y la Mayo Clinic, las opciones que mostraron mejores asociaciones dentro del estudio o que aparecen como sustitutos más consistentes en las recomendaciones nutricionales fueron estas:
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- Aceite de oliva: fue uno de los óleos vinculados con menor mortalidad total, por cáncer y por enfermedad cardiovascular en distintos análisis.
- Aceite de soja: se asoció con menor mortalidad total y menor riesgo de muerte por cáncer.
- Aceite de canola: también apareció entre los aceites asociados con menor mortalidad total.
- Mezclas untables en pote con aceites vegetales: la Mayo Clinic mencionó como alternativa para el pan a las margarinas en tarrina que combinan aceite vegetal con manteca, en lugar de opciones sólidas con mayor proporción de grasas saturadas.
- Uso parcial de aceite vegetal en la cocina: la dietista Tara M. Schmidt, del programa de dietas de la clínica estadounidense, sugirió que, si el cambio completo resulta difícil, puede comenzarse con combinaciones en la cocción para reducir la cantidad de manteca.

Las fuentes también marcaron qué no conviene simplificar. No todos los óleos tienen el mismo perfil de grasas, y alternativas como el de coco contienen niveles altos de grasas saturadas. A su vez, el estudio en JAMA no halló la misma asociación beneficiosa para aceites de maíz o cártamo, lo que refuerza la idea de que el reemplazo importa tanto como la reducción.
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