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Olivia Nuss y el desafío de ser Sofía Gala en la serie de Moria Casán: “Me pasó algo místico con ella”

Con 26 años fue elegida para interpretar a la hija de la vedette en la biopic de Netflix. En esta entrevista con Teleshow, la intérprete que se lució en Cromañón habla su fascinación por interpretar historias reales, de los aspectos de la diva que la sorprendieron y de la experiencia de trabajar con Griselda Siciliana y Cecilia Roth

Retrato de mujer joven con pelo corto oscuro, vestida con atuendo de cuero rojo, brazos cruzados, sobre fondo gris oscuro
La actriz Olivia Nuss,lla encargada de interpretar a Sofía Gala en la serie de Moria Casán
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Luego de meses de espera, la serie la vida de Moria Casán llegó a la pantalla chica para que el mundo la vea y conozca aspectos desconocidos de la gran vedette. Sofía Gala Castiglione, Griselda Siciliani y Cecilia Roth, son los tres grandes nombres detrás de la personificación de La One en diferentes etapas de su vida. En un elenco que integra a varios de los personajes del espectáculo más relevantes de los últimos 50 años, se destaca Olivia Nuss con un papel decisivo en la historia: el de la propia Sofía Gala, nada más y nada menos que la hija de la protagonista.

Olivia empezó a estudiar actuación a los 11 años en la escuela de Julio Chávez. Después se volcó a la dirección de cine en la ENERC y, desde ahí, construyó una carrera que combina los dos lados de la cámara. Dirige su propia productora junto a su hermano Manuel y ganó el festival La Mujer y el Cine con el cortometraje Sofía. Pero fue Cromañón, la serie de Prime Video sobre la tragedia del boliche de Once, la que la instaló masivamente. Su personaje, Malena, le valió tres nominaciones y la consolidó como una de las figuras emergentes de la nueva camada de intérpretes argentinos.

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Ahora, Olivia da otro salto en su carrera: interpreta a Sofía en Moria, la biopic de Netflix sobre la vida de La One, que se estrenó este viernes 14 de agosto. En esta entrevista con Teleshow, la actriz cuenta cómo fue llegó a sus manos este proyecto, lo que significa ser parte de esta historia y su fascinación por reflejar episodios recientes de la historia argentina

Primer plano de una mujer con cabello pelirrojo, maquillaje corrido y una lágrima. Se observan dos horquillas en su cabello y el logo de Netflix
Nuss tuvo la tarea de llevar adelante a la Sofía más rebelde

—¿Cómo llegaste a este proyecto?

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—Me llegó un casting. A veces uno tiene más fe en algunos que en otros, pero este en particular me daba muchas ganas de hacerlo. Me mandaron el monólogo para hacer un autocasting, que era de una Moria joven, con una advertencia: “No lo hagas tan moriesco porque posiblemente no sea para Moria”. Pero tampoco me decían del todo para qué personaje me estaban probando.

—¿Cómo lo encaraste?

Fui a buscar una peluca a la casa de la mamá de un amigo, le pedí ropa a una amiga, me monté un poco porque me era muy difícil encararlo. Después me dijeron que les había gustado y ahí me fui enterando de que en realidad quedé para el personaje de Sofía. Lo volví a grabar más pensando en ella, pero seguía siendo el mismo monólogo de Moria. Cuando me confirmaron, fue sorpresivo, pero tenía unas ganas...

—¿Cómo fue ponerte en la piel de Sofía Gala?

—Fue un desafío enorme y muy genial. Primero porque ella es una persona real y eso es mucha responsabilidad. Es una persona que existe y que va a ver este material. Después, porque es alguien que la tenemos mucho en el imaginario. Uno siente que la conoce de alguna forma. Ella tiene una personalidad y una forma de ser que actoralmente me traía un desafío, me llevaba a registros diferentes a los que venía probando. Aparte la serie muestra una parte que no conocemos, por lo que a fin de cuentas también es una interpretación de alguien. Hay muchas cosas que uno piensa que conoce, pero lo que teníamos que actuar había que imaginarlo, porque eran momentos íntimos entre Moria y Sofía que no conocemos y eso era un desafío. Acepté que no iba a ser una imitación de Sofía sino que yo iba a tomar una energía de ella, una esencia y pasarla por mi cuerpo para interpretarla a mi manera.

serie moria casán
Olivia durante la presetnación que se hizo en el teatro Lola Membrives

—Sofía también formó parte del proyecto. ¿Te acercaste a ella para pedirle algún consejo?

Más que nada construimos el personaje con Javier Van de Couter, que es el director. Él es bastante amigo de Sofía y además se reunía mucho con ella porque a su vez Sofía preparaba a la Moria de la juventud. Se empezaron a dar algunas conversaciones indirectas entre Javier, ella y yo, pero a ella la llegué a cruzar recién a fin de rodaje. Me pasó algo medio místico: yo llegaba a rodaje y ella justo se había ido, o yo me iba y ella llegaba. En un momento dije: “Capaz que está bien que sea así”, como mantener un poco ese misterio. Ella también fue super respetuosa y nunca me llegó una indicación de hacer las cosas de una u otra manera.

—¿Cómo fue el proceso de crear el personaje?

Hay algo que me parecía muy genial en este proceso. Cuando te llega un personaje, lo típico es imaginarte como camina, como habla; intentás alejarte un poco pero es re difícil porque no deja de ser uno pensándolo. Acá tenés a alguien que podés ver cómo lo hace distinto a vos. Para mí fue una fiesta, porque no tengo que solo imaginarlo, sino que puedo ver y un poco copiar esa energía. Trabajo mucho en general con coachs que me ayudan con lo vocal. Soy un poco nerd, los preparo mucho. En el caso de Sofía tuve una coach vocal con la que practicábamos mucho el tono de voz. Además la serie cuenta distintas épocas, entonces no era lo mismo la Sofía de 17 años que la Sofía madre y estaba muy ordenada en cada época. Me pongo muy nerd cuando lo preparo, pero después, en rodaje, intento que sea lo que tenga que ser.

—Venís de tener una visibilidad muy fuerte con tu Malena de Cromañón, una seria con una temática muy pesada. ¿Cómo te afectó ese cambio?

—Es loco porque son dos historias argentinas con responsabilidades distintas. Cromañón claramente tenía una responsabilidad colectiva muy fuerte que yo me tomé muy en serio. Y Moria es otro tipo de responsabilidad, porque también hay un imaginario común y la gente está viendo cómo interpretan a esta gente que tenemos fresca. En general con los personajes me involucro bastante. Tanto con Malena, que fue un antes y un después en mi vida en muchos sentidos, como con Sofía, lo que más me gusta es el proceso de empatizar mucho con el personaje y meterme lo más posible en su idiosincrasia. Capaz Cromañón tenía más que ver con contar la tristeza de esa chica en un momento y eso conllevaba mucha carga. Con Sofía, por más que tiene momentos pesados y difíciles, había otra parte que como actriz me divertía mucho y era un placer poder hacerlo.

Dos mujeres sentadas en sillas de mimbre, frente a una mesa baja con vasos y una lámpara. Detrás, un paisaje exterior con lluvia. Logos de Hecho en Arg y Netflix
Olivia trabajo codo a codo con Cecilia Roth y Griselda Siciliani, que llevaron adelante dos etapas distitnas de la vida de Casán

—¿Lo disfrutaste?

—Si, es un proyecto que disfrute muchísimo la verdad sobre todo con el elenco que tiene. Mis madres eran Griselda Siciliani y Cecilia Roth, no lo hubiera soñado nunca.

—¿Cómo fue compartir set con ellas?

Fue increíble. Primero, ellas son muy generosas, y eso siempre es hermoso. La actuación tiene mucho que ver con la generosidad, con lo que pasa con el otro en el momento. Justo ellas tienen dos épocas de Moria muy diferentes, entonces era muy loco poder ver a dos actrices que admiro atravesar distintas partes de Moria.

—¿Cómo fue el trabajo con cada una en particular?

Con Griselda capaz teníamos la parte más de generar esa complicidad, porque es el momento en el que Sofía un poco se rebela, pero también la admira. Había que generar esa cosa cómplice que después se iba a ir rompiendo a medida que Sofía crecía. Nos divertimos mucho. Con Cecilia nos tocaba una parte difícil del vínculo de ellas. Capaz en vez de almorzar con el equipo, nos encerrábamos en el motorhome: “Che, a ver, veamos esta escena”. Cecilia me contaba lo atravesada que estaba con lo que hacía. Es muy inspirador ver actrices con tanta carrera y tanta trayectoria involucrarse mucho con un personaje. Uno puede pensar que lo hacen de taquito, pero no. Ellas se recontra entregaron a lo que estaban haciendo.

—¿Cambió tu manera de ver a Moria después de este proyecto?

—Sí, la verdad que recontra. Yo no sabía que era tanto. Es un ícono muy especial de nuestra cultura. Es una mujer que supo hacer de todo el show y de la purpurina, como dicen ellos, algo súper valioso. Es hasta un ícono político también, y con toda la comunidad LGBT. Yo no sabía todo ese lado y me empecé a dar cuenta de que es una mujer muy inteligente. Es una persona que en nuestra cultura es más importante de lo que creemos. Yo pensé que era un personaje pero descubrí que tiene una mística maradoniana y es genial que podamos tener esta serie con ella.

Mujer con cabello rojo, flequillo, ojos delineados y labios rojos, viste blusa negra de encaje. Fondo verde. Logotipos "HECHO EN ARG" y "NETFLIX"
Olivia se preparó con coahs vocales para prepara a Sofía

—¿La pudiste conocer durante el rodaje?

—Ella al rodaje fue solo una vez, cuando grabó con Sofía, no quería ir mucho porque era un espacio de las actrices. Pero la conocí en una fiesta que se hizo y es una genia. En persona es espléndida y es increíble la presencia que tiene.

—¿Sofía llegó a darte alguna devolución sobre tu trabajo?

—No la llegué a ver después del rodaje, pero sí me llegó a través de Juan Pablo Mirabelli, un muy amigo de ella que actuó en la serie. Me dijeron que ella había dicho que le había gustado un montón y que se había emocionado.

—¿Qué se viene después de Moria?

—Me voy en un par de semanas a Venecia a estrenar Ritorno a Buenos Aires, la nueva película de Marco Bechis, el director de Garage Olimpo. Es una peli muy linda y muy importante porque habla de la última dictadura, pero desde otra perspectiva. Es un exiliado que tiene que volver a Buenos Aires a declarar, que es una parte de la historia que no está muy contada todavía. Nos enteramos hace muy poco que se estrena en el Festival de Venecia, así que estoy feliz de conocer esa parte.

—Tanto Ritorno a Buenos Aires como Cromañón tienen un fuerte anclaje en la historia argentina. ¿Esos proyectos te interpelan de una manera distinta?

—Creo que disfruto ambas cosas, pero sí, siento que hay un plus en poder contar desde la actuación algo que aporte a nuestra sociedad, aunque sea un granito de arena mínimo. Siempre me sentí muy implicada en las historias que tienen que ver con nuestro país, con nuestro pueblo. Entonces, cuando me encuentro haciendo lo que me gusta y pudiendo aportar a ciertas causas me parece un gol.

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