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La pubertad se asocia con más lesiones deportivas en adolescentes, advierte un estudio

La Academia Americana de Pediatría advierte que un crecimiento acelerado debilita los cartílagos y aumenta el riesgo de lesiones en el ligamento cruzado anterior, un peligro mayor que el derivado del nivel de entrenamiento

Un niño sentado en un banco de madera de una cancha de baloncesto, con ropa deportiva, sostiene una botella de agua congelada en su tobillo.
La Academia Americana de Pediatría y estudios recientes vinculan el crecimiento acelerado con más fracturas en las placas de crecimiento y lesiones de rodilla (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La pubertad es el período de mayor riesgo deportivo para los adolescentes, según la Academia Americana de Pediatría (AAP) y estudios recientes que alertan sobre lesiones en los cartílagos de crecimiento y el ligamento cruzado anterior (LCA). Lejos de ser un dato menor, la combinación de entrenamiento intensivo y desarrollo óseo incompleto representa una de las principales causas de fracturas y lesiones crónicas en jóvenes deportistas.

La tendencia actual muestra un incremento en la especialización temprana en una sola disciplina deportiva, motivada tanto por la aspiración a obtener becas universitarias como por el deseo de construir una carrera profesional.

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Según la AAP, los entrenamientos intensivos en menores antes de la pubertad pueden provocar consecuencias físicas a largo plazo. Por esta razón, la asociación recomienda no enfocarse exclusivamente en un solo deporte durante la infancia.

Un cuerpo adolescente: organismo en proceso de transformación

Infografía con título "Pubertad y lesiones deportivas en adolescentes". Muestra un corredor, radiografía de rodilla, huesos, músculos y joven futbolista.
El desarrollo óseo incompleto durante la pubertad, junto con un crecimiento anual de más de 10 centímetros, aumenta significativamente el riesgo de lesiones deportivas en adolescentes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con los especialistas, cuando se inicia la pubertad, varones y mujeres atraviesan lo que se denomina el crecimiento acelerado del adolescente (AGS, por sus siglas en inglés): un período de cambios físicos rápidos y profundos que afectan directamente el rendimiento deportivo. El aumento de estatura y peso altera el centro de gravedad del cuerpo, lo que obliga al cerebro a adaptarse a una perspectiva física completamente nueva.

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El resultado es una torpeza temporal que resulta especialmente visible en disciplinas que exigen equilibrio y control corporal, como la gimnasia, el patinaje sobre hielo, el buceo y el básquet.

Además, los brazos y piernas más largos modifican la mecánica de movimiento. Lanzar, golpear, atrapar o saltar se vuelven acciones que deben reaprenderse en un cuerpo distinto. Los entrenadores que comprenden esta etapa pueden incorporar ejercicios específicos para reducir el impacto de estos cambios y acompañar al deportista joven con mayor eficacia.

Cartílagos de crecimiento: la zona más vulnerable

Rodilla vendada con compresa fría y piel enrojecida. Zapatillas deportivas grises con calcetines blancos se encuentran sobre una superficie de madera.
El llamado crecimiento acelerado del adolescente vuelve más frágiles los cartílagos de crecimiento y obliga a reaprender gestos como saltar o lanzar (Imagen Ilustrativa Infobae)

En el interior de los extremos de los huesos de los adolescentes existe una sección de cartílago llamada placa de crecimiento. Esta estructura es la responsable directa del crecimiento óseo y, por eso mismo, resulta más frágil que los huesos, músculos, tendones o ligamentos que la rodean. Su vulnerabilidad se acentúa precisamente durante los períodos de crecimiento más acelerado.

Las lesiones en esta zona son, técnicamente, fracturas. Pueden producirse tanto por un evento agudo —una caída o un golpe— como por sobrecarga repetitiva. Un gimnasta que entrena rutinas acrobáticas durante muchas horas semanales, un corredor de fondo que aumenta sus kilómetros antes de una competencia o un lanzador de béisbol que perfecciona su técnica están expuestos a este tipo de daño. Una lesión en el cartílago de crecimiento puede comprometer la capacidad del hueso para desarrollarse correctamente.

Un estudio publicado en la revista científica Frontiers in Physiology comprobó que la probabilidad de lesiones en jóvenes atletas resulta de la combinación de la biología del desarrollo con la exposición deportiva, más allá de la carga de entrenamiento. Dentro de los hallazgos, los autores destacaron que uno de los motivos principales de las patologías por sobreuso es el desbalance entre el rápido crecimiento óseo y la adaptación más lenta de los músculos y tendones.

Ligamento cruzado anterior: mayor riesgo en adolescentes mujeres

Joven atleta con rodillera en una pierna realiza ejercicios en pista junto a otros deportistas.
Un informe clínico sitúa el salto de peligro entre los 12 y 13 años en mujeres y entre los 14 y 15 en varones (Imagen Ilustrativa Infobae)

El LCA es uno de los ligamentos clave para la estabilidad de la rodilla. Según un informe clínico de la AAP, el riesgo de lesión en esta estructura comienza a aumentar de forma marcada a partir de los 12 o 13 años en las mujeres y entre los 14 y 15 años en los varones.

Las adolescentes registran tasas de lesión del LCA más elevadas que sus pares masculinos, en parte porque tienden a usar la musculatura de manera diferente durante acciones típicas del deporte, como saltar o aterrizar. A diferencia de los varones, que reciben durante la pubertad un aumento de testosterona que potencia el desarrollo muscular y les permite controlar mejor su nuevo cuerpo, las mujeres no experimentan ese mismo crecimiento acelerado de fuerza.

Un estudio publicado en Annals of Human Biology analizó a 392 futbolistas masculinos de 9 a 17 años durante la temporada 2024-2025. La incidencia de lesiones fue mayor en quienes atravesaban o acababan de superar el pico de crecimiento, y una velocidad de crecimiento mayor a 10 centímetros por año marcó un umbral donde el riesgo aumentó notablemente. Se registraron 130 lesiones sin contacto y 3.295 días de ausencia deportiva.

El rol de los padres y entrenadores resulta central para atravesar esta etapa sin consecuencias. La Academia Americana de Pediatría subraya que los comentarios negativos o la presión excesiva pueden llevar al adolescente a abandonar el deporte. La entidad médica recuerda que el objetivo no es producir atletas de élite, sino ayudar a los jóvenes a incorporar la actividad física como un hábito permanente de vida saludable.

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