Colesterol “bueno” y “malo”: diferencias, riesgos reales y marcadores que preocupan a los cardiólogos

Especialistas en medicina preventiva explican que HDL y LDL son simples transportadores, y que el peligro cardiovascular real surge solo cuando se combinan factores que la mayoría desconoce

Guardar
Google icon
Un médico en bata blanca señala una pantalla con gráficos de ADN, alimentos grasos y datos de colesterol alto, mientras un paciente joven lo escucha atentamente en una consulta.
Los expertos sostienen que el colesterol HDL y el colesterol LDL no son buenos ni malos en sí mismos, sino transportadores de grasas en sangre - (Imagen Ilustrativa Infobae)

El colesterol cumple funciones clave en el organismo: participa en la producción de hormonas, vitamina D, la formación de membranas celulares y la elaboración de sales biliares para la digestión de grasas. Según Sebastián La Rosa, especialista en medicina preventiva, longevidad y bienestar integral, el cuerpo fabrica de manera natural hasta tres gramos diarios de colesterol, principalmente en el hígado. Esta sustancia es vital y no debe entenderse como un simple enemigo de la salud.

A pesar de la tradicional clasificación de colesterol “bueno” (HDL) y “malo” (LDL), los expertos coinciden en que estas etiquetas resultan limitadas. Ambos tipos son únicamente transportadores: llevan el colesterol y los triglicéridos por la sangre, pero no son ni positivos ni negativos en sí mismos. El riesgo surge cuando existen tres condiciones simultáneas: acumulación excesiva de colesterol, oxidación de las grasas y daño o inflamación en las paredes arteriales. Solo con esta combinación el colesterol puede depositarse en las arterias y convertirse en un peligro real.

PUBLICIDAD

Las nuevas directrices internacionales, como las publicadas en 2026 por el American College of Cardiology y la American Heart Association y analizadas por la doctora Sara Redondo, subrayan que el colesterol total por sí solo no predice el riesgo cardiovascular con precisión.

Infografía médica de torso con corazón y vasos sanguíneos; en ellos, partículas con etiquetas LDL, ApoB y lipoproteína(a). Incluye tubo de ensayo y balanza.
El riesgo cardiovascular aparece cuando coinciden exceso de colesterol, oxidación de grasas e inflamación o daño en las arterias - (Imagen Ilustrativa Infobae)

En cambio, se recomienda evaluar partículas específicas como el LDL-C, el ApoB y la lipoproteína(a), ya que la concentración y el tipo de partículas son más relevantes que la cifra total. Además, los estudios más recientes han demostrado que el colesterol dietario (el que se consume en alimentos) tiene un impacto menor en los niveles sanguíneos para la mayoría de las personas, ya que el hígado compensa la ingesta ajustando su producción interna.

PUBLICIDAD

Qué medir hoy: del “colesterol total” a las partículas que marcan el riesgo

El enfoque actual prioriza entender cuántas partículas aterogénicas circulan y en qué contexto metabólico lo hacen. Por eso, además del LDL-C, se incorpora el valor de marcadores como el ApoB y la lipoproteína(a), que ofrecen información complementaria sobre el riesgo de que se formen depósitos en las arterias.

En esa lógica, una cifra aislada de colesterol total puede resultar insuficiente si no se interpreta junto con el resto del perfil lipídico y con variables clínicas como inflamación, antecedentes familiares y estado metabólico. La doctora Sara Redondo plantea que la evaluación gana precisión cuando se analiza el tipo de partículas circulantes y se entiende el colesterol como parte de un sistema regulado por el hígado, la dieta y el estilo de vida, más que como un número “bueno” o “malo” en sí mismo.

Cómo regular el colesterol a través de los alimentos y el estilo de vida

Manos enguantadas de azul con bata blanca sostienen un tubo de sangre con jeringa y transfieren líquido a un contenedor junto a un equipo de laboratorio.
Los estudios recientes señalan que el colesterol dietario tiene un impacto menor en sangre porque el hígado ajusta su producción interna - (Imagen Ilustrativa Infobae)

La alimentación y los hábitos diarios tienen un papel central en el control del perfil lipídico. La evidencia presentada y respaldada por las nuevas recomendaciones científicas señala que los hidratos de carbono refinados y el exceso de azúcares favorecen la inflamación y la formación de partículas LDL pequeñas y densas, las más peligrosas. También las grasas trans y los aceites vegetales refinados elevan el riesgo al oxidarse fácilmente y alterar el equilibrio de lípidos en sangre.

Por el contrario, las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, presentes en el aceite de oliva, frutos secos y semillas, contribuyen a aumentar el HDL y reducir el LDL, destacaron las guías citadas. Las grasas saturadas, presentes en productos animales y algunos aceites como el de coco, elevan ambos tipos de colesterol, pero no necesariamente aumentan las formas más nocivas del LDL. El déficit de antioxidantes, como la vitamina E, deja al organismo expuesto a la oxidación de las grasas, lo que puede potenciar el riesgo cardiovascular.

Para mejorar el perfil de colesterol, la doctora Sara Redondo recomienda priorizar una dieta baja en índice glucémico, evitar productos ultraprocesados y aumentar la fibra prebiótica y probiótica. El ejercicio regular, especialmente el entrenamiento de fuerza y los intervalos de alta intensidad, ayuda a elevar el HDL y reducir el LDL problemático.

Los suplementos de omega-3 y el soporte hepático, con nutrientes como la colina o el cardo mariano, pueden facilitar la eliminación del colesterol excedente. Además, según la información de la American Heart Association, el control debe empezar desde edades tempranas y mantenerse con chequeos periódicos individualizados según el riesgo.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

Hidratarse bien mejora la performance y protege las articulaciones en quienes corren

Estudios confirman que perder apenas un 2% de peso corporal por falta de líquidos ya reduce el rendimiento físico y aumenta el riesgo de lesiones

Hidratarse bien mejora la performance y protege las articulaciones en quienes corren

Consumir magnesio y proteína en polvo: cómo impacta en el cuerpo y cuándo evitar la combinación

La ingesta en conjunto ofrece ventajas sobre la recuperación muscular, la regulación del azúcar en sangre y la salud ósea, aunque no está exento de riesgos gastrointestinales y contraindicaciones para ciertos grupos

Consumir magnesio y proteína en polvo: cómo impacta en el cuerpo y cuándo evitar la combinación

Lo que la ciencia empieza a confirmar sobre los alimentos fermentados y el intestino

Investigaciones recientes exploran cómo estos productos podrían contribuir al bienestar digestivo y metabólico, aunque los expertos insisten en que la evidencia todavía es parcial y que conviene interpretarla con prudencia

Lo que la ciencia empieza a confirmar sobre los alimentos fermentados y el intestino

Advierten que aumentan las emergencias cardíacas durante el Mundial: consejos para cuidar el corazón y disfrutar la Copa sin sobresaltos

Estudios internacionales comprobaron que los eventos severos se dispararon tras los partidos más relevantes de las últimas ediciones. Las emociones fuertes pueden afectar a personas con factores de riesgo y eso se potencia por el consumo excesivo de alcohol, comidas grasosas y el tabaco. Claves para evitarlo y disfrutar de la mayor fiesta del fútbol

Advierten que aumentan las emergencias cardíacas durante el Mundial: consejos para cuidar el corazón y disfrutar la Copa sin sobresaltos

Un compuesto de origen vegetal podría abrir nuevas vías para abordar el daño cerebral del Alzheimer

Investigadores reportaron que extractos ricos en polifenoles disminuyeron los signos de estrés y muerte celular en pruebas de laboratorio. Aún debe confirmarse en estudios animales y humanos

Un compuesto de origen vegetal podría abrir nuevas vías para abordar el daño cerebral del Alzheimer