Té verde y vitamina B3: la combinación que mostró efectos prometedores contra el deterioro cerebral

Una investigación en animales encontró que la combinación de ambos compuestos ayudó a restaurar energía en células cerebrales envejecidas y redujo procesos asociados al Alzhéimer, aunque los expertos advierten que aún no puede aplicarse en humanos

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Ilustración de un cerebro humano de perfil con ramas, hojas verdes, dos gotas de agua y varias estructuras moleculares en tonos violetas sobre fondo neutro.
Un estudio en animales indicó que la combinación de té verde y vitamina B3 ayudó a restaurar energía en células cerebrales de ratón y redujo procesos asociados al alzhéimer (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un estudio en animales apunta a que la combinación de té verde y nicotinamida, una forma de vitamina B3, ayudó a restaurar energía en células cerebrales de ratón y redujo procesos asociados al alzhéimer, según expertos consultados por el sitio especializado en salud Verywell Health. El medio advirtió que todavía es pronto para trasladar ese resultado a suplementos para proteger el cerebro.

La nueva investigación encontró que la epigalocatequina galato (EGCG), un antioxidante del té verde, junto con nicotinamida, restauró el trifosfato de guanosina (GTP) en células cerebrales de ratón, redujo el estrés oxidativo y favoreció la eliminación de cúmulos de proteínas amiloides vinculados al alzhéimer. De acuerdo con los expertos, los efectos aparecieron tras 24h de tratamiento, pero no hay base para recomendar suplementos orales con ese fin.

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El estudio, publicado en la revista científica GeroScience, analizó cómo esa combinación actuó sobre un compuesto energético que disminuye con la edad. Los niveles bajos de GTP se relacionaron con el Alzhéimer.

Ilustración de cerebro con ondas, hojas de té verde, fórmula química de nicotinamida, texto informativo sobre estudio científico y logo Infobae.
La EGCG del té verde y la nicotinamida, una forma de vitamina B3, restauraron el GTP en células cerebrales de ratón tras 24 horas de tratamiento (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tras el tratamiento, los niveles de GTP en las células cerebrales de ratón se acercaron a los de células más jóvenes. Esa recuperación se asoció con menos estrés oxidativo y con la eliminación de agrupaciones dañinas de proteínas amiloides.

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Por qué el hallazgo no se traslada a suplementos

El propio texto descarta que tomar suplementos orales de EGCG y vitamina B3 vaya a mejorar la función cognitiva o a tratar el Alzhéimer. La principal limitación, según los expertos consultados por Verywell Health, es que la vitamina B3 se destruye por la acción de bacterias intestinales antes de llegar al cerebro.

Gregory J. Brewer, autor principal del estudio y profesor de ingeniería biomédica de la Universidad de California en Irvine, ya había observado en un ensayo reciente que los suplementos orales de vitamina B3 no funcionaron frente al Alzhéimer temprano.

Brewer explicó que harán falta más pruebas, aunque los investigadores contemplan opciones como un parche, un fármaco nasal o un suplemento sublingual.

Qué se sabe sobre el té verde y la dieta

Una mesa blanca con té humeante, lechuga, pescado, aceite de oliva, un modelo de cerebro, frutos rojos, arándanos, almendras, nueces, frijoles y semillas.
Los investigadores advirtieron que el hallazgo sobre té verde y vitamina B3 no permite recomendar suplementos orales para proteger el cerebro o mejorar la función cognitiva (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otras investigaciones sí vincularon el té verde con beneficios cognitivos. Esa bebida se asoció con mejor memoria, menor ansiedad, menor presión arterial y prevención de la demencia.

Un estudio observacional reciente con 8.766 adultos sin demencia encontró una relación entre el consumo habitual de té verde y una menor presencia de lesiones de la sustancia blanca cerebral. El café no mostró la misma asociación.

Brewer precisó que beber té verde por sí solo no reproduce el efecto observado en su estudio. Según explicó, esa respuesta requiere tanto protección antioxidante como un mayor aporte de energía.

Vanessa King, dietista-nutricionista y portavoz de la organización Academy of Nutrition and Dietetics, aconsejó priorizar patrones de alimentación completos antes que un solo nutriente. En esa línea, mencionó la dieta MIND, que incluye verduras de hoja verde, frutos rojos, cereales integrales, frutos secos, semillas, legumbres, mariscos, aves y aceite de oliva virgen extra.

Un hombre y una mujer adultos mayores caminan en un campo verde. El hombre lleva una taza con bebida verde, la mujer lleva una taza con bebida amarilla y un plato.
Otros estudios asociaron el consumo habitual de té verde con mejor memoria, menor ansiedad y menor presencia de lesiones de la sustancia blanca cerebral (Imagen Ilustrativa Infobae)

Muchos de esos alimentos aportan vitamina B3, y el texto también recoge estudios previos que relacionan la vitamina B3 de la dieta con la función cognitiva. Según el medio, el hallazgo sigue en una fase preliminar para suplementos, mientras la relación entre alimentación y salud cerebral continúa bajo estudio.

Perspectivas sobre la prevención y el futuro de la investigación

Los expertos advierten sobre la importancia de no interpretar estos resultados como una invitación a automedicarse o modificar la dieta sin respaldo profesional. El desarrollo de estrategias para preservar la función cognitiva todavía depende de investigaciones adicionales en humanos que permitan establecer recomendaciones precisas.

Actualmente, la comunidad científica destaca la necesidad de enfoques integrales, que incluyan hábitos saludables, actividad física regular y control de factores de riesgo vascular, como parte de la prevención del deterioro cognitivo.

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