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El efecto del alcohol sobre el apetito: por qué aumenta el deseo de snacks salados y ultraprocesados

Un estudio de la Universidad de Sídney sugiere que el consumo de bebidas alcohólicas puede alterar las señales de saciedad y favorecer la elección de alimentos ricos en grasa y sal. Los investigadores advierten que esta combinación podría elevar significativamente la ingesta diaria de calorías

Acuarela de una persona sentada, con una mano sosteniendo una jarra de cerveza y la otra tomando snacks de un tazón oscuro, sobre las piernas vestidas de azul.
El alcohol altera las señales del apetito y favorece elecciones con más grasa y menos proteína. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El consumo de alcohol puede incrementar los antojos de alimentos ultra-procesados y salados, conduciendo a un aumento considerable en la ingesta diaria de calorías.

Así lo señala un estudio de la Universidad de Sídney divulgado por Fox News Digital, que advierte sobre un posible vínculo entre estas elecciones alimenticias y el aumento de casos de obesidad en adultos que beben regularmente.

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Diversas investigaciones muestran que las bebidas alcohólicas alteran las señales del apetito y favorecen la preferencia por productos con alto contenido de grasa y bajo nivel proteico.

Primer plano de una copa de vino tinto, un vaso de cerveza con espuma y un vaso de licor ámbar, todos sobre una mesa de madera oscura, resaltados por un foco de luz cálida.
Beber en contextos sociales aumenta la probabilidad de elegir comida rápida disponible. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los alimentos ultra-procesados seleccionados mientras se bebe pueden elevar la ingesta diaria total de calorías en más de un 40% respecto a la recomendación estándar. Este patrón eleva el riesgo de dificultad para mantener un peso saludable.

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Cómo el alcohol altera los antojos y el consumo de calorías

El estudio, elaborado en Australia y citado por el medio, explora el papel de la hormona FGF21 en el deseo de consumir alimentos salados durante el consumo de bebidas alcohólicas.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La hormona FGF21 se asocia con antojos salados y una menor preferencia por lo dulce. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Aunque los autores aclaran que sus conclusiones se basan sobre todo en análisis previos y no en mediciones directas, explican que esta hormona está relacionada con una mayor preferencia por sabores umami y una disminución de la atracción por lo dulce.

En contextos donde predominan los alimentos mínimamente procesados, las personas suelen elegir opciones ricas en proteínas para saciarse y limitar el consumo total de calorías.

Sin embargo, en dietas basadas en productos ultra-procesados o carnes grasas, el consumo se dirige a lo que los investigadores identifican como “alimentos anzuelo”: productos que imitan el sabor de los frescos, pero carecen de proteínas suficientes. Como consecuencia, el organismo no alcanza la saciedad, lo que favorece el exceso calórico.

Primer plano de dos copas de vino blanco frío con condensación, siendo sostenidas por las manos de un hombre y una mujer que brindan.
Alternar bebidas alcohólicas con agua contribuye a moderar el consumo y mejorar la hidratación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Bebedores consumen más calorías y prefieren snacks salados

Según datos de más de 9.000 encuestas en Australia, quienes consumen alcohol tienden a elegir alimentos salados y ultra-procesados con mayor regularidad, de acuerdo con el medio citado. En estas ocasiones, la preferencia por lo dulce disminuye, pero el total de calorías consumidas aumenta.

El informe destaca que los encuestados que combinaban una dieta rica en productos ultra-procesados con consumo de alcohol llegaron a ingerir un 40% más calorías que la recomendación diaria, todavía sin incluir el aporte propio del alcohol.

Mesa de madera con hamburguesas, papas fritas, gaseosas, pan lactal, galletas, cereales en caja y tres latas de verduras abiertas.
Tener opciones mínimamente procesadas a mano reduce la dependencia de snacks industriales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los autores del análisis señalan que esta tendencia podría estar relacionada con el crecimiento de la obesidad, ya que el alcohol incrementa el apetito y, junto a alimentos poco nutritivos, fomenta el consumo repetitivo y descontrolado.

Consejos para reducir el impacto del alcohol en la dieta

La dietista registrada Morgan Beemiller afirmó a Fox News Digital que el alcohol “afecta varios sistemas biológicos y conductuales que influyen en los antojos alimenticios”. Según la especialista, modifica los mensajes de saciedad y la percepción del sabor, lo que incrementa el deseo por alimentos de rápida disponibilidad, especialmente durante reuniones sociales o nocturnas.

El consumo de alcohol es uno de los principales factores de las peleas callejeras - crédito Imagen Ilustrativa Infobae
Limitar los ultra-procesados puede ser clave para quienes beben alcohol de manera habitual. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Como medida de prevención, Beemiller recomienda consumir una comida completa antes de beber, que incluya proteínas, carbohidratos ricos en fibra y grasas saludables. Esta estrategia ayuda a retrasar la absorción del alcohol y reduce el deseo de snacks poco nutritivos. Entre las opciones sugeridas están platos con pollo, arroz y ensalada, o salmón con papas y brócoli.

Beemiller también aconseja planificar los alimentos que se comerán de noche y mantener a mano snacks mínimamente procesados como frutos secos, huevo duro, queso, frutas o verduras. Además, sugiere alternar las bebidas alcohólicas con vasos de agua para controlar la cantidad ingerida y mejorar la hidratación.

Al finalizar, los autores del estudio subrayan que mantener un consumo bajo de productos ultra-procesados puede ser aún más relevante de lo pensado para quienes beben alcohol de manera habitual. Esta recomendación refuerza la importancia de elegir alimentos nutritivos para reducir el riesgo de aumento de peso y preservar la salud a largo plazo.

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