
La influencia de la alimentación en el deseo sexual va más allá de los mitos sobre afrodisíacos o del efecto de las hormonas. Según estudios y expertos consultados por Vogue, la revista de moda y estilo de vida, la relación entre lo que comemos, la salud intestinal y la libido es estrecha: cuando el cuerpo pierde el equilibrio, el placer deja de ser prioritario y el deseo sexual disminuye.
La salud intestinal influye en el deseo sexual porque regula la absorción de nutrientes y aspectos inflamatorios y hormonales que afectan la energía, el bienestar mental y las hormonas sexuales. Un intestino inflamado, los cambios bruscos de glucosa y la carencia de nutrientes clave generan fatiga, irritabilidad y alteran las señales al sistema nervioso, orientando el organismo a la supervivencia antes que al placer.
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La llamada “química del amor” depende de un sistema de neurotransmisores y hormonas que solo puede funcionar si existe un equilibrio nutricional y un eje intestino-cerebro saludable. De acuerdo con Vogue, las bacterias intestinales beneficiosas participan en el estado de ánimo y la sensación de bienestar, pilares para el deseo sexual. Cuando la dieta es deficiente o la inflamación persiste, disminuye la energía, lo que repercute en el ánimo y en el deseo a la hora de tener sexo.

Klau Gago, nutricionista y especialista en nutrición consciente, advierte sobre el impacto de los hábitos actuales. “Veo a muchas personas que consumen demasiado café, cenas rápidas, alcohol frecuente o siguen dietas restrictivas, lo que afecta al descanso, la energía y también al deseo sexual”, explica en Vogue. Añade que los problemas digestivos como hinchazón, gases o digestiones lentas están vinculados al cansancio, la irritabilidad o la baja libido.
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El estrés contribuye a apagar la libido: el ritmo acelerado, la falta de sueño y el uso constante de dispositivos electrónicos mantienen al sistema nervioso en alerta y elevan el cortisol de manera constante, afectando las hormonas sexuales y la motivación.
Qué factores reducen la libido
Entre los factores que reducen el deseo sexual, destacan la inflamación digestiva, los picos de glucosa y el estrés sostenido. “El sistema nervioso está todo el tiempo en alerta”, señala Gago. Cuando el cortisol permanece elevado, las hormonas sexuales y la dopamina pierden eficacia para mantener la energía y el deseo.

La relación con los alimentos y los hábitos de consumo es decisiva. Dietas restringidas en energía o grasas saludables pueden suprimir la producción de hormonas sexuales y afectar el ciclo menstrual.
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Además, los alimentos ultraprocesados, el consumo frecuente de alcohol y las rutinas basadas en restricciones o ayunos prolongados disminuyen la energía disponible.
La ginecóloga regenerativa y funcional, Bárbara Fernández del Bas, recalca en Vogue que "no existe una dieta concreta que, por sí sola, haya demostrado aumentar de forma directa el deseo sexual", aunque una alimentación equilibrada sí contribuye a mejorar la disposición física y emocional para la actividad sexual.
Qué hábitos y alimentos ayudan
Recuperar la libido implica mantener rutinas saludables y optar por alimentos frescos y nutrientes específicos. Gago recomienda priorizar fuentes de zinc como ostras, mariscos o huevos, esenciales para la producción hormonal y la testosterona.
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También destaca aquellos que favorecen la producción de óxido nítrico, como la remolacha, el cacao puro, el jengibre o las verduras de hoja verde, que mejoran la circulación y la respuesta sexual.

Otros nutrientes importantes son los ácidos grasos omega-3, el magnesio y los alimentos ricos en triptófano, que regulan la energía y el bienestar emocional. Mantener la glucosa estable durante el día ayuda a evitar caídas de energía y a impedir que el sistema nervioso entre en alerta sin necesidad.
Según Gago, más allá de buscar estímulos externos, la libido se sostiene sobre la disponibilidad de energía, la calma, la seguridad corporal y la capacidad de estar presente. Sus recomendaciones se centran en incorporar rutinas que favorezcan estos aspectos para cuidar la salud sexual.
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El impacto en la menopausia y la perimenopausia
La visión de Fernández del Bas pone énfasis en la menopausia y la perimenopausia, etapas donde el deseo sexual se ve influido por las fluctuaciones hormonales, los sofocos, las alteraciones del sueño y los cambios en la función sexual. La directora médica subraya que “reducirlo todo a 'falta de deseo’ sería simplificar demasiado" y sugiere que el objetivo debe ser el bienestar completo: energía, buen descanso, confort genital y seguridad corporal.

Fernández del Bas rechaza las soluciones rápidas o “dietas milagro”. Considera fundamental adoptar una alimentación antiinflamatoria que sea suficiente en proteína, rica en alimentos frescos, con bajo consumo de alcohol y adaptada a los ritmos de descanso, como parte de un enfoque integral para el deseo sexual.
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