Descubren por qué las células producen menos energía con la edad: cómo podría revertirse

Científicos del Leibniz Institute on Aging - Fritz Lipmann Institute identificaron que la disminución de un lípido llamado fosfatidilcolina altera el funcionamiento de estructuras clave para el rendimiento del organismo y comprobaron que restaurarlo mejoró parcialmente ese proceso en modelos animales

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Imagen biomédica hiperrealista de una mujer mayor sosteniendo una taza, con superposición translúcida de células envejecidas y mitocondrias fragmentadas en su brazo.
La disminución de fosfatidilcolina en las membranas mitocondriales afecta la producción de energía celular con la edad (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Por qué las células pierden energía con la edad? A lo largo de los años, gran parte de la investigación apuntó al daño acumulado en el ADN como principal explicación del envejecimiento celular. Pero un nuevo estudio sugiere que otra pieza menos conocida podría desempeñar un papel clave: los lípidos que forman las membranas celulares.

La investigación, publicada en Nature Communications y liderada por la Dra. Maria Ermolaeva en el Leibniz Institute on Aging - Fritz Lipmann Institute, en Alemania, encontró que la disminución de una molécula llamada fosfatidilcolina altera el funcionamiento de las mitocondrias, las estructuras encargadas de producir energía dentro de las células.

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Los experimentos mostraron además que restaurar este compuesto mediante la dieta permitió revertir parcialmente el deterioro energético en modelos animales envejecidos, un resultado que abre nuevas preguntas sobre cuánto del envejecimiento celular podría ser modificable.

Qué descubrió el estudio sobre la fosfatidilcolina y las mitocondrias

Las mitocondrias suelen describirse como las centrales energéticas del organismo porque transforman nutrientes en energía utilizable para casi todas las funciones celulares. Sin embargo, estas estructuras no funcionan de manera aislada. Forman redes dinámicas que constantemente se fusionan, intercambian componentes y se reorganizan según las necesidades de la célula.

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La fosfatidilcolina cumple un rol central en ese proceso. Este lípido mantiene la flexibilidad de las membranas mitocondriales y permite que esas redes permanezcan conectadas y estables.

Infografía ilustra células envejecidas y jóvenes con mitocondrias, membranas celulares, y gráficos sobre el efecto de la fosfatidilcolina en la energía celular.
El estudio descubre que restaurar la fosfatidilcolina en modelos animales revitaliza parcialmente las mitocondrias envejecidas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Se puede imaginar a las mitocondrias como una red eléctrica urbana. Cuando las conexiones funcionan correctamente, la energía circula de manera eficiente entre distintos sectores. Pero si esas uniones empiezan a deteriorarse, el sistema pierde estabilidad y aparecen fallas en la distribución energética. Según los investigadores, algo similar ocurre en las células envejecidas.

El equipo observó que, a medida que envejecen los organismos, disminuyen los niveles de fosfatidilcolina en las membranas mitocondriales. Cuando eso sucede, las redes mitocondriales comienzan a fragmentarse y pierden capacidad para transportar moléculas energéticas, metabolitos y señales celulares.

Tres científicos diversos con batas blancas observan una pantalla digital iluminada que muestra un modelo 3D de ADN y nucleosomas en un laboratorio.
Bloquear la síntesis de fosfatidilcolina en células jóvenes genera signos acelerados de envejecimiento celular, revela la investigación (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los científicos comprobaron además que bloquear genes responsables de producir este lípido en organismos jóvenes generaba rápidamente signos típicos de envejecimiento celular.

“Nos sorprendió la intensidad con que esta molécula influye en la estructura, conectividad y función de las mitocondrias”, señaló la Dra. Tetiana Poliezhaieva, primera autora del estudio, según informó el instituto alemán.

Recuperar energía en células envejecidas

La investigación combinó experimentos en nematodos —gusanos microscópicos ampliamente usados en biología del envejecimiento—, cultivos de células humanas y análisis clínicos. Uno de los resultados más llamativos fue que suplementar fosfatidilcolina o colina en animales envejecidos permitió restaurar una organización mitocondrial más “juvenil” en apenas dos días.

Los autores detectaron además una mejora parcial en la llamada plasticidad metabólica, es decir, la capacidad de las células para adaptarse a nuevas demandas energéticas.

Cuatro científicos con batas de laboratorio observan grandes pantallas holográficas en un laboratorio moderno, mostrando visualizaciones de mitocondrias y membranas celulares.
La plasticidad metabólica de las células envejecidas mejora al recibir suplementos de fosfatidilcolina o colina en la dieta (Imagen Ilustrativa Infobae)

Con el envejecimiento, esa flexibilidad suele disminuir. El organismo responde peor al estrés, se vuelve menos eficiente usando energía y aumenta su vulnerabilidad frente a enfermedades metabólicas como la diabetes.

En la vida cotidiana, ese deterioro energético puede traducirse en sensaciones muy comunes asociadas al envejecimiento: más cansancio frente a actividades simples, recuperación física más lenta, menor resistencia al estrés, pérdida de fuerza muscular o sensación de agotamiento persistente incluso después de descansar.

Una posible pista sobre la fatiga en la menopausia

El estudio también detectó que uno de los mayores descensos relativos de fosfatidilcolina aparecía en mujeres alrededor de la menopausia.

Según los investigadores, esto podría ayudar a explicar por qué muchas personas experimentan fatiga persistente y una sensación de agotamiento físico durante esa etapa. La hipótesis todavía necesita más investigación, pero abre una nueva línea para estudiar cómo los cambios en el metabolismo lipídico podrían influir sobre la energía celular y el bienestar general.

¿Puede revertirse parte del envejecimiento?

Aunque los resultados son prometedores, los autores remarcan que todavía no puede afirmarse que suplementar fosfatidilcolina tenga el mismo efecto en humanos. Hasta ahora, la reversión parcial del deterioro energético solo fue demostrada en modelos animales y sistemas celulares.

Este lípido puede obtenerse a través de la alimentación, especialmente en productos ricos en colina como huevos, pescado, soja y carnes. Aun así, los científicos advierten que los efectos observados hasta ahora corresponden principalmente a modelos animales y que todavía falta investigación para saber si el mismo fenómeno podría reproducirse en personas.

Ilustración de un hombre mayor subiendo escaleras lentamente, con una burbuja translúcida mostrando mitocondrias debilitadas y otras recuperando conectividad en tejido muscular.
La investigación abre nuevas vías para revertir parcialmente el envejecimiento celular restaurando componentes de las membranas mitocondriales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sin embargo, el hallazgo aporta una idea cada vez más relevante en biología del envejecimiento: algunos procesos asociados al paso del tiempo podrían no ser completamente irreversibles.

Durante décadas, el envejecimiento celular fue interpretado principalmente como una acumulación inevitable de daños. Este trabajo propone una visión más dinámica, donde ciertos componentes celulares todavía conservan capacidad de recuperación.

Los investigadores creen que comprender estos mecanismos podría impulsar futuras intervenciones destinadas no solo a prolongar la vida, sino también a preservar la autonomía y la calidad de vida durante la vejez.

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