El satélite argentino ATENEA será el único desarrollo latinoamericano en la misión Artemis II de la NASA, que marcará el regreso de astronautas a la Luna tras más de medio siglo. Este logro posiciona a la ingeniería argentina como referente en la exploración del espacio profundo, gracias a la colaboración entre la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y universidades e institutos científicos del país.
ATENEA es un CubeSat científico de 12 unidades (12U), diseñado y fabricado íntegramente en Argentina, que destaca por validar tecnologías espaciales críticas y realizar experimentos inéditos para futuras misiones. Elegido entre propuestas de más de 50 países, representa la única participación de Latinoamérica en Artemis II y fue seleccionado por cumplir con estrictos requisitos de confiabilidad impuestos por la NASA en misiones tripuladas, tal como informó Infobae y destacó la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) a través de su web.
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La misión Artemis II prevé su lanzamiento desde el Centro Espacial Kennedy (Cabo Cañaveral, Florida, Estados Unidos) en una ventana que va desde el próximo miércoles 1 de abril hasta el lunes 6 de abril. Será el primer vuelo con tripulación hacia la órbita lunar desde el programa Apolo. Según la NASA, tras la separación de la nave Orión, ATENEA será el primer CubeSat liberado y operará junto a satélites de Alemania, Corea del Sur y Arabia Saudita, abriéndose espacio más allá de la órbita baja terrestre.
Desarrollo colaborativo y aportes argentinos
La concreción de ATENEA refleja la articulación de la CONAE con la UNSAM, la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Universidad de Buenos Aires (UBA), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR) y la empresa VENG.
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Todas estas instituciones sumaron capacidades y experiencia para responder en tiempo récord a la convocatoria internacional de la NASA, integrando diferentes áreas de la ingeniería espacial, como destacó Gabriel Sanca de la UNSAM en diálogo con el portal universitario.
La Facultad de Ingeniería de la UBA desarrolló el sistema de carga de baterías; la UNSAM y la CNEA colaboraron en el diseño y fabricación de los paneles solares. El Departamento de Energía Solar de la CNEA los produjo bajo condiciones controladas, logrando duplicar la eficiencia frente a los paneles terrestres y empleando materiales resistentes a la radiación, según la UNSAM.
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La integración final y los ensayos ambientales tuvieron lugar en el Centro Espacial Teófilo Tabanera de Córdoba, donde se certificó la aptitud del satélite para una misión tripulada, de acuerdo con datos de la UBA.
Detalles técnicos del satélite ATENEA
ATENEA es un microsatélite tipo CubeSat de clase 12U, con dimensiones de 30 x 20 x 20 centímetros y un peso de 15 kilos, según la CONAE y la UNLP. Incorpora sistemas electrónicos avanzados y una carga útil repartida en dos subsistemas principales: sensores fotomultiplicadores de silicio y un receptor GNSS de navegación satelital, ambos desarrollados en el país.

La UNLP lideró la ingeniería de sistemas y la fabricación de la estructura. El grupo SENyT se encargó de la computadora de a bordo, el subsistema de comunicaciones y el receptor GNSS (sistemas de satélites que permiten determinar la posición y la hora en cualquier lugar del mundo). La integración de subsistemas y cables se realizó en salas limpias bajo estándares internacionales. Los ensayos de vibración, termovacío y compatibilidad electromagnética se completaron en Córdoba, superando las exigencias de la NASA para misiones tripuladas.
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El IAR trabajó en el diseño y pruebas de las antenas y en la creación de una estación terrena de 4,3 metros para seguir y recibir señales del espacio profundo. VENG fabricó el cableado y contribuyó a la integración en el centro espacial argentino.
Objetivos científicos y tecnológicos de ATENEA
Como se mencionó, el objetivo de ATENEA es validar tecnologías innovadoras que resultarán indispensables en próximas exploraciones. La misión abarca la medición de radiación en órbitas profundas, el registro de datos GNSS desde altitudes inéditas, la evaluación de enlaces de comunicación de largo alcance, y la validación de sensores fotomultiplicadores de silicio.
Estos experimentos aportarán información clave sobre materiales y técnicas de blindaje espacial, optimizarán sensores ópticos en telecomunicaciones y contribuirán al desarrollo de maniobras en órbitas de transferencia geoestacionaria. De acuerdo con la CONAE, ATENEA no descenderá a la superficie lunar, pero operará más allá de la órbita baja terrestre, validando avances tecnológicos para futuras misiones.
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“La participación argentina en este proyecto de retorno lunar nos llena de orgullo”, declaró Marcos Actis, decano de la Facultad de Ingeniería de la UNLP, a Infobae. Alejandro Martínez, decano de Ingeniería de la UBA, resaltó: “Este es el fruto de muchos años de trabajo. Argentina fue seleccionada entre más de 50 países, de los cuales quedaron cuatro“, sobrayó sobre la importancia estratégica de ATENEA.
Implicancias para Argentina y la región
El despliegue de ATENEA significa la presencia exclusiva de Latinoamérica en Artemis II, sumando a la Argentina a una red internacional de agencias espaciales y generando nuevas oportunidades para la formación científica y tecnológica nacional. Según la UNSAM, la experiencia consolidará la cadena de valor del sector espacial y permitirá formar nuevas generaciones de ingenieros.
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“Disfruté el proyecto de punta a punta. Lo que más valoro es la interacción que se logró entre las diferentes universidades, que incluso puede profundizarse. Pero creo que es un gran primer paso para una misión satelital entre universidades”, destacó Gabriel Sanca, doctor en Ciencias Aplicadas, graduado y docente de la UNSAM.
Sanca y Gustavo Romero, director del IAR e investigador superior del CONICET, coincidieron en destacar que la inversión en ciencia y tecnología genera capacidades productivas y aplicaciones que trascienden el ámbito espacial. El proceso colaborativo demostró la alta confiabilidad del sistema científico argentino, capaz de cumplir estándares internacionales aun bajo limitaciones presupuestarias, según expresó Martínez.
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