El hantavirus Andes mató a tres personas a bordo de un crucero en el Atlántico Sur. Se trata del primer agrupamiento de casos de esa enfermedad viral registrado en alta mar. Un equipo de investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW) en Australia publicó un artículo en la revista The Lancet con un análisis de esos casos de personas que estuvieron a bordo del MV Hondius, un crucero de bandera holandesa que navegó por el Atlántico Sur entre abril y mayo.
El grupo de autores, liderado por Saiful Islam, plantea que el primer paciente habría adquirido la infección por el hantavirus Andes en tierra firme en su viaje por Sudamérica, y que los casos posteriores se produjeron por transmisión de persona a persona dentro del barco.
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Como medida para prevenir futuros brotes, proponen monitorear las aguas residuales de los cruceros para detectar patógenos antes de que los pasajeros empiecen a enfermarse.
Un virus, 147 personas y el océano de por medio

El MV Hondius partió de Ushuaia, Argentina, el 1º de abril pasado con 147 personas a bordo —88 pasajeros y 59 tripulantes— de 23 países.
Este viernes 15 de mayo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reportó 10 casos en total: ocho confirmados por laboratorio como infecciones por virus Andes y dos probables. Las tres muertes se produjeron antes del 2 de mayo y no hubo fallecimientos adicionales desde entonces.

El virus identificado es el Andes (ANDV), la única variante del hantavirus con transmisión documentada entre personas. Esa particularidad del patógeno fue descubierta tras un brote en El Bolsón, provincia de Chubut, Argentina, por científicas del Instituto ANLIS/Malbrán y detallada en una publicación en 1998.
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Los primeros síntomas de la infección son fiebre, dolor muscular, escalofríos y malestar gastrointestinal, seguidos de dificultad respiratoria grave. El período de incubación va de una a seis semanas desde la exposición.
Lo que el crucero le enseñó al mundo

Los autores del artículo en The Lancet señalan que el espacio confinado del crucero -incluye cabinas compartidas, comedores y actividades grupales- generó patrones de exposición más frecuentes y prolongados que los habituales con el hantavirus, un patógeno típicamente asociado al contacto con roedores en entornos rurales.
El antecedente más cercano de un brote por hantavirus ocurrió en el pueblo argentino de Epuyén, Chubut, en 2018. A partir de tres personas con el virus se produjo el 64% de las infecciones secundarias en un agrupamiento de casos de ANDV. Ese caso muestra que este virus puede propagarse con eficiencia inusual cuando las condiciones lo favorecen.
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Frente a ese escenario, el equipo de Islam recomienda incorporar la vigilancia de aguas residuales como herramienta estándar en embarcaciones de crucero. Es la misma técnica que se aplicó durante la pandemia por el coronavirus que causa la enfermedad COVID-19 para rastrear el virus en ciudades enteras a través del agua de las cloacas, pero adaptada a barcos: no invasiva, escalable y capaz de detectar patógenos antes de que aparezcan los primeros síntomas.
Esa vigilancia ambiental, combinada con detección temprana de casos y protocolos de aislamiento, permitiría una contención más rápida en entornos marítimos, según los autores.

En diálogo con Infobae, el médico Alfonso Rodríguez-Morales, vicepresidente de la Alianza Latinoamericana de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (ALEIMC), opinó sobre la propuesta: “La vigilancia de aguas residuales para hantavirus es un tema aún incipiente, con evidencia mucho más limitada que la disponible para otros virus respiratorios o entéricos como el SARS-CoV-2, el poliovirus, la influenza o el Mpox. Tiene, sin embargo, un interés conceptual en aumento, especialmente en escenarios cerrados y de alta movilidad humana como los cruceros, en particular tras lo ocurrido con el MV Hondius”.
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Con respecto a la propuesta de la vigilancia ambiental, Rodríguez-Morales consideró que es “al menos parcialmente válida, pero hoy no existe una validación robusta y estandarizada para hantavirus comparable a la del SARS-CoV-2″.
Para el experto, quedan por resolver preguntas fundamentales: la magnitud y duración de la excreción viral, la estabilidad del ARN del virus en aguas residuales, la sensibilidad analítica de las pruebas, la correlación entre carga viral y número de casos, y la baja incidencia tanto de este tipo de eventos como del número de casos asociados.

La alta heterogeneidad entre los distintos hantavirus es también un elemento relevante. “No todos tienen el mismo comportamiento biológico: el virus Andes podría tener mayor potencial para la vigilancia en humanos, mientras que otros hantavirus son predominantemente zoonóticos y no tienen transmisión entre personas”, expresó.
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Por eso, el médico Rodríguez-Morales sostuvo que “convendría impulsar un sistema de vigilancia molecular multiplex de aguas residuales en cruceros, que permita monitorear de manera simultánea el coronavirus SARS-CoV-2, la influenza, el norovirus, los enterovirus, el Mpox, la resistencia antimicrobiana y el virus Andes, entre otros patógenos”.
Ese enfoque integral aumentaría la costo-efectividad de la vigilancia y permitiría intervenciones tempranas, un mejor control de infecciones y una reducción de la transmisión, de acuerdo con el especialista.
El inicio del brote en el crucero
El primer caso fue un hombre holandés que había viajado por zonas rurales de Argentina y Chile antes de embarcar. Presentó síntomas el 6 de abril y murió a bordo el 11 de abril sin diagnóstico.
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Los casos siguientes aparecieron entre el 24 y el 28 de abril, un intervalo que encaja con ese período de incubación.
Entre los infectados figuran el médico del barco y un guía de expedición. El brote fue notificado a la OMS el 2 de mayo por el Reino Unido, a través de los canales del Reglamento Sanitario Internacional.
El barco llegó a Tenerife, Islas Canarias, el 10 de mayo, desde donde más de 120 pasajeros fueron repatriados en vuelos no comerciales o quedaron en cuarentena en países de tránsito.
El capitán Jan Dobrogowski y sus 26 tripulantes permanecían a bordo del MV Hondius este viernes 15 de mayo, con destino a Países Bajos, previsto para el lunes. La OMS confirmó que no había personas con síntomas a bordo y reiteró que el riesgo para la población general es bajo.
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