El uso de anteojos de sol certificados reduce el riesgo de lesiones oculares por radiación solar

Expertos en oftalmología aconsejan emplear lentes con filtros ultravioletas en todas las edades para evitar daños acumulativos en la retina y retrasar el desarrollo de cataratas, incluso en días nublados o con poca luz ambiental

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Profesional de la salud examina el ojo de un joven sonriente usando una linterna en un consultorio
Los expertos subrayan que todas las personas deebrían realizar exámenes oftalmológicos regulares (Imagen Ilustrativa Infobae)

La salud visual está en el centro de atención de especialistas a nivel internacional, y los oftalmólogos insisten en que adoptar medidas preventivas es fundamental para preservar la visión a lo largo de la vida. De acuerdo con The New York Times, la consulta regular con profesionales permite identificar patologías oculares de manera temprana y reducir el impacto de aquellas enfermedades visuales que afectan la calidad de vida.

Además, los expertos subrayan que todas las personas deebrían realizar exámenes oftalmológicos regulares, aun si no presentan síntomas. La detección precoz de afecciones como glaucoma, cataratas o degeneración macular amplía las posibilidades de tratamiento efectivo y previene daños irreversibles. El seguimiento debe empezar desde la infancia y mantenerse en la adultez, especialmente en personas con antecedentes familiares.

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En cuanto a la protección solar, The New York Times subraya que el uso de gafas de sol con filtros UVA y UVB certificados disminuye el riesgo de lesiones en la retina y previene el desarrollo prematuro de cataratas. La exposición prolongada a la radiación solar, incluso en días nublados, genera daños acumulativos que pueden conducir a la pérdida de agudeza visual.

Por otra parte, el uso diario de dispositivos electrónicos introduce nuevos retos: se sugiere aplicar la regla “20-20-20”, que implica que cada 20 minutos de trabajo frente a una pantalla, mirar un objeto a 6 metros durante al menos 20 segundos. Esta práctica ayuda a mitigar la fatiga ocular y el síndrome de visión informática.

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Un oftalmólogo masculino examina los ojos de una mujer joven con un foróptero en una clínica; la mujer mira fijamente a través del aparato.
La consulta periódica con oftalmólogos continuará jugando un papel central en la estrategia de prevención. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En relación con la alimentación, una dieta balanceada ofrece múltiples beneficios. Según Mid Atlantic Eye Care, la clínica oftalmológica estadounidense, consumir vegetales de hoja verde, zanahorias, pescados de agua fría y frutos secos aporta nutrientes esenciales como la luteína, la zeaxantina, las vitaminas A, C y E y los ácidos grasos omega-3.

En cuanto al tabaquismo, The New York Times advierte que fumar aumenta la posibilidad de desarrollar cataratas, degeneración macular y alteraciones en el nervio óptico. La suspensión del consumo de tabaco produce un efecto positivo tanto en la visión como en la salud general.

Además, la correcta higiene de dispositivos ópticos, como anteojos o lentes de contacto, es imprescindible. Los especialistas recomiendan limpiar regularmente los lentes, evitar el uso compartido de toallas y cosméticos, y renovar los productos oftálmicos según indicación profesional.

Prácticas y recomendaciones para el cuidado ocular

El impacto de la tecnología y las pantallas en la salud visual ha sido objeto de estudio en los últimos años. La tendencia creciente hacia el teletrabajo y el uso constante de dispositivos electrónicos hace que la fatiga ocular sea una consulta frecuente en los consultorios oftalmológicos. Los especialistas coinciden en la importancia de regular tiempos frente a la pantalla y adoptar pausas activas utilizando la norma “20-20-20”, ya que esa pausa ayuda a mantener la lubricación y prevenir la resequedad.

En la infancia, la atención a la salud visual adquiere relevancia especial. El control oftalmológico desde edades tempranas es fundamental para detectar problemas como estrabismo, ambliopía o errores refractivos, y permite intervenciones oportunas que facilitan el desarrollo optimo en la escolaridad y la calidad de vida social.

Otro aspecto a considerar es la alimentación. La evidencia sugiere que una dieta adecuada favorece la protección contra afecciones degenerativas, al tiempo que la deficiencia de nutrientes esenciales puede incrementar el riesgo de enfermedades. Mid Atlantic Eye Care recomienda incorporar antioxidantes y ácidos grasos omega-3 como parte de una dieta regular para fortalecer la salud ocular.

Una doctora pelirroja con bata blanca señala una tabla optométrica con letras y círculos, mientras una paciente de espaldas se cubre un ojo
El uso de gafas de sol con protección UVA y UVB certificada disminuye el riesgo de cataratas y otras lesiones oculares por radiación solar - (Freepik)

Finalmente, la exposición a contaminantes, el uso regular de cosméticos cerca de los ojos y el contacto constante con superficies potencialmente sucias pueden incrementar la probabilidad de infecciones. Por esto, el lavado de manos y una correcta higiene de los dispositivos ópticos se consolidan como hábitos imprescindibles en toda rutina de cuidado visual.

Estrategias preventivas y contexto actual

La consulta periódica con oftalmólogos continuará jugando un papel central en la estrategia de prevención. Las principales instituciones internacionales de salud destacan que un abordaje multifacético —información, controles regulares, protección solar, alimentación, higiene y abandono del tabaco— es esencial frente a la multiplicidad de factores de riesgo.

The New York Times precisa que los adultos mayores, los niños y quienes tienen antecedentes familiares de enfermedades oculares deben reforzar los controles y cuidados, ya que su riesgo es particularmente elevado, lo que puede traducirse en complicaciones graves y pérdida de autonomía. La atención integral incluye también el acceso a información confiable, la adecuada provisión de lentes correctores y la consulta temprana ante cualquier síntoma anómalo.

La participación de la familia y la escuela en la detección y promoción de hábitos saludables también ha demostrado ser efectiva. Programas escolares de revisación visual periódica y campañas públicas sobre el uso adecuado de dispositivos electrónicos son iniciativas replicadas en distintos países.

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